El retorno de los priistas al primer plano de la política en el Estado, nos hace acudir a los archivos, para compartir información y recuerdos que nos permiten entender quiénes son, o quienes fueron y que hicieron, esos políticos que hoy se preparan a regresar… y no lo que se llevaron.
Los dejo con un texto del 2008
TANGENTE
Por Oscar Díaz Salazar
Era tarde y el amigo que me platicó esta historia, necesitaba comprar algunos artículos para su hogar, mas como no cargaba dinero en su cartera, la escala en el cajero resultaba obligada.
Los hechos ocurrieron en Ciudad Victoria, población en la que aun se tiene la costumbre de recogerse “temprano”, por eso es que a la persona que me contó esta anécdota, le resultó raro encontrar el cajero ocupado en esa noche.
En el interior del pequeño recinto en el que se ubicaba la maquina dispensadora de billetes, los arrumacos y los forcejeos de una pereja, se intercalaban con los movimientos propios para sustraer el efectivo.
Las paredes de cristal ofrecían una visibilidad perfecta. En el interior, como adolescentes de bachillerato, la pareja ofrecía un espectáculo de besuqueos, manitas calientes, contactos bucales, caricias y viajes a la humedad, como dice la canción de Silvio Rodríguez.
Pero no se trataba de una pareja de jóvenes a los que la falta de dinero los obligaba a acariciarse en la vía pública, la pareja sacaba dinero de una, dos, tres, cuatro y hasta cinco tarjetas.
La silueta de la pareja, del varón y de la dama, en las ocasiones en las que abandonaban el abrazo estrecho, eran las propias de un hombre y una mujer madura…
La pasión juvenil invadía a esta pareja de adultos en plenitud, que muy poco cuidado ponían a la discreción o al recato.
El testigo no es voyeurista… en el rancho dirían que mi amigo no es “mirandilla”, la necesidad de usar el cajero ubicado entre su domicilio y la farmacia mas próxima, le brindó un espectáculo propio de los filmes de doble equis… poquito faltaba para la tercera equis.
La cantidad de dinero que la pareja sacó del cajero y la posibilidad de usar varios “plásticos”, le hicieron pensar a mi amigo, que el tipo disfrutaba en esa noche de unas candentes caricias… pagadas, de amor alquilado.
La percha de la dama y la estampa del caballero… reforzaron la creencia de que se trataba de una novia por contrato, de un amor rentado, de besos pagados.
Al salir del cajero… se reveló la identidad del caballero “pichoneado”, del hombre afortunado… y también se entendió porque la mujer de esculturales formas, acariciaba con tanta pasión a su otoñal galán.
La Auditoria Superior del Estado da para traer cinco tarjetas de crédito, y diez de “debito”… da para el gasto de tres casas en Tampico y otra en Ciudad Victoria… y alcanza por supuesto para las novias de una sola noche.
Reynosa, Tamaulipas a 2 de septiembre de 2008