Opinión pública
Por Felipe Martínez Chávez
Cd. Victoria, Tamaulipas.- El tema quedó atrás pero los acontecimientos
obligan. Sigue dando de qué hablar el Auditor Jorge Espino Ascanio.
Este martes la Comisión de Auditoría del Congreso le impuso una multa de
10,374 pesillos, a lo que usted se preguntará ¿qué significan? Como quitarle
un pelo a un gato según la voz popular, considerando los millones que se
embolsa como sueldo.
La sanción es por 100 UMAS que, en 2023, andan en los 103.74 varos
cada una.
Con ello la Comisión que preside Jesús Suárez Mata hace historia. Es la
primera vez que, por omisión, se le aplica una multa al responsable de la
fiscalización, misma que debe pagar de su cartera y no del presupuesto que
maneja.
En lenguaje llano, lo “doblaron”. Horas antes la Suprema Corte de Justicia
desechó por “notoriamente improcedente” el recurso de inconstitucionalidad
que había presentado para evadir informar a los diputados de 42 cuentas
públicas.
Lo sometieron fácil, rápido y sin tirar un solo golpe. El 12 de mayo Don
Jorge acudió a la sección de Controversias donde le dieron el expediente
314/2023, que quiso engrosar con los acuerdos de la Comisión que estuvo
solicitando con mucha soberbia.
Quería someter a los poderes Legislativo y Ejecutivo diciéndose un
organismo autónomo y con personalidad jurídica propia.
El 30 de mayo la Corte tomó el acuerdo de la propuesta del ministro Jorge
Mario Pardo Rebollero: “Se desecha de plano, por notoria y manifiesta
improcedencia, la demanda presentada vía controversia constitucional por la
Auditoría Superior de Tamaulipas”.
La conclusión es que está bajo las órdenes de los diputados, primero la
Comisión de Auditoría y luego el pleno. Son sus patrones y él su mandadero, o
gato si se quiere decir.
En el inter le bajó rayitas a su prepotencia. De los 42 expedientes –cuentas
públicas- que le solicitaron, entregó algunos en volumen de tres cajas y no las
toneladas de papeles que inicialmente hizo creer resguardaba.
No dijeron los diputados qué expedientes les mandó, pero les interesan
cuentas 2021 de los tres poderes, Fiscalía General, Tribunal Electoral y Centro
Regional de Formación Docente, en ese orden. Sospechan de grandes transas.
Ya con más humildad, el fin de mes les mandó 16 legajos incompletos, o
“rasurados” según la primera “ojeada” que les dieron los legisladores. Quiere
decir que trataron de “sanear” las cuentas para proteger a los panistas.
El 30 de mayo les fue aventar cinco más en la Oficialía de Partes, también
“rasurados”, papeles que no representan cuentas públicas de un año de
ejercicio.
Los mandaderos de Don Jorge depositaron otros cuatro el seis de junio,
brillantes de “limpios” para no dejar huellas de corrupción. A cuentagotas según
vayan saliendo del horno de “honestidad”.
Si Pitágoras no se equivoca, tiene pendientes 17 expedientes. Se los
mandará en cuanto sus colaboradores, que trabajan a marchas forzadas, los
terminen de “espulgar” para cuadrar números.
Es la última historia del ingeniero mecánico eléctrico (Universidad de
Guadalajara), como le llaman los diputados de Morena en las sesiones de la
Comisión.
Si no paga la multa en la secretaría de Finanzas, el Subsecretario de
Ingresos del ramo deberá hacerla efectiva por métodos de embargo.
Ah pero tiene derecho a apelar al Tribunal de Justicia Administrativa, donde
despachan como amos y señores sus compañeros de partido y complicidades
Alejandro Guerra Martínez, Edgar Uriza Alanís y Gerardo Aldape Ballesteros
“para lo que pudiera ofrecerse”.
Igual usted se preguntará ¿y si el Auditor sigue en rebeldía?. Bueno, le
aplicarán sanciones más elevadas, hasta llegar a las dos mil UMAS, que
vienen siendo 207 mil 480 devaluados varos.
¿Y si persiste? Un arresto por 36 horas en la cárcel preventiva del pueblo
y, en última instancia, los diputados pedirían el auxilio de la fuerza pública para
catear el inmueble de la ASE y sacar los papeles ¿cómo la ve usted?.
Para entonces habrá un auditor provisional que tiene que salir de entre los
colaboradores de Espino, como dice la Ley.
Tema aparte, es de recordar que, hace muchos ayeres, el 7 de junio, ciertos
editores de prensa en México se dieron a la tarea de “festejar” el Día de la
Libertad de Expresión. Comenzaron los jefes del grupo García Valseca –Soles-
que se reunían con el Presidente de la República, en una encerrona casi
clandestina. No invitaban a otros directores.
Eran los tiempos en que la figura presidencial era intocable por los medios
masivos, o se pagaban las consecuencias.
La primera reunión del agachismo de la prensa oficialista se dio en 1948
con el Presidente Miguel Alemán; siguió la de 1949 y, el siete de junio 1951 la
refrendaron para recibir del gobierno federal permisos para la importación libre
de papel periódico.
Lo convirtieron en una tradición. Cada siete de junio “invitaban” –y el
gobierno pagaba- al Presidente para “agradecerle” hasta la vida.
En los años setentas Luis Echeverría le decomisó los Soles a García
Valseca y el evento se acabó.
Otros presidentes continuaron con la tradición invitando a dueños de
medios. Es el origen del Día de la Libertad de Expresión en México.