Golpe a golpe
Por Juan Sánchez Mendoza
Antaño una considerable cantidad de viejones recomendaban abrevar en el pasado para en el presente e inclusive en el futuro evitar tropezarse con las mismas piedras.
Esto, en un sentido figurativo para sortear complicaciones similares y/o las que pudieran presentarse en el camino a recorrer.
Por lo regular, el ser humano trata de tomar conciencia para superarse y modificar su comportamiento al cambiar el año. Pero lamentablemente no lo hace.
El poeta sevillano Antonio Machado Ruiz acuñó una frase que, para el autor de esta columna, es guía de la vida. Dice: ‘Caminante no hay camino, se hace camino al andar’.
Significa que el camino de la vida no está predeterminado, sino que se construye con las acciones, decisiones y experiencias propias para forjar la ruta por la que quiera transitarse.
Jamás recurrió al pasado para fincarse una meta, como tampoco hizo el poeta chileno Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto (Pablo Neruda), en referencia al cambio de año.
Éste, en su composición literaria intitulada ‘Los años que me faltan’, se refiere al tránsito de una etapa a otra, con la siguiente reflexión:
“Nunca lo había pensado así, hasta que una mañana, con el café humeando, entendí que los años que tengo, ya no los tengo.
“Sí, suena raro, pero es la verdad. Esos años que digo tener ya se fueron, se quedaron en fotografías, en carcajadas viejas, en amores que ya no duelen, en ropa que ya no me queda y en sueños que mudaron de forma.
“Los verdaderos años que tengo son los que me faltan por vivir, los que aún no me han visto reír a carcajadas, los que todavía me guardan un abrazo, una charla bajo la luna o un brindis inesperado.
“A esta edad uno entiende que el tiempo ya no se mide en velitas ni en arrugas nuevas, sino en momentos que valen la pena, en risas que se quedan y silencios que no pesan.
“Los años que me faltan quiero gastarlos lento, sin prisas, con la calma de quien ya no necesita demostrar nada.
“Ya no me preocupa si el reloj corre o si la vida cambia de planes.
“Que corra, que cambie, que me sorprenda.
“Lo único que quiero es que los años que me quedan sean míos, realmente míos, vividos con el alma abierta, el corazón en paz y la certeza de que todo lo que fui, con errores y aciertos, me trajo hasta aquí.
“Y aquí estoy: tomando café, viendo pasar la vida por la ventana, agradeciendo los años que ya no tengo y abrazando con amor los que me faltan por vivir”.
Hay, también, aquí en México una frase que es del dominio público, en la que se dice que ‘para atrás, ni para tomar impulso’.
Este dicho popular significa actitud de firmeza, avance constante y determinación, sin retrocesos, ni siquiera fingidos; y se usa para expresar que no hay opción de retroceder, aunque sea para coger fuerza para un salto mayor, indicando que el progreso debe ser continuo y decidido hacia adelante, sin titubeos, como declaración de intenciones de perseverancia absoluta.
Recurro a esas citas para recordarle, amable lector, que los años idos ya se fueron, plagados de triunfos y fracasos personales, por lo que no hay forma de recuperarlos.
Fincar su presente en el pasado o abrigar sus esperanzas en el futuro con lo ya vivido, podría ser significativo, pero eso no es garantía de nada.
Así que, lo mejor, es darle vuelta a la hoja.
Ya ve usted que los políticos, como los camaleones, cambian de color constantemente para seguir mamando de la ubre gubernamental sin que la justicia los alcance.
Cicuta
Muchos redentores de la democracia, una vez instalados en el poder, han resultado más ladrones que sus antecesores panistas o priistas.
Y esto lo sabe bien, bien que lo sabe, la inquilina de Palacio Nacional.
Lamentablemente, ella se topa con el proteccionismo de su antecesor hacia ellos.
Y eso, precisamente, dificulta que actúe conforme a derecho.
La sacudida al árbol gubernamental federal podría darse en breve con el cese de, al menos, dos secretarios del gabinete.
Uno sería Mario Martín Delgado Carrillo, titular de la SEP.
Además, se espera la dimisión de Andrés Manuel López Beltrán como secretario de Organización de morena, lo que dejaría en el orfanato político a la dirigente de morena, Luisa María Alcalde Luján, quien, por cierto, igual que Adán Augusto López Hernández, Ricardo Montreal Ávila y José Gerardo Rodolfo Fernández Noroña, le han jugado las contras a la jefa del Ejecutivo federal.
El ejemplo más claro: la corrección a las reformas constitucionales.
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