Columna Rosa, solo para Mujeres.
Por: Lic. Bárbara Lera Castellanos.
El regreso a clases presenciales en la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) marca un hito transformador en el panorama educativo mexicano.
En enero de 2026, con el nuevo ciclo escolar en marcha, la UAT reabre sus puertas en campus como Ciudad Victoria, Tampico y Nuevo Laredo, priorizando la hibridez digital-presencial para garantizar seguridad y accesibilidad.
Este retorno no solo revitaliza el aprendizaje interactivo, sino que resalta el rol protagónico de las mujeres, quienes han incrementado su participación en un 25% en los últimos cinco años, según datos institucionales.
La participación femenina en la UAT ha evolucionado de manera notable.
Históricamente subrepresentadas en áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), las mujeres ahora conforman el 55% de la matrícula total, impulsadas por programas como becas “Mujeres por la Ciencia” y mentorías de liderazgo.
En facultades como Ingeniería y Ciencias Biológicas, su presencia ha pasado del 30% al 48%, fomentando innovación y diversidad.
Este avance se evidencia en iniciativas como el Congreso Universitario de la Mujer, donde estudiantes y académicas debaten temas de equidad de género, salud mental y emprendimiento.
El regreso a clases amplifica este empoderamiento.
Las mujeres lideran comités estudiantiles para la readaptación pospandemia, organizando talleres de resiliencia emocional y protocolos sanitarios.
Profesoras como la Dra. María Elena López, rectora emérita, inspiran con su trayectoria, mientras que alumnas como Ana García, ganadora del premio nacional de investigación en 2025, representan el futuro.
Sin embargo, persisten retos: la brecha digital en zonas rurales y la doble jornada (estudios-familia) demandan políticas más inclusivas.
En conclusión, el regreso a clases en la UAT es una oportunidad para consolidar la participación femenina como motor de cambio.
Al invertir en ellas, la universidad forja una sociedad más equitativa y competitiva.
Este fenómeno refleja el compromiso de la UAT con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, particularmente el 5 (Igualdad de Género), posicionándola como referente nacional.