Por Agustin Peña Cruz
Ciudad Altamira, Tamps.- La modernización de la infraestructura aérea en
Tamaulipas ha dejado de ser un proyecto en papel para convertirse en una
herramienta operativa que redefine la respuesta del estado ante desastres naturales
y crisis sanitarias. Así lo expuso Héctor Joel Villegas González, secretario general
de Gobierno, al detallar una estrategia que combina tecnología, eficiencia
presupuestal y autonomía institucional.
El funcionario describió un sistema aéreo diversificado que hoy permite al estado
actuar con mayor rapidez en escenarios críticos. “Tenemos helicópteros asignados
directamente a la Secretaría de Seguridad Pública”, explicó, al tiempo que precisó
que algunas de estas aeronaves cumplen funciones especializadas en protección
civil. Entre ellas, destacó un helicóptero equipado con helibalde y dispositivos
conocidos como “calabazas”, diseñados para el combate de incendios forestales en
zonas de difícil acceso.
La entidad, señaló, ha enfrentado recientemente una temporada intensa de
incendios en regiones serranas como Miquihuana, Bustamante y Jaumave. “Con el
calor y el pasto seco, en cualquier momento se puede generar un incendio”, advirtió,
precisando que muchos de estos siniestros no son provocados, sino resultado de
condiciones climáticas extremas.
En paralelo, el gobierno estatal ha fortalecido su capacidad de atención médica
aérea. “Tenemos otro helicóptero que también es ejecutivo, pero lo usamos para
trasladar pacientes cuando es necesario”, afirmó Villegas González. A ello se suman
aeronaves de ala fija que han permitido realizar traslados médicos internacionales.
“Hemos alcanzado a llevar pacientes hasta Estados Unidos”, puntualizó, en
referencia a casos urgentes que requieren atención especializada fuera del país.
Uno de los componentes más innovadores del sistema es el avión denominado
“Tlaloc”, una aeronave adaptada para el bombardeo de nubes con el objetivo de
inducir precipitaciones. Este recurso, explicó el secretario, surge como respuesta a
la crisis hídrica que afectó al sur del estado hace menos de dos años, cuando el
sistema lagunario enfrentó niveles críticos.
“A raíz del cambio climático, nos hemos estado preparando”, sostuvo. La operación
del avión se basa en un monitoreo meteorológico permanente. “Cuando existen
posibilidades de lluvia, se actúa para tratar de provocar la condensación, siempre
que los porcentajes sean del 50% hacia arriba”, explicó, dejando claro que se trata
de intervenciones técnicas y no de acciones improvisadas.
El uso de esta tecnología ha coincidido con recientes precipitaciones que han
aliviado parcialmente la sequía en algunas regiones. Sin embargo, el panorama
sigue siendo desigual. Mientras que en el sur las lluvias han permitido recuperar
niveles en presas y lagunas, el norte del estado enfrenta un déficit persistente.
“Tenemos una cuenca binacional donde las presas La Amistad y Falcón están muy
escasas de agua”, advirtió.
Ante este escenario, Villegas González precisó la coordinación con el gobierno
federal. Señaló que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y la Comisión Nacional
del Agua (CONAGUA) han mantenido vigilancia constante sobre los niveles
hídricos, en colaboración con autoridades estatales, para garantizar el abasto en la
zona fronteriza.
El eje transversal de esta estrategia, insistió el secretario, es la eficiencia en el uso
de recursos públicos. “Cada sobrevuelo tiene un costo y hay que buscar que sea
eficiente”, afirmó. Bajo esta lógica, el estado ha transitado de la contratación de
servicios externos a la operación directa de su propia infraestructura aérea. “Al inicio
no teníamos equipo, ahora el estado lo está haciendo y es menos costoso”, señaló.
La incorporación de un sistema meteorológico estatal, con monitoreo las 24 horas,
permite además afinar las decisiones operativas. “Podemos observar qué está
pasando y qué puede suceder para ser más precisos”, explicó, en lo que definió
como una política de “tiros de precisión” en el uso de aeronaves.