ORBE
Ma. Teresa Medina Marroquín.-
La democracia en Tamaulipas comenzó a experimentar una fuerte metamorfosis desde la elección de Francisco García Cabeza de Vaca en 2016, continuando ahora en 2022 esa misma transformación en la contienda entre Américo Villarreal, Arturo Diez Gutiérrez y “El Truko” Verástegui.
Se acabaron los tiempos donde en estos territorios sólo se hacía la voluntad de una sola “deidad”, tal cual sucedió por largo tiempo con la hegemonía de un solo partido político.
Evidentemente este cambio en raíces tan profundas ha sido sumamente difícil de arrancar, y con ello su podredumbre que algunos suponen ha cercado de envilecimiento a toda la ciudadanía al ser desarraigada con acciones de participación democráticas que se tornan cada vez más violentas que civilizadas.
Es decir, pasamos de monoteístas a politeístas, pero con la novedad de que al adorar a varios dioses el Olimpo tamaulipeco se alteró en una guerra interminable de poderes y egos.
Así contemplan los humanos las alturas; y a pesar de que quizá no lo hagan con las visiones más nítidas, por la cantidad de fango que cae desde esas cumbres (porque curiosamente allá arriba hay más lodo que acá abajo), es un hecho que en los siguientes ochos días habrá una cascada de noticias que sorprenderán a todo mundo.
Y es que se insiste mucho que todo el proceso electoral se ha vuelto una competencia tan reñida que, al menos desde las casas de campaña de “El Truko” y Américo, nadie puede afirmar que tienen ganada la elección.
PLANEANDO UNA ELECCIÓN DE ESTADO
¿Eso quiere decir que los proyectos gubernamentales que los candidatos a gobernar Tamaulipas han venido difundiendo, han jalado cada vez más el interés de la gente?
¿O son las acusaciones, la venta del morbo político que comentaba aquí el lunes, las que mantienen expectantes al electorado?
También trasciende que las denuncias de que en Tamaulipas se está gestando una “Elección de Estado”, ya no son propias sólo de Morena y de su candidato Américo Villarreal.
Del lado de la coalición PAN, PRI, PRD, las imputaciones en ese sentido suben de tono, pues las presencias de connotados morenistas como Marcelo Ebrard, Claudia Sheinbaum y Cuitláhuac García Jiménez, así como una pléyade de figuras de ese partido, anuncian, según dijo Guadalupe Acosta Naranjo, una “Elección de Estado” orquestada desde el Gobierno Federal.
Si esas son las maniobras (no ocultas) que se vienen haciendo al más alto nivel político y de poder, demos entonces por hecho que el 5 de junio estará convertido en un escenario atestado de carpetas de investigación que necesariamente irán a parar a instancias estatales y federales.
Eso echaría abajo la versión de que ya existe un ganador, por lo que antes de echar las campanas al vuelo se da por hecho que la elección de gobernador en Tamaulipas antes tendrá que pasar por la aduana del Estado de Derecho.
Recordemos que las acusaciones, sobre todo si ya están presentadas ante las Fiscalías Anticorrupción y de Delitos Electorales, tendrán que ser sujetas a investigaciones exhaustivas, sin importar de quien se trate.
Incluso si como ahora decimos se trata de una constelación de dioses en el Olimpo tamaulipeco, nadie querrá adorar a una deidad corrupta. Y el problema es ese: que se sospecha o se cree que existen gruesos expedientes judiciales cuyas fundamentaciones implican con pruebas y argumentos racionales que son muchas las circunstancias plagadas de corrupción.
TODO ESTÁ DE MÍRAME Y NO ME TOQUES
El resumen es que la nueva democracia tamaulipeca advierte que no habrá impunidad. Y que si ciertos actores políticos aún insisten en que las cosas no pasarán de meras turbulencias mediáticas, me temo están en un serio error. La nueva realidad es que a estas alturas, si se comprueban los delitos electorales, su gravedad institucional no podrá ser ocultada bajo la alfombra.
Mucho menos en momentos en que la gente (comenzando por los indecisos electorales) no soslayará ni perdonará que tal o cual candidato, habiéndose metido con el mal, asuma un poder constitucional. Imagínese usted, el ejemplo tan terrible.
¡Feliz miércoles!
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