CUADRANTE  POLITICO——

POR  FERNANDO  ACUÑA  PIÑEIRO—- 

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 Este día 23 de mayo, está cumpliendo años el candidato de MORENA  a la gubernatura Américo Villarreal Anaya. Obviamente todos  los cumpleaños son especiales, pero este reviste una subrayada importancia, por varios motivos: en primer  lugar es el abanderado  de los sueños y anhelos de más de tres y medio millones de tamaulipecas y tamaulipecos.  

Otro motivo se encuentra a poco más  de una semana de vivir el momento más  importante de una carrera política vertiginosa que primero lo llevó a convertirse en senador de la república y hoy a punto de convertirse en gobernador electo de Tamaulipas. 

  Este día es  una  fecha oportuna para  formularnos, más que una pregunta, una reflexión: ¿De que está hecho el  abanderado a la gubernatura por la  candidatura común “Juntos Hacemos Historia”, el doctor Américo Villarreal Anaya? 

 ¿De que está hecho nuestro próximo gobernador? 

  En primer lugar, el hombre que regirá el destino social, económico y político de nuestro estado, está sustentado en una sólida  y bien cimentada formación moral  ética, considerada como la base principal de su calidad de tamaulipeco bien nacido. 

 En segundo lugar cuenta con una educación universitaria que le permitió prepararse profesionalmente para servir a los demás, en uno de los campos más sensibles, vinculados con la solidaridad hacia el dolor de sus semejantes: la medicina. 

  Contando desde sus inicios,  AVA  dedicó casi 25 años a su proceso de enseñanza pues la carrera de médico con especialidad en cardiología es una de las que más requiere tenacidad y disciplina, tanto en el estudio como en las prácticas de la pasantía.  

  Toda esta armazón de conocimientos profesionales que pose Américo, de nada le servirían, si  no fuese un hombre  que sin caer en falsas mojigaterías, ha sabido forjar una familia respetuosa de las leyes y temerosa de Dios. 

 En los años ochenta, las circunstancias de una vida afortunada por ser hijo de gobernador, pusieron a prueba el ego del entonces joven cardiólogo Américo Villarreal Anaya. Y lejos de caer en desmesuras, prepotencias y protagonismos, AVA  usó ese tiempo ara servir a su pueblo de Tamaulipas, desde consultorios o  desde modestos espacios de políticas públicas. Ahí están los testimonios  de la gente que en su momento se vio beneficiada con sus actos de aplicar sus conocimientos médicos para apoyar a la gente más necesitada. 

 Dicen que cuando una gente tiene poder, es cuando se le puede conocer mejor, pues bien a este Américo  que hoy busca la gubernatura, los tamaulipecos ya lo conocimos en una de las circunstancias más encumbradas del poder, y usó  ese privilegio familiar que le dio la vida para dedicarlo al servicio de los demás. 

  Sabemos que, cuando el entonces candidato a la Presidencia Andrés  Manuel López Obrador, preguntó quien era este médico cardiólogo tamaulipeco, se le entregaron amplios informes a quien después sería el Presidente de la república. AMLO supo quien era AVA, dese un inicio, y lo invitó a sumarse a su proyecto, porque reunía las condiciones éticas y morales, para encabezar en nuestro estado la Cuarta Transformación. 

  Por eso hoy, cuando AVA se para frente a miles de tamaulipecos para proclamar  el advenimiento del profundo cambio que nuestro estado tanto necesita, la gente de bien  que constituye la inmensa mayoría de la población tamaulipeca, le cree y lo apoya con entusiasmo. 

 Y ya desde ahora le han otorgado, no solo la legitimidad de su candidatura, sino algo todavía más valioso: en ese contrato social y político, creado por el filosofo  Jacques Rousseau en el siglo XVIII, le han entregado a AVA también, un liderazgo social y humanista que no se puede adquirir con carretadas de dinero y de despensas; que no se puede obtener con sobornos ni con toda suerte de presiones y de maniobras. 

 Solo se puede obtener con el capital de las convicciones morales y políticas. 

  De ahí que, el discurso a favor de una transformación política y social a fondo  que viene planteando el doctor Villarreal Anaya, es por demás  importante, porque, como ya se ha dicho miles de veces, no se trata del hombre sino del proyecto  social que está en juego; se trata de rescatar a Tamaulipas en todos los sentidos. Y de devolverle a las  y los tamaulipecos, el derecho al bienestar, a la libertad, a la justicia  y al progreso al que tienen, al que tenemos legítimo derecho. 

   Hoy, si no nos fallan los datos Américo  cumple 64 años. Una edad adecuada y con toda  la lucidez y la experiencia para gobernar un estado como Tamaulipas. 

 Hoy en este día de su cumpleaños, que seguramente lo dedicará a seguir recorriendo los pueblos y ciudades tamaulipecas, donde está recibiendo el respaldo de la gente, le deseamos que todo vaya bien en este proyecto colectivo del Tamaulipas que viene.  

   Ya falta menos para que el pueblo de Tamaulipas, defina en las urnas su destino. 

  ¡Esperemos!