A MI MANERA
Por Tello Montes
- La dirigencia de Morena en Tamaulipas pone a temblar a los alcaldes.
-Ninfa Cantú: cuando la economía también llega al aula.
Las declaraciones de Guadalupe Gómez Núñez, presidenta del Morena Tamaulipas, no fueron un simple posicionamiento institucional. Fueron, en los hechos, un cable pelado tocando tierra mojada.
Al pronunciarse abiertamente a favor del Operativo Enjambre, Gómez Núñez no solo respaldó la detención de 14 alcaldes en distintas entidades —incluida la reciente caída del alcalde de Tequila, Jalisco—, sino que vino a acalambrar políticamente a la mayoría de los 43 alcaldes de Tamaulipas, sin importar siglas, colores o discursos.
Porque cuando la dirigente estatal de Morena dice, sin rodeos, que “no habrá protección para nadie fuera de la ley”, el mensaje no se queda en Jalisco, ni en los expedientes federales: retumba directamente en los palacios municipales del estado.
Sus palabras llevan fuego. Y no es casualidad el momento.
La coyuntura nacional es clara: alcaldes cayendo, carpetas integradas, procesos avanzando. El caso de Tequila no es aislado, es parte de una narrativa que el poder central está dejando correr sin anestesia: ya no hay territorios intocables ni cargos blindados.
En ese contexto, que la presidenta de Morena en Tamaulipas avale públicamente que el Operativo Enjambre pueda llegar a cualquier parte del país es, políticamente, prender la mecha en un polvorín.
Porque no se trata solo de investigaciones; se trata de miedos, de pasados que no descansan, de administraciones que no resistirían una lupa a fondo.
El mensaje es incómodo, sí. Pero también es brutalmente claro:
Si hay denuncias, habrá investigaciones; si hay pruebas, habrá consecuencias.
Sin fuero moral, sin cobijo partidista, sin discursos de víctima.
Guadalupe Gómez Núñez decidió no jugar a la simulación. Y al hacerlo, dejó claro que el verdadero temblor no viene de la oposición, ni de los medios, ni de los rumores: viene desde dentro.
Hoy, más de uno en Tamaulipas revisa expedientes, llamadas y silencios.
Porque cuando el propio partido dice que nadie está a salvo, el poder deja de dormir tranquilo.
Y esto, apenas comienza.
NINFA CANTÚ: CUANDO LA ECONOMÍA TAMBIÉN LLEGA AL AULA.
En tiempos donde el discurso suele quedarse corto y las promesas se evaporan, hay decisiones que sí bajan a tierra. Y en Matamoros acaba de ocurrir una de ellas.
La secretaria de Economía de Tamaulipas, Ninfa Cantú Deándar, entendió algo fundamental: el desarrollo económico no se mide solo en cifras, sino en impacto social real. Por eso, el arranque del programa Escuelas con Agua no es un acto simbólico, es una apuesta estratégica.
Aquí no hay ocurrencias. Hay planeación.
Con la coordinación entre la Secretaría de Economía, la Secretaría de Educación, el gobierno municipal y aliados del sector privado como Arca Continental, Coca-Cola México y Fundación Coca-Cola México, se instala infraestructura que resolverá un problema de fondo: el acceso al agua en escuelas públicas.
Siete sistemas de captación pluvial no suenan espectaculares en el papel, pero en la realidad significan autonomía hídrica para más de 4,500 estudiantes, mejores condiciones educativas y un ahorro anual estimado de 1.6 millones de litros de agua. Eso es política pública bien hecha.
Ninfa Cantú no improvisa. Desde el Consejo Estatal de la Agenda 2030, que encabeza el gobernador Américo Villarreal Anaya, la Secretaría de Economía ha dejado claro que crecimiento y sostenibilidad no son conceptos opuestos, sino complementarios. Invertir en educación, medio ambiente y bienestar social también es fortalecer la economía.
La inversión de 1.7 millones de pesos, totalmente privada, demuestra que cuando el gobierno sabe convocar, coordinar y dar rumbo, la iniciativa privada responde. Y responde bien.
Matamoros fue el punto de arranque, pero el mensaje va más lejos: la economía también se construye desde las aulas, desde el acceso a servicios básicos, desde la visión de largo plazo.
Mientras otros siguen discutiendo diagnósticos, aquí ya hay soluciones funcionando.
Y eso, en estos tiempos, no es menor.
Cuando la Secretaría de Economía se mete al territorio social y entrega resultados medibles, queda claro que el desarrollo no se grita: se ejecuta.
Y esta vez, el agua sí llegó a la escuela.
EL RECTOR QUE CAMINA LA UNIVERSIDAD
Más que una visita de agenda, lo que hizo Dámaso Anaya Alvarado en la Facultad de Ingeniería y Ciencias del Campus Victoria fue mandar un mensaje de estilo: la Rectoría no se gobierna desde el escritorio, se ejerce en territorio.
Bajo el programa Un Día con tu Rector, Anaya recorrió aulas, laboratorios, biblioteca, vivero y espacios deportivos, dialogando con estudiantes y docentes, escuchando de primera mano lo que funciona y lo que falta. Esa cercanía —poco común en otros tiempos— se ha convertido en sello de su gestión.
En cada parada quedó claro el rumbo: fortalecer la enseñanza, impulsar la investigación aplicada, dignificar los espacios educativos y alinear la oferta académica a los retos reales del estado. Las carreras que ofrece la FIC no son casualidad; responden a una visión de futuro donde datos, tecnología, medio ambiente y campo van de la mano.
La modernización de bibliotecas, la mejora de laboratorios y la apuesta por la educación continua muestran que la Universidad Autónoma de Tamaulipas busca algo más que formar profesionistas: formar capital humano útil, crítico y comprometido.
En tiempos donde muchas instituciones presumen cercanía sin practicarla, el rector optó por caminar, escuchar y verificar.
Y eso, en la vida universitaria, marca la diferencia.
La UAT no solo se administra: se recorre. Y hoy, desde la Rectoría, el mensaje es claro: una universidad más humana, innovadora y conectada con su gente.