Por Agustin Peña Cruz
Ciudad Altamira, Tamps.- Altamira mantiene un debate abierto sobre la eventual
implementación de una policía de proximidad, en un contexto donde la coordinación con la
Guardia Estatal ha sido, según el propio gobierno municipal, el eje central de la estrategia
de seguridad pública. Así lo expuso el secretario del Ayuntamiento, José Francisco Pérez
Ramírez, al analizar los retos actuales del municipio y las decisiones que se toman en
función de la realidad operativa y social de la ciudad.
El funcionario precisó que la definición no depende únicamente del ámbito municipal, sino
de una autorización estatal que hasta ahora no se ha considerado prioritaria. “Inclusive ha
dicho el alcalde Armando Martínez Manríquez que están a la espera de que autorice el
gobierno del estado, y el secretario de Seguridad Pública, Carlos Arturo Pancardo Escudero
ha dicho, que no es necesaria la policía de proximidad salvo en los municipios en los que se
trabaja en esa modalidad”, se le planteó. No obstante, reconoció que el tema ha generado
posiciones encontradas, particularmente en relación con su posible utilidad en zonas
específicas.
Pérez Ramírez consideró que el modelo de proximidad podría tener sentido en espacios
turísticos o céntricos, aunque con alcances limitados. “En el contexto turístico, aquí Altamira
no podría hacerlo como de primer contacto, es decir, de orientación, o nos quedaríamos
únicamente con la misma modalidad de la policía estatal”, puntualizó, al tiempo que destacó
que la experiencia local ha demostrado la eficacia del esquema actual. “Nosotros
trabajamos muy bien con Guardia Estatal. Ya tenemos los cuatro años trabajando de esta
manera”, afirmó.
La percepción de mayor incidencia delictiva en ciertas zonas, explicó, no necesariamente
responde a un aumento real de delitos, sino a una vigilancia más focalizada. “Se observaba
en una de las estadísticas que reportaban al C5… había más incidencia de robos, más
llamadas, pero es porque hay más vigilancia, se concentra en la zona centro”, -se le
planteó-. Para el Secretario la coordinación directa con las corporaciones y el uso del 911
han permitido una atención más inmediata: “Esto ha propiciado que tengamos ya un mayor
control de los índices de criminalidad o de delitos que padecíamos anteriormente”.
El secretario identificó además un fenómeno social que incide en los conflictos cotidianos: la
población flotante en determinados fraccionamientos. “Lo hemos notado mucho… eso ha
propiciado que haya algunos enfrentamientos entre vecinos o que haya situaciones de
violencia”, dijo, al referirse a personas que habitan temporalmente en el municipio y luego
se trasladan a otras zonas.
En el plano administrativo, Pérez Ramírez confirmó que el Bando de Policía y Buen
Gobierno se aplica de manera constante. “Se aplica de forma diaria… a lo mejor unos 10
detenidos por semana por faltas”, principalmente relacionadas con el consumo de alcohol y
alteraciones al orden público. Sin embargo, dejó claro que la mayor preocupación
institucional se concentra en otro frente: “Donde nosotros hemos tenido mayor énfasis en
los programas y acciones es en el tema de violencia familiar”, un fenómeno que reconoció
como creciente a nivel nacional y estatal, pero con zonas específicas ya identificadas en
Altamira para contener su avance.
El diagnóstico oficial traza así un escenario donde la seguridad pública no se limita al
número de patrullas, sino a la coordinación interinstitucional, la atención a factores sociales
y la aplicación constante del marco normativo local, mientras el debate sobre la policía de
proximidad sigue abierto.