Hipódromo Político

por Carlos G. Cortés García

·      La Universidad Autónoma de Tamaulipas es, sin duda, una de las instituciones de educación profesional más reconocidas en México y en el extranjero. Y es que además de su posición privilegiada en los diferentes rankings que miden el éxito de las Universidades, hoy, especialmente en la administración del Rector, Dámaso Anaya Alvarado, la UAT es tema de conversación positivo en muchos espacios informativos. Y en la Mañanera del Pueblo, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, reconoció al Gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal Anaya, al Rector Dámaso Anaya Alvarado y a la propia Universidad Autónoma de Tamaulipas, lo que no sólo no es poca cosa, sino que apoya y reconoce los buenos resultados de la máxima casa de estudios de Tamaulipas. ¿Importante? ¡Importantísimo diría yo!

En tiempos donde la educación superior enfrenta desafíos estructurales, presupuestales, tecnológicos y de pertinencia social, la Universidad Autónoma de Tamaulipas ha optado por una ruta clara: resultados medibles, crecimiento sostenido y una apuesta decidida por la calidad.

Bajo la rectoría de Dámaso Anaya Alvarado, la institución no solo ha mantenido estabilidad, sino que ha comenzado a destacar en indicadores clave que la colocan en una posición competitiva a nivel nacional e internacional.

Uno de los logros más contundentes es la acreditación del 100% de sus programas de licenciatura, un estándard que muy pocas universidades públicas en México pueden presumir. Y este dato no es menor: significa que la totalidad de su oferta educativa cumple con parámetros de calidad avalados por organismos externos.

Además, a ello, se suma una mejora sostenida en rankings. La UAT avanzó posiciones en evaluaciones como UNIrank y SCImago, lo que refleja no solo reputación académica, sino también la producción científica, la producción social y la visibilidad internacional.

Pero más allá de los números, hay decisiones estratégicas que explican el gran momento que vive la Universidad Autónoma de Tamaulipas. La expansión académica con nuevas carreras en áreas de vanguardia como Ciencia de Datos e Inteligencia Artificial, así como el fortalecimiento de la educación en línea, evidencian una institución que entiende hacia dónde va el mundo y, por ende, la formación profesional.

En el terreno de la investigación, el crecimiento también es significativo: más de 450 docentes de nuestra querida UAT forman parte del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores, consolidando a la institución como un actor relevante en la generación del conocimiento en el noreste del país.

Otro aspecto destacable es la vinculación. La universidad ha logrado articular acuerdos con sectores estratégicos como aduanas, energía y sanidad, generando incluso hasta 500 oportunidades laborales para egresados, un indicador directo de pertinencia educativa.

Y si hablamos de impacto inmediato, la inversión en infraestructura —superior a 444 millones de pesos en más de 70 obras— refleja una visión que entiende que la calidad también se construye desde los espacios donde se aprende.

A esto se suma un dato revelador: una matrícula cercana a los 47 mil estudiantes, con crecimiento sostenido, lo que habla de la confianza social en la institución tamaulipeca.

Pero en el plano académico, los resultados también son tangibles. Tan solo en el EGEL, decenas de egresados han sido reconocidos por su desempeño sobresaliente, confirmando que la formación impartida no sólo cumple, sino que compite a nivel nacional.

Y en política universitaria, los liderazgos se miden por los resultados y no por discursos. Y en ese sentido, la gestión de Dámaso Anaya Alvarado parece entender una premisa básica: la universidad no solo debe formar profesionales, sino también convertirse en motor de desarrollo regional, lo que está ocurriendo en la Universidad Autónoma de Tamaulipas.

Y uno de los reconocimiento más importantes, sin duda, que la Universidad Autónoma de Tamaulipas ha recibido durante la gestión del Rector, Dámaso Anaya Alvarado, y me parece que en muchas décadas, fue el reconocimiento hecho desde La Mañanera del Pueblo el pasado viernes, por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, quien fue clara y muy puntual al reconocer el desarrollo de proyectos de innovación tecnológica que impulsa el gobernador tamaulipeco, Américo Villarreal Anaya, en algunos casos en conjunto con la Universidad Autónoma de Tamaulipas.

La mandataria mexicana aseguró que vale mucho la pena conocer estas iniciativas por su viabilidad y contribución al desarrollo y  bienestar social.

“Realmente es muy bueno el trabajo que se ha estado haciendo en Tamaulipas. En particular con Tamaulipas, tanto el gobernador Américo Villarreal, como la Universidad tienen muchos proyectos muy innovadores, que vale mucho la pena conocer”, agregó la titular del ejecutivo federal.

La presidenta Claudia Sheinbaum se refirió de manera particular a cuatro proyectos, como la modernización de una aeronave de la Universidad Autónoma de Tamaulipas con tecnología de punta para el monitoreo integral del Golfo de México, así como al desarrollo de una fábrica de combustible a partir de plásticos que ya es un hecho y ya está operando, además de las tortillas de sorgo para poder darle un uso distinto a este cultivo y que tuviera mayor valor agregado para los productores y la producción de carbón vegetal, que permite dar un valor agregado a los productos orgánicos.

“Por lo menos esos cuatro son los que conozco, pero siguen desarrollando innovación tecnológica. En algunos proyectos tenemos colaboración conjunta; en otros, pues tienen que participar en las convocatorias de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, pero es muy importante el trabajo que se ha estado haciendo -en Tamaulipas”-, insistió.

Y ello deja en claro que hoy, la UAT no solo educa, sino que además investiga, vincula, innova, propone y crece, bajo la administración del rector Dámaso Anaya Alvarado, lo que hay que reconocer. Y eso, en el México de hoy, no es poca cosa.

PD. 1. El Congreso local aprobó la Minuta enviada por la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, mediante la cual se reforman los artículos 115 y 116, así como la adición de un párrafo al artículo 134 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

La reforma contempla ajustes en la integración y funcionamiento de los ayuntamientos, en los presupuestos de los congresos locales, así como el establecimiento de límites a las remuneraciones de funcionarios electorales, en apego a los principios de austeridad, paridad de género e igualdad sustantiva.

Entre los principales cambios, se establece que los ayuntamientos tendrán un límite de hasta 15 regidurías, las cuales deberán ser electas bajo los principios de paridad de género vertical y horizontal, así como con perspectiva de género e igualdad sustantiva.

Asimismo, se fija que el presupuesto de las legislaturas locales no podrá exceder el 0.70 por ciento del presupuesto de egresos de la entidad federativa correspondiente, fortaleciendo la disciplina y racionalidad en el ejercicio del gasto público.

En su intervención, la diputada Lucero Deosdady Martínez López afirmó que esta reforma no debilita a las instituciones, las moderniza y las pone al servicio del pueblo, bajo principios de austeridad y justicia social. “Esta reforma no es un ataque a la justicia electoral, sino su fortalecimiento democrático; coloca a las instituciones al servicio del pueblo, no de intereses particulares”, expresó.

De igual manera, la minuta destaca que se establecen límites a las percepciones de altos mandos en órganos electorales, por lo que las remuneraciones de consejeros y magistrados no podrán superar las de la titular del Poder Ejecutivo Federal, conforme a lo establecido en la Constitución.

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