La Comuna

José Ángel Solorio Martínez

Pongámonos contrafactuales:
¿Qué hubiera pasado en Tamaulipas si no hubiera muerto Rodolfo Torre Cantú?
1.- No habría llegado a la gobernatura el ingeniero Egidio Torre Cantú. Esto, a juicio de las mentes más objetivas, hubiera ahorrado la enorme fractura en la familia priista regional. Aunado a eso, la administración de Egidio no habría heredado tanto estropicio en la administración pública. En suma: el desastre sociopolítico, se habría achicado de manera sensible. Rodolfo fue educado para desenvolverse en la política y la administración pública; Egidio, abrevó su sapiencia técnica en las fórmulas de la ingeniería.
Egidio fue un tecnócrata, con una formación de poca sensibilidad social; Rodolfo delineó su perfil humanista, con el ejercicio de la medicina.
2.- El homicidio -en lo más alto de la violencia en la región producto de los pactos del presidente Felipe Calderón con los grupos antisociales-, creó las condiciones para realizar la concertación -entrega-, del poder estatal al PAN. Ante los hechos, se generó un ambiente -construido por Calderón- hostil al PRI y a los priistas, al ponerlos bajo sospecha del asesinato.
¿Qué mejor escenario para el panismo que soñaba con apropiarse de una entidad fronteriza gobernada por gente con sospechas fundadas, por sus vínculos con el CO?
¿Con el desprestigio moral, ético, del PRI, era difícil apropiarse de Tamaulipas?
La inmolación de Rodolfo también acabó con las aspiraciones de los cuadros más potentes del PRI: Oscar Almaraz, Manuel Muñoz Cano, Edgar Melhem y Ricardo Gamundi. La suspicacia, pesa más cuando es aderezada con visos de verdad. Y más, cuando la familia -incluido Egidio- creyó y compró la tesis del atentado salido de las mismas entrañas del tricolor local.
Con Egidio de lado del presidente Calderón -pensando que hacía un bien a los tamaulipecos y hacía justicia a su hermano-, se echó en manos del panismo que lo sedujo con trato excepcionalmente bueno para él y su administración.
3.- La coyuntura de las reformas estructurales neoliberales. Peña Nieto, entregó franjas de poder a panistas que le fueron leales. Uno de ellos, fue el senador Francisco García Cabeza de Vaca; en esa tómbola de regalos, resultó agraciado con la gubernatura.
4.- Cuando se decidió quitar de en medio al doctor Rodolfo, era el virtual gobernador. Llevaba una ventaja indiscutible; a su más cercano perseguidor, lo superaba con más 35 puntos: 65 por ciento a 35; el PAN, sólo en algunos municipios despuntaba para ganar. El Congreso local, pintaba para ser priísta con una mayoría abrumadora.
¿Habría sigo un buen gobernador Rodolfo?
Está claro: sí.
Por un indicio: nadie hubiera sido, peor gobernador que Egidio.
Desgraciadamente, la historia fue otra.
Las desgracias, raramente vienen solas: después del aberrante crimen, llegó la peste: la familia García Cabeza de Vaca-Gómez Leal.