El Patinadero
Juan Antonio Montoya Báez

El pasado 21 de abril, el señor Roberto inició su día con la rutina ordinaria de cualquier ciudadano.

Nada anormal en su mañana, con el café, el aseo, la elección del atuendo, presagiaba que su jornada terminaría en una sala de hospital, lo que debía ser una simple vuelta al Banorte de la avenida Pedro Cárdenas, frente al HEB, se convirtió en una pesadilla que pone al desnudo la fragilidad del orden en Matamoros.

Eran casi las cuatro de la tarde cuando la normalidad se rompió, en el interior del banco, un sujeto con la mirada extraviada y actitud de demente empezó a acechar a ROBERTO y a su esposa.

Tras una provocación inicial y una discusión que parecía haber quedado en palabras, la violencia estalló en el exterior. ROBERTO fue blanco de una agresión artera: un sujeto joven lo molió a golpes y patadas ante los gritos desesperados de su mujer.

Lo alarmante, aunque ya no sorprenda, es que en una de las zonas más «vigiladas» del municipio, no hubo un solo policía, guardia o autoridad que moviera un dedo. El agresor huyó con total impunidad, dejando a su víctima con heridas graves que exigieron hospitalización inmediata.

Podría pensarse que se ven «moros con tranchete», pero el contexto es ineludible: la víctima es ROBERTO LEE RAMÍREZ, padre del dirigente estatal de Movimiento Ciudadano del mismo nombre. Aunque las cámaras del banco dictarán si fue un asalto «común» o una consigna directa, las conjeturas sobran en un Matamoros donde la crítica política se paga caro.

El líder de MC, quien ya compitió por la alcaldía y se perfila nuevamente para el cargo, es uno de los detractores más feroces de BETO GRANADOS. Sus constantes señalamientos a los yerros del alcalde morenista le han valido una andanada de ataques en redes sociales, por lo que este «incidente» huele a algo más que simple delincuencia casual.

Sin embargo, en la política tamaulipeca el luto y el susto duran poco cuando hay votos de por medio. Apenas pasada la agresión a su padre, ROBERTO LEE ya anunció su «pachanga norteña» para este 25 de abril en la colonia 5 de Marzo. El espectáculo debe continuar.

Y no es el único. El MC anda alborotado: en Ciudad Victoria, Juan José Salazar prepara su fiesta del «Mes de las Niñas y Niños» en el Ejido La Misión. Mientras tanto, el diputado federal Pepe Braña no se quedó atrás y ayer mismo convirtió la explanada del San Marcazo en un escenario de regalos y shows, con ese inconfundible sabor a quien busca desesperadamente la alcaldía capitalina.

A partir de hoy, Tamaulipas entra en esa etapa cínica donde las agresiones conviven con las rifas, y los «trancazos» con los pasteles.

Se acercan los días del niño, de la madre y del maestro, y con ellos, el encanto de las precampañas disfrazadas de altruismo.

La política local es una tragicomedia: un día te muelen a golpes afuera de un banco y al siguiente te invitan a un baile, donde las botas y los guantes de box serán parte del atuendo.

Donde también inician los preparativos para la guerra futbolística que se les avecina es en el Correcaminos de la UAT, donde el rector DÁMASO ANAYA se reunión con la directiva naranja, encabezada por ARMANDO ARCE SERNA, para darle una patada de la buena fortuna.

Los objetivos del Correcaminos, parecen ser los de siempre, pero ahora el tono de DÁMASO fue de alguien que pide resultados.

El rector ANAYA busca inyectar optimismo a un proyecto en la Liga de Expansión MX en busca de gloria deportiva, donde los Correcaminos buscan volver a los caminos de la victoria, donde las glorias se revivan.

A la directiva de Armando Arce no le queda más que entregar resultados o admitir que el proyecto les quedó grande.

Porque apoyo tienen del Rector DÁMASO, tiene la continuidad y el apoyo para que puedan avanzar, si no saben utilizar las herramientas que les otorgaron, que ARMANDO pida capacitación.

Bueno, por hoy es todo.
Adiós y aguas con los patinazos…