Por Agustin Peña Cruz
Ciudad Madero, Tamps.- Durante más de un año, vecinos de la colonia Candelario Garza
han convivido con una fuga constante de aguas residuales que, lejos de ser atendida, se ha
convertido en un símbolo de negligencia administrativa y descoordinación institucional. Así
lo denunció Francisco Castañeda Cruz, secretario de la Asociación Civil Acciones con
Sentido, quien advierte que la omisión prolongada de las autoridades ha colocado a la
comunidad ante un riesgo inminente de tragedia.
“El problema no es menor ni reciente: ya tienen un año con esta fuga, reportada a distintas
autoridades, incluso a COMAPA Sur, y se ha hecho caso omiso”, señaló Castañeda Cruz al
describir la situación localizada en el cruce de las calles Oleoducto y Lauro Aguirre,
colindante con Patrocinio Huerta. La gravedad, subrayó, radica en que la acumulación de
aguas negras ha reblandecido el suelo alrededor de un poste de energía eléctrica, cuya
caída podría afectar directamente a las viviendas cercanas. “El agua es una gran
conductora de la energía eléctrica; ahí radica el peligro”, advirtió.
Más allá del riesgo estructural, el impacto en la salud pública es ya una realidad cotidiana
para los residentes. “Los vecinos ya no aguantan los olores fétidos de las aguas negras
acumuladas ni las enfermedades que se generan: problemas gastrointestinales, faríngeos y
dermatológicos que ya presentan”, explicó el secretario de la asociación civil, al insistir en
que la situación rebasa la tolerancia social y sanitaria.
Castañeda Cruz identificó como causa central la parálisis burocrática. “Aquí el problema de
fondo es la omisión de la petición, y la omisión conlleva sanciones administrativas a los
servidores públicos”, sostuvo. Según su testimonio, las dependencias involucradas
—principalmente COMAPA Sur y la Comisión Federal de Electricidad— se transfieren la
responsabilidad bajo el argumento de competencias cruzadas, dilatando la solución. “Es
pura tramitología lo que está retrasando la resolución del problema”, afirmó.
Aunque reconoce que funcionarios municipales han acudido a la zona y elaborado reportes,
el activista considera insuficiente la respuesta institucional. “COMAPA tiene que aplicarse,
aplicar los recursos necesarios y evocarse a resolver este problema que afecta gravemente
a los vecinos”, reclamó, al tiempo que llamó a una acción coordinada entre instancias
estatales y federales. “Hay que hacer la chamba que les corresponde”, remató.
Para los habitantes de la Candelario Garza, representados en sus gestiones por la líder
vecinal Plácida Hernández Alvarado, la exigencia es una intervención inmediata que evite
que la negligencia administrativa derive en una tragedia anunciada. La fuga, hoy ignorada,
es ya una prueba tangible de cómo la falta de coordinación pública puede convertirse en
una amenaza directa a la seguridad y la salud de una comunidad entera.