ANECDOTARIO.
POR JAVIER ROSALES ORTIZ.

Y mis cuates universitarios de la UNAM que me preguntan :¿Quién
eres y de donde vienes, porque tu tono de voz no es de aquí?.
Miré a algunos de ellos y les conteste que era de la capital de
Tamaulipas. “Ha, entonces de Tampico, dijo uno, de Matamoros
reparo otro y uno más mencionó a, Reynosa. “No. No, soy de Ciudad
Victoria, los ilustre y entre ellos se miraron extrañados, como si se
preguntaran ¿Y eso que es, dónde está, con que se come?.
Ya más tranquilos, sin menos risas, los defeños se interesaron por
conocer la ubicación de la capital de Tamaulipas, su número de
habitantes, sus gustos musicales y las carreras que ofrecen las
universidades privadas y la pública, como lo es la UAT.
Ya adentrados en el tema, los estudiantes de periodismo una y otra vez
preguntaron porqué Tampico es más famoso que Victoria, obvio, por
su estatura turística bien lograda.
Y todo esto viene porque llama la atención que está en proyecto la
apertura de la facultad de medicina y otra de odontología en la capital
del estado, esto por parte de la Universidad Autónoma de Tamaulipas
que conduce Dámaso Anaya Alvarado, quien busca nuevas opciones
en educación superior en el Campus Victoria.
Sabe él, bien que sabe, que muchos jóvenes interesados en la medicina
y en otras carreras escapan mejor hacia estados como Nuevo León y
otros más, porque aquí no hay.
La visión del rector es clara, porque es seguro que toma en cuenta las
inquietudes tal vez de cientos de estudiantes que buscan lo suyo, lo que
bien les acomoda en estos momentos tan convulsionados y hasta
penosos.
Y mis amigos –los mal llamados chilangos- saben que la UAT tiene lo
suyo, pero los chavos buscan también otras opciones, porque visualizar
un buen futuro es lo de ellos.
Y aquí en Ciudad Victoria estuvieron una docena de camaradas de la
UNAM y por la calle Hidalgo, allá por los años 80, devoraban con la
mirada a las bellas jovencitas que a su paso sonreían.
Ese era el atractivo más importante de la capital tamaulipeca, pero
ellos y ellas también querían diversión, discotecas, reventón y nada, en
aquel entonces todo eso brillaba por su ausencia.
A Ciudad Victoria la calificaron como “medio bella”, porque la obra
moderna, la elegancia de la flora bien cortada en los camellones –como
sucede allá en al DF- escaseaba en aquel entonces.

Ahora, qué se puede decir de la capital de Tamaulipas si se ha
transformado para bien de los ciudadanos, por eso el turismo creció en
un 60 por ciento, la belleza de los camellones se luce, los servicios se
tratan se mejorar al máximo y las deficiencias del suministro de agua
potable están casi por terminar.
Mano llena le ha metido el presidente municipal Eduardo Gattas Báez
y su equipo de trabajo y se espera que más hará ahora que asuma la
reelección, porque de que tiene ganas y le sobra vigor, lo ha
demostrado.
Así que amigos de allá: “Victoria escapa rápido del olvido”.

Correo electrónico: [email protected]