La Comuna
José Ángel Solorio Martínez
¿Qué está pasando en el sur del estado?
Región privilegiada, con recursos naturales a pasto: agua, tierra, playa y permanentemente, la ciudadanía vive constantes y prolongados periodos sin agua potable. La justificación más socorrida, para esos irritantes cortes del servicio es que están “dando mantenimiento” a las instalaciones; se supone que a los ductos de distribución y la maquinaria que hace posible ese proceso.
Con esa lapidaria frase, explican las enormes deficiencias que las COMAPA de la zona, pretenden ocultar.
Casi medio millón de usuarios, que religiosamente pagan el servicio -por demás deficiente- acumulan rencor y desprecio por unas autoridades que no cumplen con su responsabilidad.
Decenas de gerentes, han salido con la cola entre las patas huyendo de las instalaciones con sus bolsas llenas de dinero sin que haya poder que los obligue a reparar sus hurtos.
Todas las investigaciones terminan en nada.
¿Quién defiende a los usuarios?
Nadie ha sacado la cabeza por ellos.
Ni los alcaldes -al parecer están en complicidad por la tolerancia a esos reyezuelos, de las COMAPA, que lucran sobre del dolor de miles de sedientos-; ni los diputados que seguramente atestiguan el lamentable servicio; ni las decenas de sedicentes líderes de colonias, que sólo trafican con las necesidades de la gente, han dicho esta boca es mía.
Más de 120 colonias de la región, hoy sufren la corrupción, el desdén y el desprecio de las instituciones.
Lo más lamentable, es que las COMAPA en Tampico, Madero y Altamira, son el principal responsable de la destrucción de la infraestructura urbana. En cada fuga que dicen arreglar, olvidan tapar enormes agujeros en el pavimento, generando más problemas a la indefensa ciudadanía; y las reparaciones son tan de mala calidad, que en poco tiempo brotan los desperfectos en una interminable tragedia para los ciudadanos.
Como hace mucho tiempo no se veía, en Tampico enormes baches tapizan el centro de la ciudad; y en Madero, están intransitables las céntricas calles contiguas a la refinería por la infinidad de fugas, pozos y socavones.
¿Quiénes van a pagar este olvido oficial?
Quizá el electorado cobre con su voto ese maltrato y olvido gubernamental. Es mucho el malestar ciudadano, para que no se refleje en las urnas.
Existen escuelas, que a la menor lluvia se inundan. Tan agudo es el problema, que se paraliza el transporte urbano por horas, obligando a suspender las clases en céntricos planteles.
Triste paradoja: la región con mayores vasos lacustres -por su volumen- tiene problemas de agua.
Ni Reynosa, que tiene la mayor densidad poblacional del estado, tiene esa problemática.
Es tiempo de que el gobierno, actúe.