Por La Libre
Por Edelmira Cerecedo Garcìa.
Hay momentos en la política donde no caben las medias tintas. Este es uno de ellos. La rehabilitación del Parque Deportivo Zaragoza en El Mante no es una obra más: es la prueba tangible de que cuando la ciudadanía habla directo, y encuentra eco en el poder, las cosas suceden.
Aquí no hubo rodeos. No hubo gestores, ni filtros, ni el clásico “a ver si llega”. Fue la propia gente, deportistas, usuarios, familias , la que llevó la necesidad hasta el despacho del gobernador Américo Villarreal Anaya. Y la respuesta fue clara, firme y sin titubeos: sí va, y va con inversión estatal.
Ese detalle cambia todo el enfoque. Porque en un país donde muchas veces las obras públicas se diluyen en la cadena de intermediarios, este caso rompe el molde. Aquí hay una ‘ la gente pide, el gobernador responde».
El cierre temporal del parque no es un problema, es una señal. Significa que se está interviniendo de fondo un espacio que ya representaba un riesgo para quienes lo utilizan diariamente. Y también significa que se está apostando por dignificar la infraestructura deportiva, no solo para el alto rendimiento, sino para toda una comunidad que ve en ese lugar un punto de encuentro, salud y desarrollo.
Políticamente, la jugada es clara y bien ejecutada. El gobierno estatal no solo atiende una demanda legítima, sino que lo hace apropiándose de la responsabilidad completa: inversión, decisión y ejecución. 9 de cercanía real, no discursiva.
Porque al final del día, más allá del concreto, la pista o las instalaciones, lo que está en juego es algo más profundo: la credibilidad. Y en El Mante, con el Parque Deportivo Zaragoza, el gobierno de Américo Villarreal Anaya está construyendo justamente eso: confianza basada en hechos.
Hoy la obra está en marcha. Mañana será un espacio renovado. Pero desde ahora ya representa algo más grande: un ejemplo de cómo debe funcionar el servicio público cuando se pone, de verdad, al servicio de la gente.
PAN Tamaulipas:
cuando la pelea interna pesa más que la oposición;En política, hay momentos para competir… y otros para entender la realidad.
El PAN en Tamaulipas parece no estar en ninguno. Mientras el escenario exige orden y estrategia, lo que se observa es una disputa interna que solo debilita más a una oposición ya de por sí golpeada.
La impugnación impulsada por Francisco Javier Garza de Coss no es un tema menor: es la evidencia de un partido atrapado en sus propias resistencias.
El grupo ligado a Francisco García Cabeza de Vaca no suelta el control, aun cuando los tiempos políticos ya cambiaron y la dirigencia está vencida desde hace meses.
Por otro lado, Luis René Cantú Galván intenta cumplir con la renovación ordenada desde el ámbito nacional, pero se topa con fuego amigo. Así, mientras unos buscan avanzar, otros se empeñan en frenar.
El resultado es claro: un PAN dividido, sin rumbo y más ocupado en sus pleitos que en construir una verdadera alternativa. Y en política, cuando no entiendes el momento… lo pagas en las urnas.
UAT
La Universidad Autónoma de Tamaulipas vuelve a poner sobre la mesa una apuesta clara: formar talento especializado desde las regiones, sin obligar a migrar a los grandes centros urbanos. La oferta de posgrados en Reynosa, a través de la Unidad Académica Multidisciplinaria Reynosa Aztlán, no solo amplía opciones académicas, también responde a necesidades muy concretas del entorno.
En un estado donde los retos en salud, industria, seguridad y alimentación son evidentes, programas como Criminología, Procesos Industriales o Ciencias Biomédicas no suenan a lujo académico, sino a herramientas urgentes.
La clave, como siempre, no está solo en abrir convocatorias, sino en garantizar calidad, vinculación real con el sector productivo y oportunidades para que los egresados se queden y aporten en Tamaulipas.
La UAT da un paso en la dirección correcta. Ahora el reto será sostenerlo y traducirlo en impacto tangible, porque formar especialistas sin campo de acción termina siendo una oportunidad a medias.