Por: Luis Enrique Arreola Vidal.
La política no avisa cuando cambia de etapa.
No manda un comunicado.
No convoca a rueda de prensa.
La política cambia cuando el poder deja de caminar como un solo cuerpo… y comienza a moverse como una jauría hambrienta.
Y hoy, enero de 2026, Tamaulipas está exactamente ahí.
La sucesión ya empezó.
No en el calendario oficial, sino en el instinto de supervivencia de los grupos.
En la ansiedad de los aliados.
En el hambre de los aspirantes.
En el ruido ensordecedor de los pasillos.
Y en un estado como Tamaulipas, cuando la sucesión se adelanta, lo que viene no es competencia: lo que viene es guerra.
MORENA: CUANDO EL PODER NO TIENE RUMBO, SE VUELVE CANÍBAL.
Morena llegó al gobierno con una narrativa de transformación, con una ola nacional, con la promesa de orden y conducción.
Pero han pasado los primeros años, y la fotografía real es otra:
Morena en Tamaulipas no tiene un liderazgo que lo conduzca a ningún lado.
No hay eje.
No hay mando político con autoridad real.
No hay una brújula que ordene el caos.
Y cuando un movimiento no tiene conducción, ocurre lo inevitable: todos pelean contra todos.
No es un pleito ideológico.
Es peor: es un pleito por posiciones.
Porque el poder, cuando no se organiza, se reparte como botín.
Y cuando se reparte como botín, el gobierno deja de ser proyecto… y se convierte en mercado.
Un mercado de cuotas.
De caprichos.
De nombramientos que no responden a capacidad, sino a obediencia ciega.
De perfiles improvisados colocados en puestos clave como si el Estado fuera una oficina de favores.
Y ahí comienza la decadencia:
cuando el poder se acostumbra a premiar lealtades y castigar talento.
Cuando la incompetencia se vuelve norma y la mediocridad se vuelve requisito.
Cuando la política deja de construir y empieza a administrarse como reparto.
Morena no está perdiendo por la oposición.
Está perdiendo por su propia estructura interna.
Porque el enemigo más peligroso de un gobierno… no es el que grita afuera.
Es el que conspira adentro.
Y los números no mienten: en 2025-2026, la aprobación del gobernador Américo Villarreal se estancó en el sótano nacional (alrededor del 36%, lugar 26 de 32 gobernadores).
La inversión extranjera directa cayó a niveles históricos bajos (463 millones de dólares en 2024, la peor década), mientras escándalos como detenciones de funcionarios con armas y efectivo, o investigaciones por huachicol y nexos con el Cártel del Golfo, salpican a la cúpula morenista.
Morena no se está desmoronando por casualidad; se está pudriendo desde la raíz, con aliados que ya olfatean el cadáver político.
LA VERDAD QUE NADIE QUIERE DECIR: MORENA NO GANÓ SOLO.
Hay una mentira útil que el oficialismo repite como mantra: que todo lo ganó por sí mismo.
Pero Tamaulipas no se ganó así.
Morena no hubiera ganado las elecciones locales, ni la gubernatura, solo.
Ganó por suma.
Por alianza.
Por acomodo.
Por el peso nacional del momento.
Por el reacomodo de estructuras que vieron una ola y decidieron subirse para no ahogarse.
Morena no llegó como un ejército disciplinado.
Llegó como un bloque armado con piezas distintas.
Y aquí está el punto central: un gobierno que llega por coalición, se sostiene por coalición.
Pero cuando la coalición se rompe… el poder se queda sin piso.
Y Tamaulipas ya está sintiendo cómo se agrieta ese piso.
EL PAN: CUANDO LA OPOSICIÓN ENCUENTRA DESTINO, SE VUELVE AMENAZA.
La oposición no se vuelve peligrosa por ser moralmente superior.
Se vuelve peligrosa cuando encuentra dos cosas: candidato y dirección.
Y hoy, el PAN tiene ambas.
El panismo tamaulipeco —con su historia de fracturas, egos, disputas y errores— está haciendo algo que en política vale más que un discurso perfecto: se está unificando.
Y el nombre que concentra esa unificación es claro: César “Truko” Verástegui.
En enero de 2026, Truko y Gloria Garza cerraron filas por la dirigencia estatal del PAN, con apoyo de alcaldes, diputados y líderes regionales.
Truko no solo representa una figura electoral.
Representa una operación.
Representa territorio.
Representa estructura.
Representa esa vieja verdad que en Tamaulipas sigue mandando: la elección se gana en la calle, no en la narrativa.
Pero lo más relevante no es solo el panismo.
Lo verdaderamente decisivo es lo que está ocurriendo debajo del agua: Truko está arrastrando consigo una parte importante de lo que fue el priismo.
No por romanticismo. Por realismo.
Porque cuando un bloque en el poder se fractura, las estructuras huelen el cambio.
Y cuando huelen el cambio, se mueven. No se mueven por ideología. Se mueven por supervivencia.
Truko no es solo un nombre; es un engranaje perfecto: exsecretario de Gobierno, empresario cañero con red en 20 municipios clave, operación electoral que en pruebas internas muestra un 35% de intención de voto en sondeos locales de 2026.
Mientras Morena se enreda en pleitos de cuotas, Truko avanza con realismo: reuniones con empresarios en Matamoros para prometer seguridad sin concesiones al crimen, y un plan para recuperar el Congreso en 2027 que incluye coaliciones con independientes.
Esto no es oposición romántica; es oposición con colmillos, lista para morder donde duele.
EL VERDE ROMPE: MAKY ORTIZ Y SU CANDIDATURA ANTICIPADA.
Y entonces aparece el factor que convierte el reacomodo en terremoto: el Partido Verde ya tiene candidata: la senadora Maky Ortiz.
En agosto de 2025, Arturo Escobar, coordinador nacional del PVEM, la destapó públicamente como su carta fuerte para 2028, anunciando que el partido podría competir solo en Tamaulipas para 2027.
Esto no es un gesto simbólico. Es una declaración de independencia.
Y cuando un aliado saca candidata propia, el mensaje es brutal: “Yo ya no soy tu socio. Soy tu competencia.”
El Verde está haciendo lo que hacen los aliados cuando el poder huele a desgaste: se despegan antes de que el barco se hunda.
Se preparan para cobrar su propio futuro.
Imaginemos el mapa de 2027: Maky, con su base en Reynosa y el Verde atrayendo al 15-20% de votos independientes (según proyecciones locales), no solo roba electores a Morena; los pulveriza en bastiones como el norte del estado.
Si el Verde compite solo, Morena podría perder hasta 5-7 municipios clave, dejando el Congreso en manos opositoras y el presupuesto como un botín para los opositores del régimen.
Esto no es especulación; es aritmética política, donde la independencia del Verde acelera la cuenta regresiva del oficialismo.
SUCESIÓN ADELANTADA: CUANDO EL FUTURO SE COME AL PRESENTE.
Una sucesión adelantada es el peor veneno para un gobierno.
Porque el gobierno deja de gobernar y empieza a defenderse.
Y cuando un gobierno se defiende, se paraliza.
Se congelan decisiones.
Se bloquean proyectos.
Se multiplican pleitos.
Se reparten posiciones como trincheras.
Se nombran perfiles no por capacidad, sino por lealtad.
Y el Estado empieza a fallar en lo esencial: seguridad, salud, servicios, obra pública, comunicación, atención ciudadana.
Porque cuando el poder se vuelve interno, la gente se vuelve externa. Y entonces el ciudadano ya no siente gobierno.
Siente abandono.
En ese punto, la oposición no necesita convencer con grandes ideas.
Le basta con presentarse como alternativa.
EL FACTOR EXTERNO: CUANDO WASHINGTON SUBE EL VOLUMEN, TODOS TIEMBLAN.
Y como si la crisis interna no bastara, el tablero tiene otra sombra: Estados Unidos.
En 2026, con Trump de vuelta, se emitieron al menos 11 alertas de viaje, cuatro concentradas en Tamaulipas (nivel 4: “No viajar” a Reynosa, Río Bravo, Valle Hermoso y San Fernando por tiroteos, secuestros y IEDs).
Washington no solo observa: actúa.
Designa cárteles como terroristas, amenaza operaciones terrestres contra laboratorios de fentanilo, y versiones de The New York Times hablan de investigaciones sobre redes políticas ligadas al Cártel del Golfo, con nombres como el gobernador Américo Villarreal en el radar por presuntos nexos.
Esto no es diplomacia; es intervención disfrazada, con drones sobrevolando la frontera y presiones que rompen la disciplina interna.
En Morena, ya empiezan los “yo no fui”: renuncias en cascada y traiciones que rompen la cadena de mando.
Mientras, el PAN de Truko se posiciona como el socio confiable para EE.UU., prometiendo mano dura sin complicidades.
El imperio del norte no derriba gobiernos; los deja caer por su propia podredumbre.
2027: EL PRIMER GOLPE A LA COLUMNA VERTEBRAL.
En este contexto, 2027 no es una elección intermedia. Es el primer golpe estratégico.
Porque lo que se juega no es una alcaldía. Se juega el mapa. Se juega:
- Municipios clave, • Congreso local, • Presupuesto, • Narrativa, • Control territorial.
-
Y si el PAN arrebata municipios clave y el Congreso, el 2028 deja de ser fantasía: se vuelve ecuación.
Y una ecuación, en política, es lo más peligroso que existe… porque se puede ganar.
LO QUE VIENE SI MORENA NO CORRIGE.
Voy a decirlo sin adornos, como se dicen las cosas cuando la historia ya empezó a moverse:
Morena se va a devorar internamente. No por maldad. Por ausencia de conducción.
El Verde va a jugar su propia ruta. Y eso dividirá el bloque oficialista donde más duele: en la sucesión.
El PAN va a crecer por contraste. Porque cuando el poder se fractura, la oposición se vuelve opción.
Truko se convertirá en el eje de una alianza ampliada. Panismo unificado + estructuras residuales del priismo + operación territorial.
Si Morena pierde el 2027, el 2028 se vuelve una batalla por sobrevivir.
Y Tamaulipas volverá a ser competible para la alternancia.
EL IMPERIO NO CAE POR EL ENEMIGO… CAE POR EL ESPEJO.
Morena puede seguir fingiendo unidad.
Puede seguir diciendo que todo está bajo control.
Puede seguir repitiendo el guion.
Pero en política, cuando los aliados sacan candidata, cuando los grupos internos se despedazan y cuando la oposición encuentra eje… ya no estás ante un gobierno consolidado.
Estás ante un gobierno en cuenta regresiva.
Porque el poder no se pierde cuando te atacan. Se pierde cuando te divides.
Y Morena en Tamaulipas hoy no está enfrentando una oposición perfecta.
Está enfrentando algo peor: su propia implosión.
Mientras el PAN ya entendió el momento: unificarse, operar, avanzar.
La historia no se escribe con discursos. Se escribe con estructuras.
Y en Tamaulipas, la estructura se está moviendo.
El tablero ya cambió.
La sucesión ya empezó.
Y el poder, cuando se fractura, cae.
No de golpe.
Sino por dentro.
Morena puede seguir en su burbuja de narrativas nacionales, pero Tamaulipas no espera.
Ciudadanos, estructuras, aliados: el momento es ahora.
Únete al eje de Truko, apoya la independencia del Verde, y convierte 2027 en el principio del fin para la implosión oficialista.
Porque la historia no se escribe con excusas; se escribe con acción.
Y en Tamaulipas, la acción ya empezó.
El tablero no miente: la alternancia no es un sueño. Es el destino.