Crónicas del Descaro:
Por José Gregorio Aguilar
Hay silencios que cuestan. Y hay silencios que cobran.
El PRI Victoria eligió lo segundo.
Mientras el PRI estatal de Bruno Díaz Lara —hay que reconocerlo— sí da ruedas de prensa y entrevistas y critica y señala las fallas de Morena, el PRI municipal de Alejandro Montoya Lozano optó por el mute total. Se reeligió como dirigente y su mayor mérito es no existir.
Por ejemplo, en estos casi cinco años no hemos escuchado ni leído ni una sola crítica a la administración municipal, ni un pronunciamiento; vaya, ni siquiera una miserable declaración de solidaridad con la raza que se queja del agua, de los baches, de los parquímetros vencidos.
Se extrañan esas ruedas de prensa que sí hacían sus antecesores. Sí, esas que daba el PRI municipal cuando estaba vivo. De los más recientes, se extraña a Horacio Reyna, a Pepe Cárdenas y a cualquier otro del pasado por el simple hecho de que estaban vivos. Hacían ruido, incomodaban, daban nota. Hoy el PRI Victoria es un partido de ornato: no pica, no muerde, no ladra… pero cobra prerrogativas cada mes.
Y aquí viene lo peor: Alejandro Montoya no es un improvisado. Ya fue regidor y en el 2018, durante unas semanas, fue alcalde suplente de Oscar Almaraz Smer (QEPD). Goza de buena imagen, la gente lo ubica, lo saluda. Tiene a gran parte de la ciudadanía de su lado, esa misma que truena todos los días contra Morena en el café, en la fila de la tortilla, en el WhatsApp.
Entonces la pregunta que arde, Montoya: ¿Por qué jamás te hemos visto abanderar sus demandas? ¿Por qué no sales a defender a los victorenses que se quejan de Morena si dices representarlos? ¿Dónde está una sola declaración tuya cuestionando al Ayuntamiento?
No transparentan en qué gastan las prerrogativas. No tienen ni página web. Puro muro de Facebook para subir fotos de «entrega de nombramientos» y «visitas a comités». Cobran lana pública para tomarse selfies.
Y entonces uno se pregunta, con legítima duda y mucho veneno: Si el PRI te eligiera candidato a la alcaldía, Alejandro… ¿también guardarías silencio sepulcral? ¿Serías capaz de cuestionar al gobierno en turno si llegas, o seguirías en modo tapete? Porque si como dirigente de oposición no abres la boca, ¿qué nos garantiza que como candidato sí lo harías?
Ramiro Ramos dice que Morena está reprobado en seguridad, salud y agua. Bruno Díaz lo secunda desde el PRI estatal. ¿Y Alejandro Montoya? Ese ni se presentó al examen.
El PRI Victoria no está muerto. Está peor: está cobrando. Y el silencio, en política, no es gratis… alguien lo paga.
Y aquí lo estamos pagando todos.