Por Agustin Peña Cruz
Ciudad Altamira, Tamps.- En una ciudad marcada por el crecimiento industrial y comercial,
la infraestructura básica para enfrentar emergencias avanza de forma desigual. Mientras
centros comerciales, hospitales e industrias cuentan con sistemas propios de
abastecimiento de agua, la zona centro de Altamira carece de hidrantes públicos, una
ausencia que complica la respuesta inmediata ante incendios de gran escala.
El director de Protección Civil de Altamira, Romel Martínez Flores, advierte que la reciente
incorporación de un camión de bomberos de última generación representa un avance
significativo, pero insuficiente si no se acompaña de infraestructura hídrica adecuada. “Es
un camión de primera generación, una unidad que viene a aportar muchísimo… pero es una
unidad que necesita un complemento”, señaló en entrevista.
Ese complemento, subraya, es una pipa de gran capacidad —entre 10 mil y 20 mil litros—
que permita autonomía operativa durante emergencias prolongadas. La experiencia
reciente, como el incendio registrado en un mesón de la zona, evidenció la limitación de
depender de apoyos externos. “Sabemos que en una emergencia hay muchas
dependencias y empresas que nos apoyan, pero no hay como tener nuestras propias
herramientas y no depender de terceros”, afirmó.
Actualmente, Protección Civil recibe respaldo de la Comisión Municipal de Agua Potable y
Alcantarillado (COMAPA) y de Obras Públicas, pero esa coordinación no sustituye una
capacidad propia permanente.
Martínez Flores reveló que el alcalde ya fue informado de la necesidad y mostró disposición
inmediata: “El presidente lo valoró inmediatamente… sería muy necesario contar con un
complemento más para el fortalecimiento de esta unidad”.
Más allá del equipamiento móvil, el diagnóstico apunta a una carencia estructural: la
inexistencia de una red pública de hidrantes en el primer cuadro de la ciudad. A diferencia
de municipios vecinos como Tampico, donde estos dispositivos forman parte del paisaje
urbano, en Altamira su presencia se limita casi exclusivamente a instalaciones privadas.
“Eso que tocas es totalmente importantísimo”, reconoció el funcionario al ser cuestionado
sobre el tema. “Es uno de nuestros planes de trabajo ahora que tomamos la dirección”.
La estrategia inicial será levantar un censo detallado de los hidrantes existentes en
comercios, hospitales y zonas industriales, no solo para ubicar su localización, sino para
verificar su compatibilidad técnica con los conectores del nuevo camión. “No nada más es
hacer uso de ellos, tenemos que revisar que las conexiones sean compatibles”, explicó.
Martínez Flores admitió que, hasta ahora, no existe un inventario oficial de hidrantes
públicos en la vía pública. “Hasta donde yo estuve, no hay un censo en nuestra zona.

Vamos a realizarlo… es importantísimo conocer esos puntos de abastecimiento”, sostuvo.
Este trabajo irá acompañado de un estudio de riesgos que considere el crecimiento del
comercio en el centro de la ciudad y la presencia de establecimientos de alto riesgo,
particularmente aquellos que manejan gas.
El plan contempla también el uso de fuentes alternas, como cuerpos de agua de la zona
lagunaria, en casos de emergencia extrema. Sin embargo, el propio director reconoce que
estas soluciones son paliativas si no se consolida una red pública robusta.
En el fondo, el tema trasciende la compra de pipas o la localización de hidrantes: se trata de
adaptar la infraestructura urbana a una ciudad que ya no es solo residencial, sino industrial
y comercial. En palabras del propio Martínez Flores, el objetivo es: “Fortalecer la
infraestructura de emergencia local para que el equipamiento funcione al 100% cuando la
situación esté fuera de control”. En Altamira, el fuego no espera, y el agua tampoco debería
hacerlo.