La Comuna

José Ángel Solorio Martínez

Cinco de los municipios más importantes de Tamaulipas, están hoy, para el 2024, potencialmente perdidos para la IV T: Nuevo Laredo, Reynosa, Matamoros y Madero. Representa este tetraedro, más de un millón de votos el padrón estatal. Esa cantidad de sufragios, es fundamental para la gobernabilidad de la entidad y para la consolidación del proyecto lopezobradorista en la región.
¿Posiblemente perdidos?
Sí: es real la posibilidad del escurrimiento de los factores hegemónicos de esos lugares, a otras opciones, a nivel municipal; no en los planos nacional, ni en las coordenadas de diputaciones y senadurías.
Más claro: podría darse el alejamiento de los grupos dominantes locales con la administración estatal, sólo en la defensa de los intereses de sus ciudades.
El escenario de distanciamiento en Nuevo Laredo, se palpa en el ambiente. Con todo y que los hermanos Cantú Rosas, apenas metieron las manos para el triunfo de Américo Villarreal Anaya, ganara la gubernatura –sólo sacaron tres mil votos de ventaja a la candidata panista– demandan mucha retribución.
Se sintieron decepcionados, al momento de haber sido desplazados de la Secretaría General de gobierno que ya hacían suya. El arribo del Calabazo Villegas a esa posición, enfadó a Lady Garnachas y se dijo malpagada.
Otro golpe para los ex parmistas, ex panistas, expriistas, se sintió al no darle alas para que se registrara como precandidato al Senado a Carlos. Ellos, ven como una afrenta el freno a las aspiraciones del ex alcalde.
Analizando su proclividad de trapecistas –PARM, PAN, MORENA– no sería extraño verlos el 2024 bajo la bandera de otro color.
En Reynosa, ya está en el ambiente: la salida de la IV T de los Makyavélicos. Si MORENA se equivoca, si no puede manejar la crisis de la post-elección interna, Makyito puede buscar opciones para su reelección; en ese paisaje sociopolítico, el candidato morenista sufriría para sacar la victoria.
En Matamoros, si se deja fuera de la Senaduría del partido guindo, al alcalde la Borrega López, el 2024 sería de incertidumbre para el candidato a la alcaldía. Por una razón objetiva: el presidente municipal, es el inobjetable factor dominante en la ciudad; es decir: si el alcalde se decanta por una candidatura a propuesta de las fuerzas locales, es muy probable que el aspirante propuesto por los vectores capitalinos, muerda el polvo.
En Madero, el soslayo del alcalde por la administración estatal, puede desencadenar respuestas inéditas en los comicios del 2024. No existen ni cuadros emergentes, ni estructuras de poder, capaces de disputar la autoridad del alcalde Adrián Oseguera. Insistir en el ninguneo con la hegemonía maderense, desencadenaría funestas consecuencias para el aspirante a la alcaldía; existe la posibilidad de triunfo para la propuesta oficial, pero sería a un alto costo: la pérdida de miles de votos que engordarían a otras ofertas.
De las candidaturas al Senado sólo hay una de alto riesgo para la región: la Borrega.
El resto de participantes, JR, Erasmo y demás morralla, ni tienen la capacidad de generar ingobernabilidades al interior y al exterior de MORENA, ni poseen empaques para esa tarea. El primero, ha sido muy institucional en anteriores procesos internos, y el segundo, se sabe enlodado por los vapores del guachicol; ambos, van a todas como quien juega lotería: entienden, que sólo uno puede pegarle al gordo.
MORENA, no tiene adversarios afuera.
Toda posibilidad de fracaso del lopezobradorismo en el estado, está en su interior.