Golpe a golpe

Por Juan Sánchez Mendoza

Uno de los obstáculos senatoriales más estorbosos que requiere eliminar la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para construir la reforma electoral, es Adán Augusto López Hernández, pues éste, al frente de la bancada guinda ha menospreciado el quehacer legislativo de sus homólogos de los partidos Verde Ecologista de México (PVEM) y del Trabajo (PT); aunque también se ha opuesto a respetar el contenido de otras modificaciones constitucionales y está envuelto en escándalos por su vínculo con el cártel ‘La Barredora’.

Esto, bien lo sabe la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez Velázquez, por lo que podría haberles ofrecido la cabeza del tabasqueño a los dirigentes nacionales de ambos membretes –Alberto Anaya Gutiérrez y Karen Castrejón Trujillo, respectivamente–, como parte de los acuerdos en torno al apoyo requerido para sacar avante la iniciativa de reforma que toca presentar a la jefa del Ejecutivo federal.

La sospecha más clara sobre la caída de Adán Augusto de la Cámara alta, es la hipótesis de que está ‘negociando’ su salida tanto del Senado de la República como de México para irse de embajador a un país europeo en que no haya tratado de extradición (con los Estados Unidos), por el amago yanqui de llevarlo a juicio por delitos graves, principalmente contra la salud, a raíz de lo revelado por quien fuera su secretario de seguridad durante su gobierno en Tabasco (Hernán Bermúdez Requena), sobre manejos turbios en su notaría.

Podría suponerse que son cosas distintas.

Pero no. Los dos casos están ligados, porque Claudia requiere quedar bien con Donald John Trump, en cuanto a combatir el terrorismo, que, para él, es como debe tipificarse a los grupos criminales.

Igual necesita reconquistar a sus otrora aliados –aunque de esto ya se está ocupando la secretaria de Gobernación–, como parte de su estrategia, reformatoria del marco constitucional, para alcanzar la mayoría absoluta en las dos cámaras, requerida por la ley para cualquier modificación a la Carta Magna.

Como fuere, López Hernández sigue condicionando su salida tanto del Senado como del país, aunque el agua ya le llegó al cuello.

Partidocracia

A ocho meses de que se instalen los procesos electorales recurrentes para renovar en el plano federal la Cámara de Diputados y, en el local Congreso y 43 ayuntamientos, la pena vale hacer un somero diagnóstico, en cuanto a lo que tiene que ver con las dirigencias partidistas estatales.

Se supone que la función primordial de los comités locales es articular, dirigir y ejecutar las estrategias políticas, electorales y organizativas de sus partidos.

Pero, a la fecha, asoman pasividad en sus actividades, según observo.

Ciertamente ha surgido cualquier cantidad de ‘acelerados’ que aspiran a los cargos de representación popular sin considerar las reglas del ‘juego’, porque les vale madre la reglamentación institucional que se está armando para impedir la incursión de representantes aliados a la delincuencia.

En morena, su dirigente estatal, María Guadalupe Gómez Núñez, sólo ha provocado divisionismo y exhibe su falta de liderazgo.

El dirigente del PT, Arsenio Ortega Lozano, como siempre, navega por donde le marque su sempiterno mandamás, ‘Beto’ Anaya.

Manuel Muñoz Cano, al frente del PVEM, sigue creciendo por ser un político congruente.

Movimiento Ciudadano, ahora en manos de Roberto Lee Ponce, nada aporta, pues son Juan Carlos Zertuche y Gustavo Cárdenas Gutiérrez, los que a trasmano siguen manejando el membrete.

Al Partido Revolucionario Institucional (PRI) lo representa Bruno Díaz Lara, pero sólo como membrete, pues la militancia que se rehúsa a que le den sepultura, ni siquiera lo pela.

En el PAN, ¡uf!, todo sigue en manos de Francisco Javier García Cabeza de Vaca, con la misma pasividad de siempre.

Relevo albiceleste

La decisión del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del membrete albiceleste, que preside Jorge Romero Herrera, es que sea mujer quien dirija al partido en Tamaulipas.

Esa determinación se esperaba desde hace tiempo, cuando empezó a manejarse desde las entrañas partidistas, el nombre de Gloria Elena Garza Jiménez, como prospecto a relevar a Luis René Cantú Galván ‘El cachorro’ en este 2026.

Así que nada extraordinario asoma.

De ahí esta apreciación: a Julio César Verástegui Ostos, ‘El Truko’, no se le cayó el cargo, simple y llanamente porque nunca lo tuvo.

Y tampoco hay que descartar la influencia que pudiera ejercer sobre la dama si acaso él decidiera jugar como candidato a la secretaria general, en el entendido de que, académicamente, ella lo supera, pero no en la materia política.

Por tanto, no hay por qué adelantar vísperas.

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