ORBE

Ma. Teresa Medina Marroquín.-
El enfrentamiento entre los grupos políticos que se disputan al país entero, y
que lo volverán a hacer en 2024 (incluyendo al Edomex y Coahuila el
próximo domingo 4 de junio), ya se convirtió en un fastidio soporífero.
¿Qué intento decir? Que los poco más de 92 millones de electores han
llegado al punto de no contemplar con optimismo alguno, y sí con la mayor
de las incertidumbres, a los procesos electorales de este año como del
2024.
Esa población que –en términos teóricos– determina qué candidatos ganan
y qué candidatos pierden, hoy se ve como una gigantesca granja humana,
lista (una vez más) para ser sometida a otro mega-experimento, pero no
para ser beneficiaria de las soluciones a los crónicos problemas sociales y
económicos que le aquejan, incluida la crisis psicológica.
Ciertamente el pueblo que ya no cree en nada, como si de pronto hubiese
descubierto (póngale algo de ciencia ficción) que vive al interior de la Matrix,
se resiste a la simulación de quienes en breve prometerán todo, hasta los
imposibles, más hacerles frente a las herencias de tantos pasados cuyos
escenarios van de lo intolerable a lo terrible.
¿QUÉ VIENE ENTONCES PARA MÉXICO?
Si las cosas sólo vuelven a caer en la repetición de las “simpatías” de
quienes ambicionan los poderes, y en las telarañas y laberintos de las
ideologías y las encuestas, como de las acusaciones que no tienen fin ni
utilidad, sin la menor duda México volverá a vivir, por enésima ocasión, otro
ciclo de retóricas, andamiajes y “recetas infalibles” que juran (así de fácil es
hacerlo) sacar a la nación de tantos y acumulados colapsos y
aletargamientos.
Eso sin agregarle a todo ese temible fenómeno el tema de la violencia y la
inseguridad que, desde Carlos Salinas, pasando por Ernesto Zedillo,
Vicente Fox, Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto, hasta Andrés Manuel
López Obrador, arroja un total sangriento de casi 610 mil homicidios. Una
cifra que espanta, a pesar de que es la oficial.

De manera que México es, como dice el refrán, un pueblo que “ya no siente
lo duro sino lo tupido”, atrapado en medio de intereses viejos y corruptos, al
igual de una nueva clase política a quien ya se le empieza a creer lo que
dice, pero que se encuentra igual que la gente: atrapada en gravísimos
fenómenos que poderosos grupos oscuros sólo perciben como razones
matemáticas cuyo destino son las estadísticas.
Por eso ponemos el ejemplo ficticio (¿?) de la granja humana sometida a la
“Matrix” y ajena a los mensajes que emergen de muy abajo, donde no hay
partidos políticos ni proyectos de negocios, pues lo que impera es cómo
sobrevivir con la gasolina por las nubes, alimentos cada vez más caros, una
reconstrucción de la vida nacional que es casi imposible llevarla a cabo con
tantos amparos judiciales y un abandono de las estructuras sociales cuyo
dramatismo viene de muchas décadas.
Así nos ven una gran parte de los poderosos, que nada les importa el dolor
de la realidad, ni las esperanzas de un pueblo angustiado; un pueblo que,
delo por hecho, pasará por un tortuoso tamiz las propuestas de los que
vienen por los miles de puestos de elección popular.
Ahí radicará la verdadera dificultad para los que en su momento sean
candidatos a la Presidencia de la República, a los 128 escaños del Senado,
a las 500 curules de la Cámara de Diputados, a las nueve gubernaturas, a
los 31 congresos locales y a los 1,580 ayuntamientos.
Todo irá mucho más allá de las “corcholatas” de AMLO y de los ya
incontables aspirantes presidenciales de la oposición PAN-PRI-PRD; pero si
el tema no evoluciona habrá muy poco atractivo para la ciudadanía, excepto
el interés de los encumbrados que van por el poder de Palacio Nacional, por
lo que sin remedio la incertidumbre será para los candidatos, ya no sólo
para el pueblo.
En otras palabras: les ronda el fantasma de la derrota; la política cambió
desde 2018. Y la lumbre ya les llegó a los de arriba.
GATTÁS: SE COBRARÁ PREDIAL AL GOBIERNO ESTATAL
Una noticia inédita es la que recién trascendió el alcalde de Victoria,
Eduardo Gattás Báez, anunciando que en breve el Ayuntamiento que
preside comenzará a cobrar el impuesto predial a los edificios del Gobierno
Estatal. Esta medida mejorará los ingresos del municipio que tiene los
menores presupuestos per cápita por habitante en relación con los 43
ayuntamientos de la entidad. Esa falta de presupuesto, señala Gattás, se

solucionará con el fondo de capitalidad y con el propio impuesto predial que
se cobrará al Gobierno del Estado.
¡Feliz miércoles!
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