Reflector/Gilda R. Terán.
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“La música es para el alma lo que la gimnasia para el cuerpo”, y en estos menesteres, sigue
deleitándonos la Banda de Música del Gobierno del Estado que, por cierto, ya son más de
125 años que empezó esta historia de impulsar la magia de las notas melodiosas.
Es así que los burócratas estatales que la conforman siguen impulsando la cultura y las
bellas artes, a través de avivar con festivales, bailes regionales y conciertos de gala, en
donde un papel fundamental en este cometido lo acciona la Banda de Música del estado.
Le comento, que, por más de un siglo, han ofrecido a los tamaulipecos su propuesta
musical,
esta agrupación nació en 1901, pero hasta el primer domingo del mes de abril de 1905 que
entró en funciones con su arte musical.
Y durante los años de la Revolución Mexicana, esta Banda de música, formó parte del
Ejército Nacional, dirigida por el Maestro Miguel Friesz, compuesta por burócratas con
apego al arte musical.
Y, por lo tanto, el Gobierno del Estado, a través del ITCA, ofreció un maratón de música
que enamora, denominado “Tamaulipas suena con sus agrupaciones»: este jueves 15 de
octubre de 2026 de 11:30 a 14:30 h en la Plaza Cívica de la Unidad Deportiva Adolfo Ruiz
Cortines, con el fin de festejar el 125 aniversario de esta majestuosa Banda de Música de
llevar música para el alma.
Y todos se contagian a bailar al ritmo de la tuba, los trombones, cornos franceses,
saxofones, clarinetes, flautas, piccolo, percusiones y violines, sonorizan la vida pública, los
paseos por la plaza, eventos cívicos y deportivos.
“EDUQUEMOS CON EL CORAZÓN”
Me queda claro que el amor es la cura para todos los males, de hecho, es una necesidad
básica en la educación de los hijos, pues con el afecto se crea un canal de comunicación con
los padres, todo esto se traduce en una conexión con el corazón.
Tengo la certeza, que es el mejor alimento para el espíritu de cualquier persona, pero sobre
todo para el alma de los niños, y cuando se da en forma incondicional les ayuda a que su
autoestima crezca, a que su identidad se fortalezca y a que su personalidad le permita
convertirse en una persona segura de sí misma.
Y es que, con grandes pócimas amorosas, se fortalece su esfera afectiva, que acabará con
los miedos y les ayudarán a desarrollarse de forma equilibrada, a convertirse en adultos que
sabrán amarse a sí mismos y todo esto es porque se sintieron amados en su infancia.
Deba usted saber, que el afecto de los padres tiene un impacto positivo para toda la vida de
los hijos, y también se ha vinculado a una mayor autoestima, un mejor rendimiento
académico, una mejor comunicación entre ambos y menos problemas de comportamiento y
psicológicos.
Según la psicología, los niños que han crecido en entornos familiares de amor, son menos
propensos al estrés, a episodios de ansiedad, y no son proclives a respuestas de hostilidad, o
interacciones sociales angustiosas.
Esto es debido a que cuando se siente rodeados de cariño, se libera la oxitocina, que es la
hormona responsable de que amemos, seamos fieles, compasivos, amables, esto hace que
los padres se sientan más vinculados con sus hijos y se dé la conexión de un amor
incondicional.
Nos vemos hasta la próxima.
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