#DESDELAFRONTERA 

POR #PEDRONATIVIDAD 

En la capital cueruda volvió a pasar lo de siempre. Apenas apareció Carmen Lilia Canturosas Villarreal y los micrófonos se arremolinaron como si olieran noticia fresca. No era para menos. Cuando habla la mejor alcaldesa que ha dado Tamaulipas, no se escucha relleno, se escuchan resultados. 

Carmen Lilia llegó a Ciudad Victoria con la serenidad de quien gobierna sin sobresaltos y con la firmeza de quien sabe que su municipio ya no necesita defenderse con discursos, sino presumirse con hechos. Y así lo hizo. Presumió a su Nuevo Laredo querido, ese que hace algunos años cargaba estigmas y hoy carga tráileres, inversiones, empleos y crecimiento. El motor económico del estado y, guste o no, una de las bisagras clave del comercio nacional. 

Pero esta vez no se quedó en el catálogo habitual de obras, inversiones, educación o salud. Esta vez tocó una fibra que muchos alcaldes prefieren esquivar como charco en calle sin pavimentar. Habló de seguridad. Y lo hizo sin titubeos. 

Mientras otras ciudades se disputan los titulares rojos y el escándalo diario, Nuevo Laredo camina por una ruta distinta. Tranquilidad y calles vivas. No por casualidad, sino por estrategia. Carmen Lilia fue clara al señalar que las condiciones actuales del municipio son resultado de un trabajo coordinado con el Gobierno del Estado y el Gobierno Federal, una fórmula que no suena espectacular pero que funciona cuando se aplica con constancia y seriedad. 

La alcaldesa lo dijo sin rodeos. Nuevo Laredo recibe todos los días a familias que recorren y visitan la ciudad. Familias que cruzan, compran, pasean y regresan. Familias que llegan a una ciudad viva, una ciudad profunda y tranquila.  

Y ese mensaje no es menor. En un estado donde la percepción suele ir varios pasos delante de la realidad, enviar señales de confianza y estabilidad es una tarea política de alto calibre. Carmen Lilia lo entiende y lo ejerce. No se trata de negar problemas, sino de demostrar que se gobierna para que las familias puedan salir a la calle sin mirar por encima del hombro. 

La coordinación con el gobernador Américo Villarreal y con el Gobierno Federal no es un adorno retórico. Es una línea de trabajo permanente que hoy rinde frutos visibles. Mientras otros municipios se enredan en excusas, Nuevo Laredo avanza en resultados. 

NLD LLEVA MANO EN CONSEJOS DE PAZ 

Nuevo Laredo lleva mano, incluso cuando se habla de paz. Cuando Tamaulipas decide dar pasos institucionales de fondo, hay un municipio que no solo aparece en la foto, sino que marca la pauta. Nuevo Laredo.  

Así ocurrió en la instalación del Consejo Estatal y de nueve Consejos Municipales de Paz y Justicia Cívica, un acto encabezado por la titular de la Unidad de Asuntos Religiosos, Prevención Social y Reconstrucción del Tejido Social de la Secretaría de Gobernación, Clara Luz Flores Carrales, que colocó a la entidad en una posición inédita a nivel nacional. 

No es menor el dato. Tamaulipas se convirtió en la primera entidad del país en entregar títulos y certificados a asociaciones religiosas, un reconocimiento institucional que habla de orden, diálogo y reconstrucción del tejido social desde todos los frentes. Y en ese escenario, donde la política pública se mezcla con el mensaje simbólico, Nuevo Laredo volvió a levantar la mano antes que nadie. 

Desde la explanada de Palacio de Gobierno, el gobernador Américo Villarreal Anaya fue claro al ratificar el compromiso del estado con la convocatoria de la presidenta Claudia Sheinbaum para atender las causas sociales de la violencia. No desde la reacción, sino desde la prevención. No desde la fuerza, sino desde el humanismo. “La paz no es solo la meta, es el camino”, dijo el mandatario.  

Entre los que avanzan, Nuevo Laredo ocupa la primera fila. La presidenta municipal, Carmen Lilia Canturosas Villarreal, tomó protesta como integrante del Consejo de Paz y Justicia Cívica del Estado de Tamaulipas, confirmando lo que en los hechos ya es una realidad. El municipio fronterizo no es actor secundario en la agenda estatal ni nacional. Es pieza estratégica. 

La relevancia de esta integración no se limita al protocolo. Nuevo Laredo es uno de los nueve municipios que contará con su propio Consejo Municipal de Paz y Justicia Cívica, una distinción que no se reparte al azar. Se otorga donde hay capacidad de implementación, voluntad política y resultados previos. 

Mientras otros municipios apenas comienzan a entender el concepto de reconstrucción del tejido social, en Nuevo Laredo ya se trabaja con una visión territorial clara.  

Carmen Lilia Canturosas no llega a este Consejo como invitada de ocasión. Llega como representante de un municipio que ha sabido colocarse a la vanguardia en temas de gobernanza, prevención social y estabilidad… ¿Qué, no?, NOS LEEMOS. 

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