Tinta Negra
Alfredo Guevara
Más allá del impacto que tendrá en la vida democrática del país, el “Plan B” de la reforma electoral, podría ocasionar el despido de por lo menos 12 mil personas que realizan alguna actividad en el Instituto Nacional Electoral.
En el peor de los casos, el INE no tendrá capacidad económica para pagar la indemnización de todos ellos, pero sobre todo, de los que tienen diez, 20 y hasta 30 años, en cada una de las diferentes áreas de dicho Instituto.
La preocupación de todo esto, la reflejó el presidente del INE en Tamaulipas SERGIO IVÁN RUIZ CASTELLOT, consciente de que tan solo en esta entidad, unas 180 personas están a punto de perder su empleo.
A menos de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación decidiera otra cosa, a mediados del próximo año iniciaría este recorte de personal, en la antesala del proceso eleccionario del 2024, en el que se elegirá Presidente de México, Senadores de la República, Diputados Federales, legisladores locales y alcaldes.
La tarea organizacional no es nada fácil, pero alguien la tiene que hacer.
En el INE Tamaulipas hemos visto pasar a personajes como ARTURO DE LEÓN, MATÍAS CHIQUITO DÍAZ DE LEÓN LOREDO, MATÍAS CHIQUITO DÍAZ DE LEÓN, JAIME ARTURO ORTIZ GONZÁLEZ, OLGA ALICIA CASTRO RAMÍREZ y otros.
Con excepción de RAÚL ZÁRATE LÓMAS que nunca se quitó la playera y hasta fue dirigente municipal del PRI en Reynosa, el resto de los vocales de la Junta Local Ejecutiva del INE, siempre mostraron objetividad e imparcialidad.
Dieron el ejemplo democrático y el mayor de sus esfuerzos, por la representación que tenían de un Instituto como el INE, dando paso a la alternancia política en el país como en el Estado, porque así debe imperar en una democracia.
Sin embargo, con el “Plan B” de la reforma electoral, todo el avance democrático en el país se viene abajo, corre el riesgo de desaparecer y con ello, la columna vertebral del Instituto, que es en donde recae el trabajo organizacional de cada elección federal o concurrente con el Estado.
Y aunque prácticamente es un hecho la aprobación del “Plan B” de la reforma electoral, hay confianza de que la Suprema Corte dé un revés a las intenciones por desaparecer el INE.
El caso apenas se encuentra en el Senado de la República y aunque a ciencia cierta todavía se desconoce el verdadero alcance, no todo termina con la implementación del “Plan B”.
Por el contrario, vendrá un litigio electoral prolongado, al que se sumarán todos aquellos empleados que sean despedidos pero no liquidados conforme a la ley y demandarán al INE.
Si la intención era remover a los Consejeros del Consejo General y apoderarse del INE para manipular cada elección, tan fácil hubiera sido esperar a que venciera el periodo para el que fueran electos, pero no dañar a quienes por años han dedicado la mayor parte de su tiempo a cumplir con una responsabilidad en el Instituto. En fin.
[email protected]
El impacto del “Plan B”