Hipódromo Político
por Carlos G. Cortés García
Hablar de seguridad en Tamaulipas exige una mirada responsable, alejada de extremos y de apasionamientos. Y en este tema no se vale ni el discurso del desastre permanente ni el triunfalismo absoluto, porque en nada ayudan a entender una realidad compleja, que hoy muestra avances medibles, pero también desafíos que aún requieren atención constante.
Las cifras oficiales confirman que el estado que gobierna el Dr. Américo Villarreal Anaya ha logrado mejoras importantes en indicadores clave. Entre enero y octubre de 2025, Tamaulipas registró una reducción del 43 % en el promedio diario de homicidios dolosos, una de las disminuciones más significativas a nivel nacional, descenso que permitió que la entidad se colocara por debajo del promedio del país en este delito. Y para muestra un botón: en las mañaneras, cuando se habla de seguridad, Tamaulipas sale del promedio de estados que han sido colapsados por este fenómeno.
1) Guanajuato — alrededor de 2,539 homicidios, el número más alto del país y cerca del 11 % del total nacional;
2) Chihuahua — aproximadamente 1,791 homicidios;
3) Baja California — cerca de 1,714 homicidios.
4) Sinaloa — alrededor de 1,663 homicidios;
5) Estado de México — cerca de 1,519 homicidios;
6) Guerrero — alrededor de 1,312 homicidios; y
7) Michoacán — aproximadamente 1,267 homicidios.
También, otro indicador, es medir la inseguridad por tasa de homicidios por cada 100,000 habitantes. Según un análisis de datos de septiembre de 2024 a agosto de 2025, las entidades con mayor índice de actos delictivos, queda de la siguiente manera:
Colima: 89 homicidios por cada 100,000 habitantes (la tasa más alta del país).
Morelos: 60 homicidios por cada 100,000 habitantes.
Sinaloa: 59 homicidios por cada 100,000 habitantes.
Chihuahua: 48 homicidios por cada 100,000 habitantes.
Guanajuato: 48 homicidios por cada 100,000 habitantes.
En algunos meses de 2025, Tamaulipas reportó menos de 20 homicidios dolosos mensuales, ubicándose entre las diez entidades con menor incidencia en ese rubro. Y a nivel general, la tasa de victimización —de acuerdo con la ENVIPE— se situó en alrededor de 16 mil víctimas por cada 100 mil habitantes, cifra considerablemente menor al promedio nacional, que supera los 24 mil homicidios por cada 100,000 habitantes.
Estos datos no son menores, de ninguna manera, ya que reflejan una estrategia sostenida de coordinación entre fuerzas federales, estatales y municipales, así como inversiones en tecnología, inteligencia y presencia operativa, lo que ha permitido contener la violencia letal.
Sin embargo, la seguridad no se mide solo en estadísticas. Para la ciudadanía, la percepción sigue siendo un factor determinante. En varias regiones del estado, especialmente en la frontera, persiste una sensación de cautela que está relacionada con delitos que impactan directamente la vida cotidiana: robos, extorsiones, narcomenudeo y hechos violentos de alto impacto que, aunque menos frecuentes, tienen impacto social.
Y aquí no se trata de descalificar el trabajo institucional, de ninguna manera, sino de reconocer que la construcción de seguridad es un proceso gradual. Las cifras positivas son un paso fundamental, pero deben acompañarse de acciones que fortalezcan la denuncia, la atención a víctimas y la cercanía con la comunidad.
La experiencia de Tamaulipas, pues, demuestra que la seguridad no depende únicamente del despliegue de fuerzas. La prevención social, las oportunidades educativas y laborales, y la recuperación de espacios públicos juegan un papel clave para consolidar los avances alcanzados en indicadores de seguridad.
El desafío actual es transformar esa importante reducción del delito en certeza cotidiana para los ciudadanos: que las familias puedan transitar con tranquilidad, que los comercios operen sin temor y que la confianza en las instituciones se fortalezca día a día.
Y hoy los números así lo confirman. ¿Y que sigue? El objetivo es consolidar esos logros, atender los focos pendientes y seguir fortaleciendo la estrategia integral de Tamaulipas que combina buenos resultados, cercanía y confianza social. Así lo entiende el Gobernador Américo Villarreal Anaya, quien sabe el camino que debe seguir para mantener la tendencia a la baja.
La seguridad, más que un punto de llegada, es un camino que se recorre con coordinación, constancia y responsabilidad compartida entre autoridades de los tres niveles de gobierno y la sociedad a la que sirven.
La gente quiere tranquilidad, paz y una sociedad fuerte, con buenas perspectivas económicas, derivado de buenos resultados en materia de seguridad.
Finalmente reitero, es muy importante lo que se hace en Tamaulipas en materia de seguridad, tan importante que el estado no aparece en los primeros 15 lugares de inseguridad en el país, ni en las noticias nacionales, mientras en otras entidades como Sinaloa, Guerrero, Guanajuato, Morelos y otros, todos los días son noticia en medios de comunicación, por cosas que ocurren… y que duelen.
Claro que entendemos que el problema no está resuelto al cien por ciento, pero cuando hay estrategia, hay objetivos, hay trabajo y hay voluntad, los resultados se ven y se sienten.
PD. 1. En estas líneas lo anoté y hoy lo reitero con hechos: Héctor Martín Garza González, el famosísimo “Guasón”, el del protagonismo exacerbado, anda en campaña: invitó a un grupo de periodistas reynosenses a partir la tradicional rosca de reyes el pasado 6 de enero y por supuesto que lo publicita.
Héctor Martín no da paso sin huarache y trata de exprimir su “información positiva”, para que le reditúe en sus actividades políticas. Ni más ni menos.
Después, se dejó ver en la inauguración de la Agencia Nacional de Aduanas de México, lanzando loas a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, lo que el tipo sabe hacer muy bien, aunque es seguro que la Dra. Sheinbaum ni conoce al Guasón.
Ahora, anda paseándose por las oficinas de editores de medios de comunicación esperando que lo vuelvan a hacer crecer y, la den publicidad gratis, y aprovechando el viaje para presumirles, su antigua amistad con Andrés Manuel López Obrador, amistad que por cierto ya no existe.
Y sí, “El Guasón” si fue amigo de López Obrador, tiempo pretérito pasado del verbo ya no lo es. El ex presidenta de México le dio tres importantes cargos federales además de la candidatura a Gobernador de Tamaulipas, en 2016, a “su amigo” y de todos lados salió como tapón de sidra, por esa lengua que lo atormenta y no le deja relación sana sin que salga peleado.
Finalmente, yo le aseguraría que si la amistad entre el Guasón y López Obrador fuera como él la presume, mínimo, lo hubiera hecho senador o de perdis, diputado federal, lo cual no ocurrió y por ello Héctor Martín se vio obligado a esconderse bajo las enaguas de la Senadora Verde, Maki Esther Ortiz Domínguez, a quien tiene alucinada de que él es la mejor opción para ser candidato a la presidencia municipal de Reynosa ahora que Makito termine, si es que termina, el encargo en este 2027.
¿Usted le cree al Guasón? Yo honestamente no. Es un tipo que no tiene palabra y cuando puede hablar de la gente, lo hace sin el menor desparpajo. Luego le comparto casos concretos, porque los se… Algunos de ellos tienen que ver con su negocio: la fabricación de cocinas.
Gracias por recibirnos. Sus comentarios son bien recibidos en nuestro correo electrónico [email protected]. Y también estamos en Twitter @MXCarlosCortes.