#DESDELAFRONTERA
POR #PEDRONATIVIDAD
En Nuevo Laredo, el frío no sólo cala en los huesos, también exhibe las costuras del sistema de salud. Un video bastó para confirmar lo que muchos ya sabían y pocos querían ver, pacientes del IMSS atendidos en el piso, sentados en colchonetas, conectados al suero y envueltos en cobijas.
Las imágenes fueron brutales, sin filtro ni discurso, solo realidad. Y ante eso, la reacción natural fue la indignación ciudadana, el llamado legítimo de auxilio. Hasta ahí, todo correcto.
El problema vino después, cuando algunos políticos olieron sangre, cámara y reflectores. Porque mientras unos gritaban “¡ayuda!”, otros gritaron “¡oportunidad!”. El video no tardó en convertirse en munición electoral adelantada. Que si el gobierno es inhumano, que si no le importa la salud, que si hay que inyectarle dinero al IMSS. Discursos inflamados, dedos acusadores, lágrimas estratégicas. Todo muy sentido, muy dramático… muy oportuno.
Pero el auxilio no vino de los micrófonos, vino de la acción. El Gobierno de Nuevo Laredo, encabezado por Carmen Lilia Canturosas, respondió como se supone que se debe responder cuando el reclamo es real y viene de la gente, rápido y sin rodeos. Cinco camas, diez sillas de ruedas para el IMSS. No resolvió el sistema de salud nacional, claro que no, pero alivió la urgencia. Y con eso, la ciudadanía respiró un poco porque recibieron eco del Gobierno a sus exigencias.
Pero los que no respiraron fueron los políticos, quienes al ver que con el teatro que hicieron no obtuvieron lo que esperaban, le siguieron. Tomaron fotos de la ayuda, las reciclaron, las exprimieron, y volvieron a politizar. Como si las camas tuvieran partido, como si las sillas de ruedas votaran.
Lo que convenientemente olvidan es que no es la primera vez. En octubre de 2025, el mismo gobierno municipal entregó 40 camas hospitalarias al IMSS y al Hospital General de Nuevo Laredo.
Porque hay que decirlo con todas sus letras, el IMSS no depende del municipio. Es responsabilidad federal. Si de verdad les duele la situación, ahí están los diputados y senadores, de todos los partidos, incluidos los que hoy gritan más fuerte. Ellos sí pueden gestionar recursos, equipo y ampliaciones. Pero claro, eso no da likes inmediatos ni videos virales.
En fin, la novela del IMSS ha acabado por hoy, ya habrá otro video para que puedan convertirlo en munición electoral en contra del actual gobierno, por lo pronto, les falló.
AHI VIENE OTRA VEZ RAMIRO RAMOS
En tiempos donde la lealtad política dura lo mismo que una historia de Instagram, escuchar a un priísta hablar de congruencia suena casi subversivo. Por eso no pasa desapercibido que Ramiro Ramos Salinas, ex dirigente estatal del PRI, vuelva a levantar la mano con la misma idea de siempre, buscar la candidatura al gobierno de Tamaulipas. No es ocurrencia, no es calentura, no es berrinche. Es una aspiración vieja, trabajada y, sobre todo, insistente.
Ramiro no llegó ayer a la política ni se afilió cuando el PRI todavía repartía todo. Viene de una militancia de juventud, de esas donde primero se barría el comité y luego se pedía oportunidad. Hoy recuerda, con claridad quirúrgica, que en septiembre de 2026 arranca el proceso para diputaciones y alcaldías, y que en 2027 viene la joya de la corona, la gubernatura. Y ahí quiere estar. No escondido, no disfrazado, no brincando de partido, sino desde el PRI… el mismo de siempre.
Y aquí conviene hacer una pausa personal, porque a Ramiro lo conozco. Neolaredense, priista de corazón, pero de los buenos. No de los que se golpeaban el pecho jalándose la camiseta roja y de repente amanecieron guindos, azules, naranjas o verdes, según la temporada. Perdón por el codazo, pero la memoria también vota.
Su trayectoria no necesita maquillaje, dirigente del PRI en Nuevo Laredo, diputado local, presidente del Congreso, dirigente estatal del PRI. Ha pasado por casi todas las estaciones del tren tricolor… menos por la que él quería. Porque sí, hay que decirlo sin rodeos, el PRI lo ha bajado del barco varias veces justo cuando parecía que podía tocar puerto. Le han negado la candidatura a gobernador una y otra vez. Y aun así, sigue ahí.
Eso, en estos tiempos, no es poca cosa. No se fue, no se vendió, no renegó. Se quedó. Insiste. Vuelve a tocar la puerta. Como quien sabe que el problema no es la falta de méritos, sino las decisiones internas que históricamente han llevado al PRI a perder cuando más fácil era ganar.
Lo conozco desde hace décadas. Desde aquellos años donde el famoso Chelelo quería ser alcalde de Miguel Alemán, cuando Mónica García Velázquez ganó la alcaldía de Nuevo Laredo y Ramiro todavía era su novio y, en los tiempos cuando gobernaba Manuel Cavazos Lerma. Ha sido siempre el mismo, político serio, de trato directo, con buenas intenciones y sin el síndrome del oportunista profesional.
Por eso lo digo claro, ya es tiempo. No porque el PRI vaya a ganar mágicamente, sino porque si el PRI quiere reencontrarse con algo parecido a la congruencia, tendría que empezar por darle oportunidad a quienes nunca le dieron la espalda… ¿Qué, no?, NOS LEEMOS.
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