La Comuna
José Ángel Solorio Martínez
Una de las acciones más relevantes que ha consolidado el ayuntamiento de ciudad Victoria, Tamaulipas, es el rescate de los espacios públicos. A contrapelo de lo que realizan otras autoridades en otras latitudes -privatización de lugares como la Laguna del Carpintero en Tampico y el desalojo de los estudiantes de la Prepa Medina Cedillo en el mismo lugar- aquí se ha reforzado la tendencia que hace años brotó por la decisión soberana del pueblo.
Se notó esta semana santa.
Sitios que la gente fue transformando como espacios para el ocio y la diversión, -el río San Marcos, el Arroyo del Tigre y los Troncones- la autoridad municipal tomó la inercia social que los originó y ahora son sitios recreativos que miles de victorenses disfrutan como lugares para vacacionar.
En tanto la Laguna del Carpintero en el puerto jaibo cada día que pasa -MORENA tiene mucha responsabilidad en ello- la inversión privada le gana terreno a lo público, en la capital del estado, se amplían los predios públicos entregándose para el usufructo social.
No es cosa menor.
El ayuntamiento capitalino, sólo tuvo que adecuar los mencionados terrenos; con pequeñas inversiones, mejoró las condiciones para elevarlos a condiciones plausibles.
¿Cuánto invirtió la autoridad municipal para hacer visitable esos bienes de los victorenses?
Casi nada.
Para muchos victorenses que tienen un nivel de vida decoroso. (Los hay que se van a Cancún, Mazatlán o Madero; y que bueno). Ellos verán esa infraestructura turística local, como algo menor y por lo mismo, la desdeñarán.
Su visión clasista les da para eso y más.
¿Y los que nada tienen?
Son la mayoría que apenas tienen para el transporte para llegar al San Marcos, a los Troncones, o a los acuíferos de la periferia.
Es ahí donde brota la relevancia del esfuerzo de la autoridad: ofrecer espacios públicos adecuados y ofertarlos para el ejercicio del turismo social.
Es ahí donde las instituciones del estado han fallado. Publicitan, las playas del estado y el gran turismo al que sólo pueden llegar las clases pudientes.
Habrá que preguntarles a los cientos de pequeños vendedores ambulantes -y establecidos- la temporada más favorable para sus ventas; nos vamos a sorprender cuando nos digan que en semana santa y en el verano.
Es un turismo que se ha abierto paso, con poca publicidad, pero mucha actividad de boca en boca; el San Marcazo, es un evento que se transformó en tradición y que concita el interés de miles de capitalinos; lo mismo en los Troncones y los arroyos que generan la sierra en la ciudad.
Los burócratas de la Secretaría de Turismo del estado debería saber, que en Victoria también hace aire.