La Comuna
José Ángel Solorio Martínez
Hay una información con mucha jiribilla en los corrillos de la clase política de Reynosa, Tamaulipas. En mucho, eso explica la tensa relación de la administración estatal con el gobierno municipal reynosense. Y si se ve a la luz de los recientes acontecimientos y campañas electorales pasadas, el enfriamiento de la socialización obligada en esos niveles de gobierno, va para largo; casi, casi, de ruptura total.
La especie, se construye con las imprudentes declaraciones contra el entonces candidato Américo Villarreal Anaya, en voz de la ex alcaldesa Maky Ortiz Domínguez y el alcalde Makyito Peña Ortiz.
Ambos, en un afán por descarrilar el proyecto de AVA y de MORENA, lanzaron acusaciones políticamente incorrectas: madre e hijo, se deslindaron de los hermanos Carmona y lanzaron la piedra al techo del abanderado de la IV T, que se enfrascaba en una batalla súper libre contra el panista Truco Verástegui.
Normal, si se toma en cuenta que en una campaña se tiran esos envenenados como incómodos dardos.
Dieron en la espalda del morenista.
El escenario, se prestaba para eso y más.
Sólo, como suele ocurrir con las conductas de la familia Peña Ortiz, no midieron los efectos de ese ejercicio insano de aplicar la critica sin medir consecuencias políticas…
…y menos jurídicas.
Se comenta en los más altos picos de las élites fronterizas, que Makyito fue llamado a declarar –debemos recordar, que es american citizen– por instituciones policiaco-financieras para que declarara sobre las acusaciones contra su compañero de partido.
De doña Maky, no se sabe si fue sentada en el banquillo de los soplones –colaboradores, testigos, les llaman en USA–; los que se conocen, son los impactos que sus declaraciones tuvieron en el sur de Texas.
Se infiere de esos hechos, –es el manejo en los corrillos del submundo de la frontera– que de un momento a otro, podrían requerir –se presume que lo harán hasta que viajen a USA– a los ciudadanos Américo Villarreal Anaya y Américo Villarreal Santiago.
¿Por qué esos nombres?
Se colige: por los dichos de Makyito y doña Maky.
¿Problemón?
No.
Nada de eso.
Son indagaciones de rigor que los vigilantes de nuestras fronteras obligadamente hacen.
En un caso similar, –el ingeniero Homero de la Garza, alto funcionario del gobierno de Eugenio Hernández Flores–, fue invitado a USA para la aclaración de una cuenta bancaria registrada en una institución norteamericana.
Un millón de dólares, era el monto de los bienes bajo sospecha.
Colmilludo, Homero no se acalambró: envió a un abogado para justificar sus ingresos, entregó cierta cantidad de dinero al Tesoro norteamericano y San se acabó.
A sabuesos norteamericanos, lo que menos les interesa es manchar la reputación de los empresarios y políticos tamaulipecos; lo que les importa, es recuperar para su país algo de billete, del cual un porcentaje va a los bolsillos de los fiscales y policías que llevan esos asuntos.
De la Garza, ahora es un exitoso escritor de novelas.
Por lo pronto, en el caso principal que nos ocupa, Maky y Makyito, se solazan contando los resultados de su chisme: Villarreal Anaya y Villarreal Santiago, no pueden pasar a Estados Unidos.
(¿?).
¿Usted cree, que pueda haber reconciliación entre ambas familias políticas?
Como dijo la profesora Elba Esther Gordillo: yo tampoco.