Hipódromo Político
por Carlos G. Cortés García
· Luis René Cantú Galván, mejor conocido como “El Cacharro”, quien se mantuvo en la dirigencia del PAN, no liderazgo, durante casi siete años, tiene sus días contados, como usufructuario de los bienes del partido: adiós salmón, adiós viáticos, adiós camionetota y adiós guardaespaldas. Y tras la renovación de la dirigencia, tendrá que volver a andar en transporte público y a comer en fondas y tacos, porque su mina de oro se le habrá terminado. Y urge una auditoría a los fondos públicos utilizados por este mozalbete de la política durante más de un lustro. Cantú Galván sabe que la gente lo desprecia y que no lo quieren volver a ver en el edificio sede del PAN. Y lo único que resta es saber quién habrá de darle el puntapié en salva sea la parte, para echarlo fuera del partido.
En todos estos años que el presidente del PAN en Tamaulipas, Luis René Cantú Galván, “El Cacharro”, ha estado subsidiando su vida con los presupuestos partidistas, ese instituto político ha ido en picada, se ha estado acabando… ¡y se acabó!
Y esta denuncia no es de hoy. Tiene meses y años que la petulancia de este sujeto ha dado al traste con los intereses partidistas. Y entonces, estamos viendo que el PAN está en proceso, no de renovación, sino de renacimiento. Y no se si este proceso logre dar frutos para los procesos por venir, en el 27, el 28 y el 30, pero quien llegue a la dirigencia blanquiazul en Tamaulipas lo va a intentar.
Recordemos “El Cacharro”, este vividor de la política llegó a la “dirigencia partidista” en octubre de 2019, consiguiendo su reelección en un procedimiento que dejó mucho que desear en 2022. Y a partir de la derrota electoral panista en 2022, el tipo se enquistó en la oficina principal del partido, edificio que dejó de recibir a los militantes y público en general. “Cacharro” vive hasta la fecha, escondido bajo su escritorio por miedo de que ahora sí que ya no es diputado y no cuenta con el manto protector, le vayan a romper la cara por hablador.
Así es. Luis René Cantú Galván se dedicó a “vivir muy bien” a costa del partido, sin dar golpe: no ha habido desde hace más de tres años ninguna actividad partidista, pero me imagino que rigurosamente sus emolumentos quincenales más gastos de representación no dejaron de fluir, así como el uso de camionetotas, gasolina y dinero para comer en restaurantes de postín. Es más, habría que preguntarle si le seguían llevando de comer a la oficina esos guisos a base de salmón, que tanto le gustan, aunque su precio para un simple mortal no le permita comerlos.
El “Cacharro” Cantú ha vivido en los últimos años a costa de los recursos públicos que el IETAM le da al PAN. Alguien que leía estas líneas me asegura que el tipo no tiene vergüenza, es un caradura, un vividor del sistema, a cambio de nada. El tipo vive una vida que no merece. Su trabajo deja mucho que desear y ni para el partido, ni para el Congreso de Tamaulipas. Y aun así sueña, todavía, con ser candidato a la alcaldía de Reynosa.
El peor error de los panistas fue haber permitido la llegada de este reynosense quien se sirvió de los recursos públicos como si fueran dineros de su peculio: “El Cacharro” ha vivido a cuerpo de rey con un patrimonio que no es de él: camionetón del año, viajes para acá y para allá, guaruras y un modus vivendi envidiable.
Y todavía soñó con ser presidente municipal de Reynosa, en donde por cierto los ciudadanos, que son quienes votan y eligen, no lo quieren, lo tienen odiado.
¿Y luego? Ya se le acabó a este aprendiz de brujo. Los panistas lo abominan, lo desprecian y el dirigente nacional de ese partido, Jorge Romero debiera auditar la gestión del “Cacharro” Cantú Galván y obligarlo a devolver lo que no es suyo, ese dinero que no fue bien habido y que se gastó de manera abusiva.
Y antes de que se vaya, debe Romero encabezar y exigir una auditoría, ese ejercicio de vómito negro, para que quienes se hayan enriquecido de manera indecente e ilegal, como este personaje Cantú Galván, que devuelva lo que de manera ilegal usó como suyo y se llevó a su casa. Pero además, debe Romero denunciarlo ante las instancias legales para que le aprieten el pescuezo y lo obliguen a regresar lo que indebidamente uso, porque no podemos olvidar que los recursos de los partidos políticos en México son dineros P-U-B-L-I-C-O-S, y no son del señor “Cacharro”.
Y entonces, ahora ya hay un proceso abierto para renovar la dirigencia que usufructuó “El Cacharro” durante más de seis años en su beneficio y de su “equipo”.
Y quien gane en este proceso, debe encabezar la refundación del PAN en Tamaulipas, respetando y sumando a los panistas que todavía permanecen en el registro de militantes, listado que al paso del “Cacharro” por la dirigencia de ese partido, se redujo tristemente, a su mínima expresión.
¿De qué tamaño ha sido el fracaso de Luis René al frente del PAN de Tamaulipas? Le doy un solo dato. Tras casi 7 años de pulular al frente del partido, hoy en día ese instituto político tiene sólo, la friolera, de 9,602 militantes. Así como Usted lo lee querido lector. Tras haber sido gobierno, el PAN en Tamaulipas no llega a los diez mil militantes.
¿Con esos militantes quiere ganar una elección municipal? ¿O intenta ganar una elección estatal? Otro dato. “El Cacharro” consiguió 52, 415 votos en su fallida campaña para alcalde de Reynosa, en 2024, donde Carlos Peña Ortiz le dio una terrible zapatería, al mandar las aspiraciones de Luis René al basurero de la historia, con un resultado adverso de 116,971 votos, más de 2 a 1.
¿Y ese resultado que significa? Que los ciudadanos reynosenses despreciaron a “El Cacharro”, con todo y sus dos diputaciones, una como suplente y la otra plurinominal, y la soberbia y desprecio con que trató a sus compañeros diputados. ¿Se acuerda? Muy petulante y muy cobarde Luis René y eso no se va a olvidar nunca.
El PAN de Tamaulipas, si quiere volver a ser competitivo, debe desaparecer de inmediato la mala dirigencia de “El Cacharro” Cantú Galván, y hacer política, lo que este sujeto ni sabe ni nunca ha hecho. Y quien llegue a la dirigencia blanquiazul debe asegurarse que los recursos del partido se destinen a actividades partidistas y no a excesos personales, como lo han vivido durante los últimos 6 años.
Por cierto, “El Cachorro” nunca respondió a las acusaciones del ex senador, José Julián Sacramento Garza, en el sentido de que todavía dirigente del PAN en Tamaulipas, realizó en 2024 una serie de manejos presuntamente constitutivos de delito, para agandallar lo que no era, ni es suyo, pero las denuncias siguen flotando en el ambiente como parte de esta trama política. ¿Y el futuro de este personaje? En el mejor de los escenarios va al ostracismo político. Y en el peor… podría ser peor.
PD. 1. Pareciera que las cosas en Sinaloa se están poniendo peor cada día. La tarde de este miércoles, el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, informó que el diputado de Movimiento Ciudadano, Sergio Torres Félix, se encontraba en estado grave y en quirófano, derivado de un ataque directo al legislador, quien viajaba acompañado por la también diputada local de Movimiento Ciudadano, Elizabeth Rafaela Montoya Ojeda, lo que no sólo no ayuda a tranquilizar el ambiente en Sinaloa, sino que por el contrario, parece que cada día la situación está peor.
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