ORBE
Ma. Teresa Medina Marroquín.-
Las opiniones que se escuchan desde las plazas públicas hasta las más informadas editoriales, indican que en Tamaulipas la política electoral es como antes, pero al mismo tiempo es diametralmente distinta.
Una realidad imposible de discernir, donde sus protagonistas esperan las señales ya no como siempre de sus gurús por antonomasia (que significa “los mismos de siempre”), sino de sus contadísimos pero poderosos sumos sacerdotes.
Algunos de estos de presencia estatal como en el PAN, mientras que en Morena los que llegaron se andan tanteando o se encuentran en proceso de consagración (salvo el enviado directo del Presidente).
Una etapa que les llevará largo tiempo a los morenistas, sea para volverse hábiles para las alusiones y sutilezas, como lo hacía el viejo PRI, imitando los breves mensajes que en privado solían expresar los presidentes de la república, captados por sus gabinetes y el radar de los gobernadores.
LA GUERRA SERÍA UN GRAVE ERROR
Y es que a diferencia de su competencia (en el poder) donde la batuta está en manos del gobernador Francisco García Cabeza de Vaca, como en lo electoral de César “El Truko” Verástegui Ostos, los morenos aspiran a una unidad que por obvias razones tiene ásperas y no pulidas maneras de resolver las diferencias.
Para empezar porque desde las posiciones de poder que poseen personajes como el alcalde de Victoria, Eduardo Gattás o el presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso, Armando Zertuche, o el edil de Matamoros, Mario López, sus afectos no podrían ser tan súbitos ni generosos para quienes dudaron que AMLO llegaría y no creyeron que Luis Videgaray lograría que Enrique Peña Nieto y el tabasqueño pudieran entenderse hablando idiomas tan distintos.
Pero estamos en los 51 días de “intercampañas”, y las estrategias, para que los electores volteen a ver a los candidatos, son a través de estilos extravagantes o de señales nunca antes vistas.
Pronto habremos de contemplar en este mercado electoral (altamente competido) una serie de códigos, apenas perceptibles, dicen que sólo para los entendidos, cuyos mensajes irán mucho muy cargados de novedades ajenas a las guerras provocadas por casi todo el territorio nacional.
Muy diferentes (tiene que ser así) al tono belicoso, donde todos pierden, que se traen el presidente López Obrador y sus adversarios del PAN, PRI, PRD y patrocinadores –IP– que no ocultan la ojeriza, el odio o la tirria, sea con el pasado (unos) o contra la llamada “Cuarta Transformación” (otros).
Sería un grave error que en Tamaulipas dominara el lenguaje de una violencia que exhibiría un bajísimo nivel democrático, rechazándose no por lo extraño o peculiar de su agresividad, sino porque aquí le apostaríamos a los rituales que PAN y PRI han compartido desde por lo menos 40 años.
Son más efectivos, mucho menos rudos y bastante económicos. Y si es que el nivel de la sociedad civil no se envilece, pues recordemos que no toda la responsabilidad la cargan los políticos y los grandes empresarios.
LA ESTRATEGIA, SUS TÁCTICAS Y LA “BUFALIZA”
Y aunque muchos se estén creyendo el rumor de que “hay bronca en el ejido”, la verdad es que a pesar de que en el cuartel general azul, comandado por “El Truko”, las cosas se anuncian alineadas a su proyecto; y con todo que en el campamento guinda al senador Américo Villarreal de pronto pareciera que sus aliados no están donde deben estar ni hacen lo que deberían hacer, la realidad revela que la estrategia de ambos personajes tiene estrategias y tácticas bien definidas.
Sin embargo, un dato que no debería pasarse por alto son precisamente los intereses de un buen número de supuestos “aliados”, cuyas convicciones son manifiestas siempre que estén de lado de los que ganan.
De los que ya están, de ambas esferas políticas, como por ejemplo los alcaldes Eduardo Gattás o Chucho Nader, sus lealtades no creo que se tengan que discutir.
El mal radica en quienes agazapados esperan ver los aciertos de Verástegui o de Villarreal, y la evolución de las encuestas, para cínicamente expresarle al ganador que siempre estuvieron con las decisiones del pueblo.
De ahí en adelante el “tropel”, la “cargada” y la “bufaliza”, son imparables.
¡Excelente inicio de semana!
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