DESDE ESTA ESQUINA.
MELITON GUEVARA CASTILLO.

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Ayer se conmemoro el 151 aniversario luctuoso de Benito Juárez García, el Presidente
republicano, que defendió a la patria y nos dejó múltiples enseñanzas de gobierno como de
actitud y comportamiento ante la problemática del pueblo. A la distancia, por eso seguimos
recordando a Juárez porque es un símbolo de lucha, de perseverancia, de honestidad y
memoria en la medida que seguimos anhelando una sociedad más justa.
Para recordarlo ayer, a lo largo y ancho de la entidad, la Gran Logia de Tamaulipas que
preside Homero Ollervides, realizo paradas cívicas en todas las ciudades en donde hay
grupos liberales, destacando Tampico, Victoria, Reynosa, Nuevo Laredo, Matamoros, entre
otros. En la capital, la parada cívica fue presidida por Epigmenio Villarreal, Diputado Gran
Maestro, acompañado de los ex grandes maestros Héctor García Rodríguez, Ricardo
Martínez, Heliodoro Amaro. El orador fue Rodolfo González San Miguel.
AUSTERIDAD REPUBLICANA.
De entrada, González San Miguel nos recordó dos expresiones o frases de Juárez, muy ad
hoc al tiempo que vivimos: “Sin honestidad administrativa no hay sistema republicano,
liberal y democrático posible” y que “Los abusos de toda índole, el robo de las arcas,
corresponde a las tiranías, a las dictaduras, a las satrapías”. Los hechos nos demuestran
que gobierno tras gobierno la característica fundamental ha sido la corrupción y la
impunidad. El gobierno actual, presidido por AMLO, proclama que su gobierno es
diferente, sin embargo, los hechos no corresponden a la verdad.
El ejemplo de Juárez en los hechos se queda en el discurso. Hay una realidad ineludible:
cada vez la problemática del pueblo es más grande; y los recursos, vaya pues, cada vez son
menos; de ahí, entonces, la necesidad de una aplicación optima de los recursos públicos.
Recursos que se hacen menos cuando hay errores e insuficiencias en la acción
gubernamental; cuando hay desviación o mal uso de los mismos. Y es que, la corrupción no
acaba: el caso concreto lo tenemos en SEGALMEX, que ha sido la estafa mayúscula del
presente sexenio… a su titular, dijo AMLO, lo engañaron sus colaboradores.
AUDACIA JUARISTA.
“Una de las mayores virtudes de Juárez fue su audacia, esgrime González Sanmiguel; ve las
circunstancias, reflexiona y actúa. Su vida, llena de obstáculos y peligros, le dio fortaleza
en su carácter, y claridad en sus objetivos. Su pensamiento parece tener la facultad de
pensar las formulas sociales de un siglo que no fue el suyo, por eso sus reformas no están
aún cumplidas, por eso su cerebro engendro pensamientos que ahora en los tiempos
actuales asustan a los espíritus timoratos y conservadores; fue una persona entregada al
servicio de sus semejantes”.

Juárez ya fue juzgado por la historia, por eso es el Benemérito de las Américas, por eso lo
seguimos recordando y, vaya pues, los gobernantes y líderes usan sus palabras como un
parapeto a sus decisiones y acciones. Por ejemplo, AMLO lo tiene como uno de sus iconos
de pensamiento, de forma de gobernar (austeridad republicana). Juárez tuvo una ventaja:
fue acompañado de grandes liberales, de obra y acción. Hoy, quizá lamentablemente,
AMLO lucha denodadamente por crear mejores condiciones de vida para los mexicanos…
el problema es que, quienes están con él, no todos piensan igual que el: basta mencionar a
Cesar Yáñez y a Santiago Nieto, que con sus bodas lujosas mostraron su aspiracionismo
liberal.
EJEMPLO: DICHOS Y ACCIONES.
Rodolfo González San Miguel afirmó de Juárez: “Hoy, sus obras y su espíritu están
presentes. Y muy a propósito de las difíciles circunstancias por las que atraviesa nuestra
sociedad, flagelada por la inseguridad, la intranquilidad y el desorden en general,
invocamos al gran patricio Benito Juárez García para expresarle: “…tu nombre resuena en
el tiempo desde la humildad de tu cuna y de tu tumba… tu nos heredaste leyes e ideales
justicieros que, a los mexicanos y a los liberales tamaulipecos, nos corresponderá defender
por siempre”.
Dichos y acciones como ejemplo de congruencia. Y es que, a lo largo y ancho de la
historia, los gobernantes y líderes políticos recuerdan a Juárez, sus palabras de austeridad,
de justicia, de democracia, pero en los hechos no son congruentes. Sin ánimo de ofender,
pongo un ejemplo: el Presidente AMLO siempre pregona la libertad de pensamiento, la
libertad de expresión y recuerda el derecho de réplica, pero él no está dispuesto a conceder
esa replica, únicamente porque, quienes la piden, son conservadores y sus adversarios.