DESDE ESTA ESQUINA.
MELITON GUEVARA CASTILLO.


Para escribir no basta el deseo o querer hacerlo. Es pertinente, como en todo, tener una idea
y revisar si se cuenta con información al respecto. La rutina diaria, como tarea inicial, es
revisar la información del día, en este caso: revisar portadas, leer periódicos (ediciones en
pdf), repasar columnas y comentarios políticos y de pronto brota la idea y a darle a la
escritura. Solo que a veces, este proceso no funciona, no prende la mecha y me pongo a
revisar mis libros: así apareció Tragicomedia mexicana (2 tomos), escrito por José Agustín.
La editorial la califica como “Una excepcional crónica de la vida social, política, cultural y
económica de México”. Cubre de 1940 a 1980.
Efectivamente la vida de México es una “Tragicomedia”. Bien nos dicen: “Pobre de
México, tan lejos de dios y tan cerca de Estados Unidos”. Por otra parte, basta leer algunos
libros para darnos una idea de cómo ven, o nos vemos, los mexicanos: Alan Riding, escribo
“Vecinos distantes”; Samuel Ramos, “El perfil del hombre y la cultura del mexicano en
tanto que Octavio Paz “El laberinto de la soledad”. Y si observamos hoy la vida nacional,
fácilmente podemos decir que es una tragicomedia.
EL AGUA DE LA PEÑITA.
Los victorenses estamos viviendo una tragedia cotidiana, no de ayer, ni de antier, desde
hace varios años. Es el problema del agua: no hemos entendido que es un recurso natural y
que este, tarde o temprano, se acaba. Cuando no hay agua la sequía causa estragos en la
agricultura y en la ganadería; pero también en la población y eso lo estamos viviendo. Hace
días en el Facebook varios de mis amigos postearon vasos con agua de la llave, toda oscura,
que de inmediato decides que no sirve ni para lavar trastes o ropa… pudiera estar más
limpia el agua reciclada, ya tratada.
Los que nacimos el siglo pasado, a la mitad más o menos, recordamos como se presumía el
agua de “La peñita”; hasta se decía, con jactancia, que quien probaba dicha agua, de plano
se quedaba a vivir aquí. Hoy, ni hablar, hagan de cuenta que, decirlo, es un cuento: los
distintos pozos que surten a la ciudad se secan; cuando se previó, se trajo el agua de la
presa Vicente Guerrero…pero como no llueve, se está secando. Por eso, dijeron las
autoridades municipales, el agua sale muy sucia, porque el nivel esta, hagan de cuenta al
10%. Y los hechos, demuestran fehacientemente, que las oraciones de Lalo Gattas no han
funcionado.
MIGRACION.
Un problema que no es privativo de Victoria, ni de Tamaulipas, es la migración. Es un
problema de medio mundo, sobre todo de los vecinos del norte, de los Estados Unidos. Sin
embargo, ese fenómeno tiene manifestaciones a lo largo y ancho de la entidad. Por ejemplo,
en el altiplano hay comunidades que no tienen jóvenes: se fueron a Estados Unidos, como
braceros, quedan adultos mayores y niños. Y en la frontera, ciudades como Matamoros,

Reynosa y Nuevo Laredo, la migración internacional es un problema que cada día se
acentúa.
Cada día los medios de comunicación, sobre todo las televisoras en sus noticieros, hablan
de una nueva crisis migratoria; que se acentúa con las modificaciones que hace Estados
Unidos a sus políticas migratorias y México queda entrampado, por ser una vía de paso:
vienen de Venezuela, de Colombia, Honduras, Belice, Cuba, hasta de África. Son
impresionantes las caravanas; y dolorosos los hechos de secuestros que padecen por el CO.
Tristes y lamentables las pérdidas de vida en el Rio Bravo. La migración es, hagan de
cuenta, una pesadilla: para los protagonistas que arriesgan su vida, para la población de las
ciudades que transitan y, entiéndase, para las autoridades migratorias que se ven rebasadas
por la magnitud del fenómeno.
EL POLITICO MEXICANO.
Un problema de México es la condición, la naturaleza, de sus políticos. Recordemos que,
desde siempre, el político ha visto al arte de gobernar como una oportunidad para resolver
sus problemas económicos; para ellos, tener un puesto de representación popular o de la
administración pública, es como un botín: la vía para obtener riqueza, comodidades, traficar
influencia, en pocas palabras hacen de la corrupción y la impunidad una forma de vida. Y
olvidan que su vocación tiene que ser servir la población, creando las condiciones para un
desarrollo, para un bienestar social… y resulta que, cada sexenio, hay nuevos ricos o más
ricos y más pobres.
Cada sexenio, sin importar el color del partido que domina, hay evidencias de corrupción e
impunidad. Hoy que se pregona ser diferente, observamos un total desprecio por la ley, por
la transparencia y la rendición de cuentas. Con la premisa de que son honestos, pregonan,
que todos los que se oponen a sus directrices son conservadores; a la clase media se le tilda
de aspiracionista y, por lo tanto, de ser parte de los enemigos de la transformación. El Rey
del Cash, es una radiografía de la nueva elite política, que trafica con los contratos y las
adjudicaciones directas, sin licitar… Es para decir, pobre de México y tan lejos de políticos
honestos, preparados y responsables.
TRAGEDIA DE TODOS.
La cuestión es simple: todos padecemos o somos parte de una tragicomedia nacional. Lo
somos cuando somos víctimas de una acción pública (del gobierno), o que somos parte de
un problema social (la pobreza) o de una irresponsabilidad, una omisión, de quien nos
gobierna. Ni como explicar, o evadir, que los victorenses padecemos la irresponsabilidad, o
la falta de planeación, de autoridades municipales en relación con los servicios públicos:
nos quejamos de la falta de agua, de la pésima recolección de la basura, del estado crítico
de la mayor parte de las calles o que, por austeridad, no funciona le energía en algunas
partes de la ciudad.