DESDE ESTA ESQUINA.
MELITON GUEVARA CASTILLO.
Miguel Túnez López, catedrático español y experto en periodismo, afirma que un hecho,
para que sea noticia, tiene que ser algo malo. Las cosas buenas, dice, no son noticia. Para
confirmarlo, hace tiempo, participe en una investigación conjunta con él y Carmen Costa.
Los resultados se presentaron en un Congreso de Comunicación. Me acorde de este tema
por lo que está sucediendo en MORENA: con llamados del Presidente AMLO a conservar
la unidad en tanto que Eduardo Gattas y José Braña se dan hasta con la cubeta, como forma
de afianzar sus ambiciones políticas.
Esa es la cuestión: las cosas malas si son noticias. Basta observar las noticias en la
televisión o en las redes sociales: son puras cosas de seguridad pública, balaceras, pleitos,
feminicidios, secuestros, desapariciones, fosas clandestinas… Y las cosas buenas, esas que
suceden a todas horas y en todos lados, cuando se publican reciben menos espacio o menos
tiempo. Una guerra es una buena noticia; que concluye esa guerra, que es una buena
noticia, no recibe el mismo tratamiento.
EXILIO POLITICOS.
Los pleitos políticos siempre han existido. Van en razón a las ambiciones de unos y otros
para tener poder y riqueza; sin embargo, según el contexto y la época, adquieren una
connotación diferente. En la época priista, por ejemplo, los pleitos eran hagan de cuenta en
la oscuridad: públicamente, los adversarios, los enemigos, se saludaban, se deseaban
buenas cosas, hasta éxito; pero, como bien dicen, las zancadillas, los golpes, eran bajos,
encubiertos… al final, el perdedor, se ganaba el ostracismo, el exilio, sea fuera del Estado o
incluso del país.
Hoy, los pleitos son abiertos. Basta ver lo que sucede en las cámaras legislativas o lo que
sucede entre los Poderes del Estado. El más connotado, en este momento, es el del Poder
Ejecutivo en contra del Judicial, al grado que AMLO como Presidente instruye a sus
Secretarios que, a los Magistrados y Jueces, ni les contesten el teléfono. El pleito entre
Marcelo Ebrard y Claudia Sheinbaum es tal que, en este momento, se piensa que al final
quien quede fuera, no apoyara la decisión del fiel de la balanza.
GATTAS Y BRAÑA.
Los tiempos han, efectivamente, cambiado mucho. En otros tiempos quienes se enfrentaban
por una candidatura no decían ni pio. Les preguntaban y se salían por la tangente: que
primero era cumplir con la encomienda del pueblo o la confianza del Gobernador; que lo
importante era trabajar y esperar los tiempos marcados por la ley electoral; y entre unos y
otros se echaban porras, no se atacaban, al menos públicamente. Hoy, todo es distinto, basta
ver lo que está sucediendo con Eduardo Gattas, el Presidente capitalino, y José Braña, el
diputado local y sobrino de AMLO.
Todo empezó con la declaración que hizo Gattas sobre su intención de reelegirse como
Presidente Municipal, alegando que está haciendo buen trabajo y que la oposición no tiene
nada. El legislador le recomendó que no se desespere y fue, eso, suficiente para que Gattas
sacara su metralla: el que mucho abarca poco aprieta, le recordó y recordó que el sobrino de
AMLO ha buscado ser líder partidista, líder de su bancada y hasta senador… y no logra
nada, por eso le recomienda “Debes enfocarte en solo un proyecto para que puedas
lograrlo”.
OPORTUNISTAS.
En las redes sociales como una reacción a este pleito sacan a relucir el fenómeno ya
histórico dentro de MORENA: los señalamientos y cuestionamientos a unos y otros por su
pertenencia, fundador, o arribista u oportunista. En este caso, a Eduardo Gattas le
recriminan su pasado priista, le endilgan el adjetivo de “oportunista” y que solo aprovecho
una coyuntura, pero que, de ahí no pasa. Y es que, a fin de cuentas, en las decisiones de
partido, de poder, hay un conjunto de variables a tomar en cuenta.
Y es que, si observamos bien, el comportamiento de MORENA es similar al otrora PRI. El
bastión poderoso, de las decisiones, están concentradas en la cúpula: y en este caso, de
siempre, no se puede soslayar el nivel federal, en este caso, los compromisos con Mario
Delgado; y la cúpula local, que encarna el gobernador y su burbuja, que, en este caso, está
dominada por Américo Villarreal Santiago que, para lo que se ofrezca, domina una
estructura fuera de MORENA… y es que, en los hechos, el partido no se ve, ni se siente…
Reynosa es la mejor y más reciente evidencia.
LA UNIDAD DE AMLO.
AMLO lo ha dicho una y mil veces: la unidad, solo la unidad, es lo que va a permitir que
MORENA, su proyecto político, tenga continuidad. Y eso es lo que deben ver Eduardo
como José; mientras ellos pelean alguien más les puede ganar, pues no son los únicos que
aspiran a ser candidatos en el 2024.