ORBE

Ma. Teresa Medina Marroquín.-

En la batalla electoral de 2024, cada vez menos distante, donde la disputa por la Presidencia de la República será un proceso en extremo descomunal, Morena y PAN, presididos por Mario Delgado y Marko Cortés, están obligados a moderarse en sus ambiciones políticas si no quieren ver a este país ardiendo en llamas.

Y por moderarse no debe entenderse una mera estabilidad política; más bien que sus furias y rencores no se lleven entre las patas a un pueblo cuya nobleza aún espera grandes resultados no sólo de su presidente Andrés Manuel López Obrador, también de sus gobernadores.

Es como el caso de Tamaulipas, que observa al gobernador Américo Villarreal Anaya, erradicando uno de los peores ambientes dejados por el pasado, y donde la gente se pregunta cómo le está haciendo para instalar los nuevos equilibrios sociales que ahuyenten el descontento de la población.

LA POLÍTICA YA ES SINÓNIMO DE GUERRA

Cuidado si las cosas políticas continúan manejándose en la capital del país como en los estados a un nivel que siempre observa los fenómenos sociales y las crisis económicas como temas que sólo ocurren en las periferias que, acá entre nos, nunca se sabe dónde están, teniendo los graves problemas encima de  nuestras cabezas.

Todo es, a estas alturas de lo que parece abiertamente una guerra política desatada, la intención de conquistar el poder por el poder; esa es la percepción.

Y no que estemos hablando de los supertrillados “pesos y contrapesos” a fin de “superar” una crisis que ya no está focalizada por ahí, pero es como la disputa por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, donde la derecha le ganó a López Obrador que la ministra Yasmín Esquivel se quedará con las ganas de presidir la máxima representación de justicia del país.

Una derecha que a la vista de todos, y en cuestión de horas, acomodó (eso sí) a la ministra Norma Piña Hernández, puesta, se dice, por la mafia de Claudio X. González, lo que en buena medida del 2023 dejaría al país sin rumbo y con un número mayor de amparos concedidos a los adversarios de AMLO, pudiendo desatarse una mayor guerra, cuyo terror pasmoso haría del 2024 una elección descontrolada y desenfrenada.

RECONOCER QUE SE ESTÁ AL BORDEL DEL ABISMO

De manera que si de hoy 4 de enero de 2023 al 2 de junio de 2024, la elección presidencial, a la que se sumarían 9 gubernaturas, el Congreso de la Unión (128 senadores y 500 diputados federales), 30 congresos locales, 1580 ayuntamientos y 16 alcaldías de la CdMx, se convierte no en un proceso electoral sino en un desastre que deformaría la civilidad forjada en tantas décadas, la política se volvería el mayor cártel de la delincuencia organizada.

Cualquiera diría que tal escenario sería una exageración, eso si ya no hubiéramos visto en este país una larga serie de acontecimientos como aquél donde Luis Donaldo Colosio Murrieta fue privado de su existencia.

Y de ahí en adelante todas las desgracias que usted desee contar, con el añadido de la impunidad que tiene al país casi en un naufragio, y sin pasar por alto que los rencores de la “política” también le arrancaron la vida a Rodolfo Torre Cantú, que habría gobernado Tamaulipas de 2011 al 2016.

¿Qué es entonces lo que urge hacer? O, ¿cómo debe reaccionar la clase política de esta nación?

Quizá estas preguntas no sean fáciles de contestar, pero considero que lo primero que deberían de hacer, antes de convertirse en un tremendo cártel delincuencial, sería reconocer y admitir que México está al borde de un abismo por una reflexión colectiva que está tardando en llegar o que no la dejan emerger.

HAY QUE DARLE ALTURA A LA POLÍTICA: JR

Independiente de que el “JR” José Ramón Gómez Leal, candidato al Senado, afirme que no se confía en las encuestas que lo ubican como el favorito a ganar la elección extraordinaria, viene al caso otra de sus declaraciones donde reconoce el desempeño político de sus adversarios, pues estar aquí, dijo, lleva esfuerzo, trabajo y organización, “hay que darle altura a la política”. Una muestra de civilidad del “JR” que bien podría darle a la política, al menos en Tamaulipas, un ejemplo de decencia, cortesía y educación. Que son precisamente elementos que la ciudadanía busca en los candidatos presentados por los partidos políticos.

¡Feliz miércoles!

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