A MI MANERA

Por Tello Montes

  • Formación Dual de la UAT fortalecerá la empleabilidad estudiantil.
  • Con Beto Granados, las obras olvidadas también cuentan.

Hay gobernantes que hablan para la foto y otros que hablan para dejar constancia. El gobernador Américo Villarreal Anaya pertenece al segundo grupo, y eso, en tiempos de ruido y manipulación, incomoda a muchos.

Este lunes, al cerrar su mensaje durante los Honores a la Bandera en el Congreso del Estado, Américo no lanzó consignas huecas ni discursos de ocasión. Hizo algo más peligroso para sus detractores: llamó a la unidad, al diálogo y a no perder la cercanía con el pueblo, pero sobre todo, pidió no permitir que la mentira suplante a la realidad.

Porque hay que decirlo claro y sin rodeos: cuando un gobierno empieza a mostrar resultados medibles, aparecen los ingenieros del caos. Esos especialistas en distorsionar, exagerar y fabricar crisis desde un teclado. Esos que viven de la desinformación pagada y del descrédito sistemático.

El gobernador fue directo: Tamaulipas no camina en sentido contrario, como algunos quieren vender. Los datos duros —no las ocurrencias— muestran avances en seguridad pública, en infraestructura carretera y portuaria, y en la reducción de la pobreza. Números que provienen, además, del propio gabinete federal de seguridad, no de un discurso local maquillado.

¿Y qué pasa cada vez que esos números salen a la luz?

En automático, se activa la maquinaria del caos. Páginas anónimas, cuentas financiadas y opinadores de consigna comienzan a inundar las redes con miedo, enojo y mentiras. No informan: emocionan negativamente. No analizan: calumnian.

Por eso es acertada —y necesaria— la advertencia de Américo Villarreal Anaya. Porque lo que está en juego no es su imagen personal, sino la percepción del rumbo de Tamaulipas. Y a algunos no les conviene que al estado le vaya bien, que haya bienestar social, justicia y una mejor distribución de la riqueza. Del caos viven. Del atraso se alimentan.

Los números no mienten.

Las cifras no tienen partido.

Y los datos duros no se doblan con campañas sucias.

Hoy Tamaulipas avanza, aunque a muchos les arda. Y mientras el gobernador gobierna con resultados, los ingenieros del caos seguirán haciendo lo único que saben hacer: mentir para no desaparecer.

Pero la verdad, tarde o temprano, siempre alcanza. Y cuando llega, no necesita gritar. Basta con mostrar los datos.

POR OTRA PARTE… La Universidad Autónoma de Tamaulipas implementará un modelo de Formación Dual que combinará teoría y práctica para fortalecer las competencias técnicas y habilidades blandas de sus estudiantes, facilitando su incorporación al mercado laboral.

El rector Dámaso Anaya Alvarado informó que este esquema comenzará a aplicarse desde el actual periodo escolar en algunas carreras, iniciando con la Licenciatura en Comercio Exterior de la Facultad de Nuevo Laredo.

El proyecto se apoya en una mayor vinculación con los sectores productivos del estado y en la reciente Reforma Curricular de la UAT, con el objetivo de alinear la formación académica a las necesidades reales del ámbito laboral. La modalidad se implementará de manera gradual en todas las licenciaturas, principalmente en estudiantes de semestres avanzados.

Y PARA CERRAR… Después de 38 años de espera, la calle Tahuachal, en la colonia San Ángel Oriente, dejó de ser una promesa para convertirse en realidad. Con una inversión superior a los 5 millones de pesos, el alcalde Beto Granados inauguró una obra que no solo pavimenta una vialidad, sino que restituye dignidad y confianza a una comunidad olvidada por décadas.

La pavimentación asfáltica, realizada mediante el programa FAISMUN, mejora la movilidad, refuerza la seguridad vial y fortalece el tejido social de un sector que hoy vuelve a creer que sí es posible avanzar cuando el gobierno escucha y actúa. Más de 300 habitantes se benefician directamente de una obra integral que incluye base, guarniciones, banquetas y carpeta asfáltica.

Granados fue claro: su administración gobierna desde el territorio y con la gente, priorizando demandas históricas que antes se postergaban. Y los vecinos lo confirman: la obra no solo facilita el tránsito, también devuelve orgullo, pertenencia y esperanza.

Porque cuando el recurso público se transforma en calles transitables, el progreso deja de ser discurso y se convierte en realidad. Así avanza Matamoros: obra por obra, colonia por colonia.