La Comuna
José Ángel Solorio Martínez
El jefe de Comunicación Social de la administración estatal, el nayarita Gerardo Algarín Hernández, antes de comenzar sus operaciones -dos meses en el cargo- ya es un pasivo para la IV T y su Segundo Piso en Tamaulipas.
Es por demás: no puede.
La grande campaña negra que esta sintiendo el gobierno estatal en mucho, es la falta de una política certera de contención en la mass media. El escenario está explosivo y rápidamente cambiante; es cierto. Pero ese, es el papel que debe cubrir el jefe de Comunicación Social: apagar el fuego antes de que se transforme en incendio. Para eso está ahí; no para contemplar las embestidas en estado catatónico.
Al parecer no entiende que las crisis de los medios, conduce necesariamente a una crisis política de gobierno. Su quehacer en su estado natal -influencer, actor digital-, no lo equipó para resolver la problemática que emerge de una sociedad tamaulipeca diversa y compleja, con problemas mediáticos y políticos que tiene más de un siglo incubándose.
Su papel de foráneo advenedizo no es su única debilidad; se suma a ello, el desconocimiento de las mecánicas sociopolíticas de la entidad. Ignora, hasta lo más fundamental: los actores principales de la opinión pública en la región.
¿Quién, con esas credenciales, consideró era capaz de desplegar con eficiencia las tareas para el cual fue contratado?
Si no ha socializado con los líderes de opinión de la región, qué podemos esperar ocurra con los medios nacionales y sus representantes. Escenario similar, vivieron y sufrieron los gobernadores del pasado. Enrique Cárdenas, Emilio Martínez Manautou, Américo Villarreal Guerra, Manuel Cavazos Lerma, Tomás Yarrington, Eugenio Hernández, Egidio Torre Cantú y Francisco García Cabeza de Vaca.
(Y más atrás de ellos, fue lo mismo).
Ocho gobernantes, que tuvieron profundas crisis.
Y sobrevivieron.
¿Cómo?
Comprendiendo a cabalidad, las mecánicas políticas y tensiones existentes entre la federación y la región. Y claro: utilizando las herramientas de la política; y dentro de ésta, hay que ubicar los instrumentos para moldear la opinión pública.
Esa es la razón del porqué se debe ubicar en la dirección de Comunicación Social a un personaje que pueda con la tarea. No hay que olvidarlo: ese puesto, es parte fundamental del gabinete con el cual el gobernador enfrenta sus responsabilidades.
Si este paisaje exige mejoras en la estructura de gobierno, Comunicación Social es la más urgida.
Debemos parafrasear a Maquiavelo: el extranjero es útil; pero arrastra enormes deficiencias: no le importa lo local, toda vez que es desarraigado y se permite todos los excesos, porque no tiene a quien rendir cuentas.
Algarín debe ser recogido por su padrino, indemnizado y regresado a su tierra, en donde no haga más daño.