Por Agustin Peña Cruz
Ciudad Altamira, Tamps.- En un diagnóstico poco frecuente por su franqueza, el
secretario de Recursos Hidráulicos para el Desarrollo Social en Tamaulipas, Raúl
Quiroga Álvarez, reconoció que la contaminación en cuerpos de agua no solo
persiste, sino que forma parte de una realidad continúa difícil de erradicar en el corto
plazo. “Sí hay contaminación seria en el país”, afirmó, al tiempo que expresó el
alcance del Proyecto Génesis, una estrategia de largo plazo que busca contener
—más que eliminar de inmediato— este fenómeno.
El funcionario explicó que el proyecto, concebido como una intervención gradual, se
construye sobre una premisa técnica: el saneamiento total no es inmediato ni
absoluto. “Es un proyecto de largo alcance, de largo plazo”, señaló, al detallar que
su implementación se medirá en décadas y no en ciclos administrativos. Bajo este
enfoque, el objetivo es reducir las descargas contaminantes en puntos críticos como
la Laguna del Carpintero y el sistema vinculado al río Pánuco.
Quiroga Álvarez fue enfático en describir el tamaño del reto. “Ya se imaginarán el
tamaño del reto que se está teniendo”, dijo, al explicar que actualmente una parte
significativa de las aguas residuales termina en estos cuerpos sin tratamiento
adecuado. El plan contempla la construcción de infraestructura importante, como
emisores y ampliaciones de plantas tratadoras —particularmente en Tierra Negra—
para redirigir y sanear los flujos provenientes de colonias densamente pobladas.
En este sentido, el secretario admitió que la contaminación no puede entenderse
como un fenómeno aislado ni exclusivo de una región. “Sí hay como prácticamente
en todo el país”, sostuvo, precisando que incluso cuando ciertas áreas no son
competencia directa del estado —como el río Pánuco, de jurisdicción federal—, sus
efectos impactan en el equilibrio ambiental de Tamaulipas. La Laguna del
Carpintero, por ejemplo, recibe influencias tanto de mareas como de escurrimientos
contaminados.
El reconocimiento de esta problemática no se limita a una declaración técnica, sino
que proyecta un giro en la narrativa institucional: aceptar la existencia de
contaminación como punto de partida para una política pública de mitigación
progresiva. “La idea es que se termine de dejar de contaminar”, explicó, aunque
dejó claro que ello implica procesos complejos y sostenidos.
Uno de los pilares del Proyecto Génesis es la participación de la iniciativa privada,
particularmente del sector industrial. A través de un esquema de financiamiento y
reutilización, empresas agrupadas en la AISTAC asumirán el costo de las obras a
cambio del acceso al agua tratada. “Ellos van a invertir todo el recurso”, afirmó
Quiroga, precisando que este modelo permitirá capitalizar el proyecto sin depender
exclusivamente de recursos públicos.
El funcionario también abordó las tensiones financieras en torno al uso del agua
tratada, especialmente en relación con Petróleos Mexicanos (Pemex). Aunque evitó
descalificaciones, reconoció retrasos en los pagos: “Ha habido algunos retrasos”,
indicó, estimando adeudos cercanos a los 50 millones de pesos. Sin embargo,
matizó que la empresa “de repente se retrasa y se pone al corriente”, en un intento
por equilibrar la crítica con el reconocimiento de su papel histórico en la economía
nacional.
A pesar de estos retos, el contexto hídrico actual ofrece una ventana de
oportunidad. Según el secretario, el sistema lagunario se encuentra al 96% de su
capacidad, un nivel “excepcionalmente alto” para esta época del año. Este
escenario, considerado histórico, brinda condiciones favorables para emprender
inversiones de gran escala sin la presión inmediata de escasez.
No obstante, el propio Quiroga Álvarez advirtió que los resultados no serán
inmediatos. “Mínimo 10 años”, estimó al referirse al tiempo necesario para observar
impactos significativos. En ese lapso, el proyecto buscará no solo mejorar la calidad
del agua, sino también garantizar el suministro para el crecimiento industrial y
urbano en el sur del estado.