ORBE

Ma. Teresa Medina Marroquín.-

Desde ayer Tamaulipas tiene tres candidatos a la gubernatura, cuyo ganador en el domingo electoral del 5 de junio habrá de continuar predicando desde ese púlpito victorioso la vuelta a la realidad de lo que el pueblo demanda.

Sobre todo, cuidando que una vez arribando al poder el 1 de octubre de 2022 no caiga en la tragedia (literalmente hablando) de incumplirle al pueblo las promesas de campaña, iniciándose un período aciago y destructivo de seis años.

Son tres las estrellas que por ahora brillan en lo más alto del firmamento político de la entidad, las cuales —durante los 60 días de campaña que inician a principios de abril— serán emplazadas (sin la menor duda) por la ciudadanía a cumplir, una vez en el gobierno, con las promesas que con toda la facilidad del mundo expresarán en todos los foros a donde vayan a ganar prosélitos.

Ese desafío seguramente ya es una carga psicológica verdaderamente muy pesada no sólo para “El Truko” César Verástegui que representa al partido en el poder, sino para el senador con licencia Américo Villarreal Anaya y el ex alcalde de Victoria, Arturo Diez Gutiérrez Navarro.

¿QUÉ QUIERE EL PUEBLO?

Mucho les convendría a los tres candidatos tomar nota de que aunque si bien es cierto que el pueblo reclama grandes y profundos cambios en todas las esferas políticas y sociales, tampoco está de acuerdo en que sea solamente ese mismo pueblo el único que cargue con los daños colaterales de esas transformaciones.

A nivel federal el presidente López Obrador emprendió desde el 1 de diciembre de 2018 una serie de acciones destinadas a que el pueblo no sufriera (ni un día más) las consecuencias de las medidas radicales en el combate a la corrupción y restricciones a los presupuestos públicos.

Pero los acontecimientos detonaron graves consecuencias para millones de mexicanos que aún ni siquiera han podido recibir los servicios médicos de “primer mundo” que el tabasqueño prometió.

Incluidos (trasciende una ONG llamada Movimiento por la Salud y la Integridad Social) más de 3 mil niños y niñas que han fallecido de cáncer por no haber tenido acceso a sus tratamientos.

Igual tampoco recibieron otros beneficios que al menos edulcoraban un poquito la gran amargura y sufrimiento a los que más de 80 millones de personas en este país continúan padeciendo, sin que nadie los haya podido sacar de esa desgracia.

Una pobreza y discriminación que azotan sin piedad a millones de mexicanos que, convertidas en una llaga que nunca sana y que mantiene en sufrimiento y en permanente desabasto de bienes básicos e indispensables a una población que ya lleva mucho tiempo, incluyendo a los ancestros, ha hecho que hasta se pierda la fe.

Y sería una insensatez pedirle serenidad, tranquilidad, calma o capacidad de espera. El pueblo no es Job.

Y simplemente no se puede hacer eso por el agotamiento de una esperanza que vio que sus peticiones de seguridad y apoyos sociales nunca llegaron ni al 25 por ciento de las capacidades que bien puede brindar el Estado Mexicano.

¿CANDIDATOS A LA ALTURA?

Los rumores y versiones que se desprenden, según se dice, de los cuartos de guerra de los candidatos, principalmente de “El Truko” Verástegui y Américo Villarreal, tienen que ver más con un proceso electoral belicoso que con una agenda que incluya el cambio social y la evolución democrática.

Me pregunto si este temible ruido político les dará a los candidatos la fortaleza de reflexionar sobre la dirección que deben trazar, o si, llegado el momento, todo vendrá a descomponerse como en la guerra Rusia-Ucrania, donde Biden y Putin sí que pudieron conciliar los intereses que ahora anuncian una nueva era mundial que definitivamente ya no será encabezada por Estados Unidos y sus países satélites europeos conocidos pomposamente como la “OTAN”, sino que tendrán que compartir al planeta con Rusia, China, la India, y sus respectivos satélites.

Advierto que nadie tiene tiempo para pleitos inútiles. Ni los candidatos y mucho menos el pueblo, y que es mil veces mejor competir por una mayor calidad de vida para todos, que repetir la barbarie de otros tiempos.

¡Excelente inicio de semana!          

[email protected], @columnaorbe, columnaorbe.wordpress.com