Reflector/ Gilda R. Terán
Rindió su primer informe de actividades al frente del DIF Victoria, la señora Lucy Rodríguez de Gattás, Presidenta de este organismo, quien dejo claramente sus ejes centrales para trabajar que son “amor, voluntad y el respaldo de la Dra. María Santiago de Villarreal
En este evento protocolario de rendición de cuentas a la ciudadanía estuvo acompañada de la Doctora María Santiago de Villarreal, de la diputada Úrsula Salazar, Vital Tamez, Colaboradores del gabinete estatal municipal y ciudadanos.
Destacó los logros de su trabajo como los apoyos a más de 17mil jóvenes con capacitación en talleres educativos, la entrega de 200 becas Pannarti, 40 mil ayudas a familias de extrema pobreza, así como 35mil apoyos alimentarios y jornadas médicas para los adultos activos.
Además reconoció que con el liderazgo del Dr. Américo Villareal Anaya y su esposa, se reforzarán los programas permanentes de esta institución altruista, que vela por los que menos tienen.
De esta forma el Sistema DIF Victoria sigue abanderando acciones para coadyuvar con las familias que se encuentran en situaciones de extrema pobreza, además de que con otros programas permanentes de ayuda siguen al pie del cañón.
FAMILIA, REMANSO DE AMOR.
A pesar de que el hombre fue creado por Dios con una capacidad innata para amar, el crecimiento y la vivencia del amor se realizan a través de la experiencia que va adquiriendo a lo largo de toda su vida, en el contexto individual de cada persona, esta experiencia se ubica en nuestros hogares.
Es en donde se hace posible el amor, un afecto sin condiciones; en donde los padres que inician un pacto filial eterno, porque consideran a sus hijos como su continuación, no en razón de sus cualidades. «El hogar es un centro de intimidad y apertura».
Es en este espacio familiar donde edificamos lo humano del hombre, que es el enseñarlo a pensar, a profundizar, a reflexionar, es en ese ámbito donde se aprende el cultivo de las virtudes, el respeto que es el guardián del amor, la honradez, generosidad, responsabilidad, el amor al trabajo, gratitud, etc.
En nuestras casas nos invitan a ser creativos en el cultivo de la inteligencia, la voluntad y el corazón, para poder contribuir y abrirnos a las sociedades preparadas e íntegras, es aquí donde el amor de la familia es un remanso de paz.
Al hablar de familia podemos imaginar a un grupo de personas felices bajo un mismo techo y entender la importancia de la manutención, cuidados y educación de todos sus miembros, pero descubrir la raíz que hace del hogar el lugar ideal para forjar los valores, es una meta alcanzable y necesaria para lograr un modo de vida más humano, que posteriormente se transmitirá naturalmente a la sociedad entera.
El amor hogareño va más allá de los encuentros habituales e ineludibles, los momentos de alegría y la solución a los problemas que cotidianamente se enfrentan, ya que formar y llevar a la familia en un camino de superación constante no es una tarea fácil.
Pues, las exigencias de la vida actual pueden dificultar la colaboración e interacción porque ambos padres trabajan, pero eso no lo hace imposible, por tanto, es necesario dar orden y prioridad a todas nuestras obligaciones y aprender a vivir con ellas.
Es necesario reflexionar que el valor de la familia se basa fundamentalmente en la presencia física, mental y espiritual de las personas en el hogar, con disponibilidad al diálogo y a la convivencia, haciendo un esfuerzo por cultivar las virtudes en la persona misma, y así estar en condiciones de transmitirlos y enseñarlos.
Debemos saber, para que una familia sea feliz no hace falta calcular el número de personas necesarias e indispensables para lograrlo, mientras en ella todos participen de los mismos intereses, compartan gustos y aficiones y se interesen unos por otros.
Podríamos preguntarnos ¿cómo saber si en mi hogar se están cultivando los valores? Si todos dedican parte de su tiempo para estar en casa y disfrutar de la compañía de los demás, buscando conversación, convivencia y cariño, dejando las preocupaciones y el egoísmo a un lado, sin lugar a dudas la respuesta es afirmativa.
Toda familia unida es feliz sin importar la posición económica, los valores humanos no se compran, se viven y se otorgan como el regalo más preciado que podemos dar, por lo tanto no existe la familia perfecta, pero si aquellas que luchan y se esfuerzan por lograrlo.
Hasta la próxima