ORBE

Ma. Teresa Medina Marroquín.-
Resultaría lógico que por causa de que los índices de violencia se han
disparado, los más de 93 millones de ciudadanos que integran la Lista
Nominal de Electores en el país presten más atención a los candidatos con
dotes de tribunos que aquellos que (sean de Morena o de la oposición)
utilicen cualquier medio para ofender y calumniar a sus adversarios.
Otro aspecto relevante es que –a partir de ya– los aspirantes a la
Presidencia de la República comiencen a hablar más del presente que del
futuro, pues las convulsiones que sufre México deben resolverse ahora
mismo.
Lo que sería un escenario absurdo, pero que sin embargo, los
pronunciamientos de las “corcholatas” y los que surjan de la alianza PAN,
PRI, PRD, servirían de mucho (porque presionarían) en la solución de los
problemas que aquejan a México.
Partiendo de que, para empezar, la autocrítica, es un ejercicio que sacude
el árbol de la política y produce salud social, que nos urge frente a la
inseguridad que carcome –como un cáncer– las más sensibles estructuras
del país.
¿QUÉ NECESITA ESCUCHAR EL PUEBLO?
En resumen, ¿qué necesita –¡a la de ya!– escuchar el pueblo de sus
aspirantes presidenciales, como las “corcholatas” que en Tamaulipas
empiezan a movilizarse, derivados de las ondas de choque que irradia el
poder?
Lo que el país necesita es que quienes se inscriban en el eventual registro
de candidatos vayan resueltos a proponer una política de altos vuelos.
Que se superen las tentaciones de la grilla arrabalera que pretende ganar
elecciones a través de la regresión de prácticas que debieron haberse
rebasado desde hace tantos años.
Cuidado con el choque de poderes entre Alfonso Durazo y Claudia
Sheinbaum, y las sospechas de que el primero, también gobernador de
Sonora, apoya a Marcelo Ebrard. Eso dicen.

Cuidado con una reyerta interna, como en Tamaulipas con tantos aspirantes
que ya no piden sino que exigen a sus dirigentes participar y convertirse en
senadores, presidentes municipales y diputados (locales o federales).
Pleitos que nada tendrían de bizarros y audaces si, fuesen de Morena o de
la alianza PAN, PRI, PRD, exacerbaran la realidad ominosa del presente.
De manera que no haría la mínima gracia que en el sur, por ejemplo,
Chucho Nader se aferrara a la brava a querer ser senador, optando por la
violencia verbal contra sus azules competidores.
Igual pudiese ocurrir con Carlos Canturosas en el norte contra Mario López
Hernández o Francisco Chavira, y no se les olvide el “por ejemplo”. O que
en Madero el diputado Erasmo González y el tesorero de Adrián Oseguera
salgan muy mal en el afán de quedarse con la presidencia municipal.
Y ya no hablemos del centro del estado con figuras como Felipe Garza
Narváez, Antonio Braña, Hugo Reséndez Silva y Úrsula Salazar Mojica,
citando sólo a cuatro de los diversos aspirantes, como en el PRI Edgar
Melhem y Ramiro Ramos Salinas.
NOROÑA Y ESPINO ASCANIO, DIFERENTES NEGOCIACIONES
Se intenta decir que mil veces mejor la propuesta de altura y la negociación
al estilo Gerardo Fernández Noroña, que “buscando” la candidatura
presidencial en realidad va por la Jefatura de la Ciudad de México.
Se intenta decir que la ciudadanía demanda una generación de políticos
cuyos nuevos escenarios realcen la democracia y opaquen las
oportunidades de los demagogos.
Que salgamos de los terremotos permanentes con los que la vieja clase
política tenía atemorizada a la población, así como del fraude y un sinfín de
situaciones grotescas donde todo era promesa. Y cuando se llegaban los
tiempos de esas promesas, estas eran remplazadas por otras promesas,
dejándonos el sufrimiento presente de tormentas y terremotos.
Una mafia como la del auditor superior Jorge Espino Ascanio, alérgica a una
sociedad organizada y movilizada como la que (representada en el
Congreso) le exige cuentas, pero a cambio el “auditor” pide negociar con
impunidad su salida, no importa que entregue a sus ex patrones.
¡Feliz fin de semana!
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