Por José Gregorio Aguilar

Martes 07 de abril del 2026

El presidente municipal de Madero, Erasmo González Robledo, aseguró que la presencia de hidrocarburos en el Golfo no afectó en nada a Playa Miramar durante Semana Santa. Por el contrario, presumió que la afluencia turística superó los 900 mil visitantes y que, si el clima lo permite, se rebasará el millón antes del próximo domingo. 

 “Buscamos llegar a los números del año pasado, que fueron de un millón 300 mil visitantes, y lo más importante es que tenemos saldo blanco”, declaró el alcalde, destacando la planeación previa y la coordinación entre dependencias. 

Aunque hubo reportes de hidrocarburos en costas de Veracruz, Robledo insistió en que Miramar no sufrió ninguna afectación. “La coordinación con la Secretaría de Marina nos permitió estar atentos, pero no hubo impacto en la fauna ni en la playa”, dijo. 

El edil incluso presumió que la tortuga lora llegó de manera natural a desovar, con más de 50 ejemplares registrados. “Tenemos afortunadamente más de un 97% de satisfacción en los visitantes”, agregó, citando encuestas aplicadas durante los días fuertes de Semana Santa. 

González Robledo destacó que el 40% de los visitantes provino de la zona metropolitana de Monterrey, consolidando a esa región como la principal fuente de turismo para Miramar. “Subió de un 30 a un 40%, lo que demuestra que la playa sigue siendo consentida por los regiomontanos”, afirmó. 

El propio gobernador comentó en tono de broma que la gran cantidad de turistas en Miramar no permitió percatarse si había o no chapopote. Robledo coincidió: “Lo expresó de manera correcta, esa es la realidad. No tuvimos ninguna afectación que alejara a los visitantes”. 

Incluso con clima desfavorable, el alcalde presumió que más de 35 mil personas acudieron a la playa el domingo. “Quien no puede entrar en un día lluvioso a Miramar se puede ir a la escollera, a comer y disfrutar”, dijo, sin precisar cuántos terminaron en restaurantes o paseos alternativos. 

La narrativa oficial se centra en récords de visitantes y saldo blanco, mientras el tema ambiental queda relegado a un “no pasó nada”. En Miramar, ni el chapopote detiene las cifras alegres: el éxito turístico se mide en millones de visitantes, aunque la realidad ambiental siga esperando su turno en la agenda pública