ORBE
Ma. Teresa Medina Marroquín.-
Para comentar los más recientes acontecimientos acaecidos en Tamaulipas, sobra tela de donde cortar.
Incluyendo desde luego el estallido de la guerra entre Rusia y Ucrania, que se reduce básicamente a un conflicto de exorbitantes intereses económicos y financieros.
Una guerra que en la superficie asoma y utiliza poderosas y temibles armas de destrucción, pero que no muy en el fondo es la disputa por el poder mundial entre las dos superpotencias del planeta.
Una que desde su constitución como nación en 1776, me refiero a Estados Unidos, no ha parado de desgraciarle la vida a muchos pueblos y países, empezando por México, a quien en el siglo XIX le arrebató poco más de 2 millones 400 mil kilómetros cuadrados de territorio.
Dejándonos apenas 1 millón 964 mil kilómetros cuadrados de superficie terrestre.
Y ahora se “horrorizan” de que Vladímir Putin es “un invasor del demonio”, cuando ellos, los gringos, durante 250 años han intervenido más por las malas que por las buenas en los gobiernos y asuntos internos de la mayoría de las naciones, amenazando con llevarlas a la ruina y después al abismo si no les permiten saquear sus recursos naturales.
ASUMEN EL CONTROL DEL CONGRESO LOCAL
Otro día seguiremos con el tema. Por lo pronto los relevantes temas políticos y sociales que mantienen expectantes a los tamaulipecos, son los enfrentamientos de estruendo entre dos grandes partidos políticos:
El PAN por un lado y Morena por el otro.
Y eso se vio reflejado en la trifulca de antier miércoles, suscitada en el Congreso de Tamaulipas, donde —de acuerdo a reportes de medios locales y nacionales— legisladores de Morena intentaron en forma violenta tomar la tribuna a fin de protestar por una serie de modificaciones que la bancada del PAN finalmente realizó.
El meollo del pleito ocurrido en plena sesión legislativa era que los morenistas pretendían detener la decisión tomada por la diputada del PAN Imelda Sanmiguel Sánchez, quien funge como presidenta de la Mesa Directiva del Congreso Local.
También se sabría que la diputada Úrsula Salazar Mojica, sobrina del presidente Andrés Manuel López Obrador, en su calidad de nueva coordinadora de la bancada de Morena, pediría a sus compañeros que tomaran la tribuna, por lo que ahí se dieron ciertos amagos de agresiones físicas, habiendo intervenido el morenista Alberto Granados y los panistas Luis René Cantú y Carlos Fernández Altamirano.
Finalmente el control de las comisiones legislativas más importantes quedó en manos del PAN, apoyado por el PRI; un control avalado con 20 votos a favor, sin que antes los blanquiazules, y los mismos priistas, rechazaran las acciones violentas en el Congreso de Tamaulipas.
Y, al margen de que es evidente que los liderazgos en Morena, como en este caso en el Congreso, dejan mucho que desear, ofreciéndoles a los panistas oportunidades en charola de plata, un aspecto positivo es el debate democrático en las instancias del poder político.
UN MONSTRUO QUE DEVORABA LA JUSTICIA SOCIAL
Una ganancia, esta anterior, que se da para toda la ciudadanía tamaulipeca, pues no se trata de contradicciones sino de un entorno competitivo y no una “aplanadora” legislativa que hacía y deshacía a la vieja usanza.
Yo no lo veo como el final de la política para inaugurar acaso otro sistema de gobierno quizá más barroco e intrincado por las complejidades que suelen verse en el actual.
Lo veo como una oportunidad y una catarsis exigida por el pueblo, pues de tanto poder que un solo grupo parlamentario acumulaba solía convertirse en un grupo donde nada lo conmovía, ni la miseria o el sufrimiento del pueblo.
Bienvenido entonces el debate intenso y democrático en el Congreso de Tamaulipas, que no pocos confunden con las trompetas del Apocalipsis. Nada de esto ocurrirá en el principio de una nueva era política que es capaz de expulsar al viejo sistema que durante largo tiempo funcionó de alguna manera, pero que finalmente ya se había convertido en un monstruo que estaba devorando la indispensable justicia social.
¡Feliz fin de semana!
[email protected], @columnaorbe, columnaorbe.wordpress.com