Enfoque sociopolítico |

Por Agustin Peña Cruz *
En el complicado escenario político, que se vive en Tamaulipas, surge una
analogía digna de análisis, la máxima atribuida a Maquiavelo resuena con fuerza:
«más vale ser amado que temido, o si no se puede lograr ambas cosas, al menos
ser temido y no odiado.
Este principio, extraído de su obra maestra «El Príncipe», establece un dilema
decisivo para los líderes, estrategas políticos, así como políticos que buscan cargo
de elección popular, y/o quienes ya ocupan funciones dentro del servicio público y
aspiran a más: la elección entre cultivar el afecto del pueblo o imponer el miedo
como herramienta de control.
Como punto referente preferencial, deben tener cuenta los asesores del marketing
político o estrategas que juegan conocerle al tema del cabildeo, no deben perder
de vista que la generosidad calculada a la que Maquiavelo aconseja por una parte
la generosidad, pero de manera estratégica. Puesto que, al distribuir beneficios de
manera selectiva, mostrar compasión cuando sea conveniente y demostrar
preocupación genuina por el bienestar del pueblo son tácticas eficaces para ganar
afecto.
No obstante, en caso contrario la cautela en la crueldad, ahí se advierte sobre el
peligro de ser percibido como cruel. Aunque la crueldad puede infundir temor,
debe ser aplicada con prudencia para evitar la animadversión generalizada. Ya
que hay que considerar que la crueldad sin propósito puede desencadenar
rechazo.
Por otro lado, en lo que parecen confundir los asesores políticos actuales es que
la elocuencia persuasiva debe están enfocada con la medida poco tradicional en la
que por años se ha manejado. Es decir, el arte de la persuasión es esencial.
Comunicarse con elocuencia, ser convincente en la retórica y presentar ideas de
manera atractiva contribuyen a construir una imagen positiva. De aquí que el

discurso político debe apelar a las emociones y aspiraciones del pueblo, y ser de
la forma más empática posible sin caer en la exageración, vaya que comunique
credibilidad absoluta con discurso emotivo y no hueco, y sin eco que cimbre en los
sentimientos y pensamientos de los ciudadanos.
Aunque es imperante que tomar acuerdo mediante alianzas estratégicas es
fundamental, ya que al forjar alianzas con sectores clave de la sociedad refuerza
la posición del líder.
Dicho de otro modo, el establecer conexiones con líderes de opinión, grupos
influyentes y figuras respetadas fortalece la base de apoyo y contribuye a una
imagen positiva.
Lo anterior, abre camino a evitar el odio y generar las estrategias para no ser
odiado puesto que al evitar la impredecibilidad frena a la inconsistencia, ya que
esto generan desconfianza se el político es muy constante en ello.
De ahí que un líder o estratega políticos debe mantener una dirección coherente y
predecible, evitando cambios bruscos que puedan desconcertar a la población.
En este sentido, y ordenamiento de ideas para encaminar una eficiente política de
campaña es el no desperdiciar recursos en caprichos personales, porque hay que
recordar que la política es una ciencia, pero muchos pareciera que es como jugar
a los datos o que es cuestiones de azar cuando todo tiene una secuencia que el
punto final es la consecuencia de logar generar el consenso y ser amado por el
electorado y de esta manera poder llegar bien librado en las urnas.
No hay que perder de vista, lo que ya el célebre escritor Maquiavelo advierte
contra el despilfarro de recursos en lujos personales. Puesto que un líder que
utiliza los recursos del estado de manera imprudente puede despertar la
indignación y el rechazo de la población.
Pues, ahora bien, resulta fundamental el no ignorar las necesidades básicas de la
sociedad, ya que al descuidar al pueblo puede resultar en resentimiento.
El buen consejo para el político con aspiración a cargo de elección popular es que
tiene que recordar que un líder sabio prioriza el bienestar de la sociedad,
asegurando que las demandas fundamentales, como la seguridad y el sustento,
sean atendidas de manera efectiva.

Tomando como punto de partida, lo antes mencionado tiene el político a contender
algún cargo de elección popular evitar la soberbia desmesurada, ya que la
arrogancia excesiva aliena a la población. Y es entonces en el que el líder que se
percibe a sí mismo como invulnerable y por encima de la ley puede provocar
hostilidad entre la sociedad. De aquí el consejo de ser sencillo lo más que se
pueda, mantener la humildad y la conexión con la realidad es crucial.
Como puede haberse darnos cuenta, se lee muy sencillo y cualquiera puede decir
que puede poner en práctica ciertos consejos, pero la política es una ciencia, que
debe ser bien estudiada pero bien aplicada en el terreno de juego porque una
elección no se gana con encuestas se gana en el terreno de juego, a piso firme en
las decisiones del electorado cuando busca quien los represente.
Mientras en el complejo ajedrez político, la habilidad para equilibrar el amor y el
temor se vuelve esencial. Un líder político hábil comprende que la percepción
pública es su activo más valioso, y cultivar el afecto del pueblo puede ser la pieza
clave para asegurar una base de apoyo sólida y duradera.
Por lo que podríamos decir que, el arte de gobernar radica en encontrar la medida
justa entre ser amado y ser temido, evitando caer en los abismos del odio que
pueden amenazar la estabilidad y el poder.
Para quienes deseen que pueda contribuir en sus aspiraciones en fortalecer su
imagen y por el bien de la sociedad en general no duden en contactarme.
Nos vemos en la próxima entrega mi correo electrónico es:
[email protected]