La Comuna

José Ángel Solorio Martínez

Al parecer la Federación tiene en su proyecto estratégico, apuntalar a la IV T y su Segundo Piso en Tamaulipas. Está articulando, la forma de potenciar su movimiento ante la ausencia de herramientas político-ideológicas que le aporten sustancia. Hoy, sólo puede obtener un balance precario del enraizamiento del humanismo mexicano en la región.
MORENA gana, pero no convence.
La IV T es poderosa, pero su fortaleza se percibe hueca y frágil.
La IV Transformación, gana las mayorías, pero con aliados que no la representan; incluso, llegan a extremo de desvirtuar sus principios.
No robar, no mentir y no traicionar, es un mito genial en la comarca.
Mucho de sus representantes, lejos de encarnar en las formas de gobierno políticas anti-neoliberales que fueron la fuente de sus éxitos para ganarse a los mexicanos, hacen justamente lo contrario.
De pena.
Regalan los bienes del pueblo a los empresarios; privatizan los servicios públicos; otorgan contratos de obras a constructoras chafas, conducta que ha generado un desastre en las principales ciudades del estado y la corrupción es uno de sus principales signos.
No se diga del nepotismo.
Cada que la presidenta menciona su rechazo a esa práctica que caracterizó al viejo régimen, nos remite a algunas regiones de Tamaulipas, en donde se gobierna con ese estigma. Familias que se conocen en varias de las microrregiones de la entidad, mantienen el control político de sus demarcaciones con todos los defectos sociales que conlleva.
El partido es inexistente.
MORENA es una entelequia, que sirve únicamente para financiar a una burocracia parasitaria. Su tarea no se ve por ningún lado; su dirigente, no sale de ciudad Victoria y por lo mismo desconoce lo que vive la militancia en Nuevo Laredo o en Tampico.
¿Qué se hacía en el pasado ante esos escenarios?
El viejo sistema era socialmente corrupto, pero políticamente eficaz: enviaba un interlocutor que ordenara el caos. Sin vulnerar autoridad a los factores de poder, ese personaje bajaba la instrumentación para tejer los equilibrios necesarios para la permanencia de la autoridad y su marcha paralela con la federación.
En mucho el freno a la IV T y su Segundo piso, se generó por el dominio transexenal de la administración panista. Todavía hace unos meses, actuaban en el seno del gobierno actual, segmentos de autoridad que representaban el pasado panista.
Más que la habilidad del PAN se exhibió la impericia de los ideólogos morenistas que no acertaron cómo enfrentar, con similares armas, a sus adversarios. El panismo desmanteló la mayoría de MORENA en la Legislatura, comprando a dos diputadas del sur tamaulipeco.
Engañifas de primaria, hicieron a la IV T, una mayoría silente e inactiva en el Poder legislativo.
El escenario actual, está llamando a una solución de la vieja escuela.