Por Agustin Peña Cruz
Ciudad Madero, Tamps.- El sarampión, una enfermedad que México había logrado
mantener bajo control durante décadas, comienza a reaparecer como un problema de salud
pública. El aumento de casos, aún no alarmante pero sí preocupante, está estrechamente
ligado al descuido del esquema de vacunación durante la pandemia de COVID-19,
advierten especialistas del sector salud.
En entrevista, el doctor Francisco Castañeda Cruz, secretario de la Asociación Acciones
con Sentido, explica que la emergencia sanitaria por coronavirus desplazó la atención de
otras vacunas fundamentales. “Durante la pandemia se dio prioridad al asunto del COVID.
Otras vacunas tradicionales se dejaron de aplicar, entre ellas la del sarampión, y ahorita
estamos sufriendo las consecuencias; ya el problema se está saliendo de control”, afirma.
Aunque en algunas entidades la incidencia aún es baja, el especialista confirma que ya
existen casos en distintos puntos del país, incluso a nivel local. “Tengo conocimiento de que
un alumno de una escuela en la ciudad ya presenta signos sugestivos de sarampión”,
señala, subrayando la necesidad de una vigilancia epidemiológica estricta para evitar brotes
mayores.
El sarampión es una enfermedad altamente contagiosa, cuyo mecanismo de transmisión
incluye el contacto directo, el intercambio de objetos comunes y la exposición a secreciones
respiratorias. “Se contagia por contacto mano a mano, por objetos comunes, secreciones
nasales o bucales, incluso por las gotitas de saliva”, explica Castañeda Cruz, quien insiste
en que el diagnóstico oportuno es clave para contener la propagación.
Pese a su peligrosidad, el médico aclara que el sarampión puede ser atendido eficazmente
si se detecta a tiempo. “Aquí se trata del diagnóstico temprano y de la prevención: lavado de
manos, uso de cubrebocas y acudir inmediatamente con el facultativo para que no se
disemine la enfermedad”, enfatiza. Ante síntomas como fiebre, dolor de cabeza o
erupciones cutáneas, la recomendación es acudir de inmediato a una unidad médica.
Uno de los focos de preocupación se encuentra en las escuelas, donde, a juicio del
especialista, las medidas sanitarias se han relajado en exceso. “En las primarias ya no se
utiliza gel ni cubrebocas, cuando estas medidas deberían haberse convertido en una
costumbre y parte del reglamento escolar”, sostiene. Para Castañeda Cruz, un menor con
síntomas respiratorios no debería acudir a clases sin valoración médica previa, y los
docentes deben estar informados y capacitados para detectar posibles casos.
Respecto a la vacunación, recuerda que el esquema contra el sarampión está dirigido
principalmente a la infancia y debe completarse en tiempo y forma. Aunque no cuenta con
información oficial reciente sobre nuevas campañas, advierte que las autoridades sanitarias
deben garantizar la disponibilidad de vacunas y reforzar la comunicación con la población.
El resurgimiento del sarampión, concluye el especialista, es una señal de alerta: la salud
pública no admite pausas prolongadas. La prevención, la vacunación y la educación

sanitaria —en hogares y escuelas— vuelven a colocarse en el centro del debate, como
condiciones indispensables para evitar que enfermedades prevenibles retomen terreno en
México.