Por Agustin Peña Cruz
Ciudad Altamira, Tamps.- En una sesión marcada por la unanimidad política y el
énfasis en el combate a la pobreza, el Cabildo de Altamira aprobó el cierre
financiero del programa Fortamun 2025, definió la asignación de recursos para 2026
y dio luz verde a un ambicioso cuarto paquete de obra pública. La reunión,
celebrada este martes 31 de marzo y encabezada por el alcalde Armando Martínez
Manríquez, delineó una ruta de gasto centrada en servicios básicos, infraestructura
social y seguridad pública.
Desde el inicio, el tono institucional quedó fijado con la declaratoria de legalidad:
“Una vez hecho el pase de lista, declaró que existe quórum, por lo que todos los
acuerdos que se tomen tienen validez legal”, afirmó el presidente municipal. Con
ello, se abrió paso a una agenda que, más allá del trámite administrativo, expuso las
prioridades de la administración en su tramo final.
Uno de los puntos centrales fue el cierre financiero del programa Fortamun 2025,
que reportó un techo global superior a los 262 millones de pesos, incluidos
rendimientos. De acuerdo con la exposición técnica, los recursos se destinaron a
rubros estratégicos: energía eléctrica para alumbrado público, combustible del
parque vehicular, inversión en obra pública y sueldos del personal de seguridad.
“Las aportaciones se destinarán a la satisfacción de requerimientos, dando prioridad
al cumplimiento de obligaciones financieras, infraestructura y a la atención de
necesidades vinculadas con la seguridad pública”, se explicó durante la sesión.
El cierre no solo representó un ejercicio de rendición de cuentas, sino también el
punto de partida para la planeación del siguiente año. En ese sentido, el Cabildo
aprobó la proyección del Fortamun 2026, con un monto estimado de 281.8 millones
de pesos. La distribución contempla inversión en alumbrado público, adquisición de
vehículos, combustible, obra pública y fortalecimiento de la seguridad. La autoridad
municipal subrayó que se trata de una propuesta flexible: “Los números pueden
cambiar conforme a las necesidades; es un colchón para atender situaciones
emergentes”.
El segundo eje de la sesión fue la aprobación del cuarto paquete de obra pública
2026, que cierra el ciclo de planeación anual con un total de 84 acciones. Este
paquete incluye pavimentación, infraestructura educativa, espacios deportivos y, de
manera destacada, la ampliación de redes de agua y drenaje. En conjunto, el
programa supera los 500 millones de pesos en inversión acumulada.
Sin embargo, el elemento más relevante —y reiterado durante el debate— fue el
enfoque social de las obras. El alcalde insistió en que el presupuesto debe
orientarse a los sectores más vulnerables: “Este programa está encaminado a
combatir la pobreza extrema”. En esa lógica, se anunció que una proporción
significativa de los recursos se destinará a obras de agua potable y drenaje, con el
objetivo de cerrar brechas históricas en colonias marginadas.
Particular énfasis se puso en la expansión de redes de drenaje para combatir la
pobreza extrema, considerada una de las demandas más urgentes. El edil detalló
que tan solo en dos sectores —Nuevo Madero y Ricardo Flores Magón— se han
invertido más de 100 millones de pesos para garantizar cobertura total. “Con esto
damos el 100% de saneamiento… más de 2 mil 300 beneficiarios en un caso y 4 mil
800 en otro”, afirmó.
La estrategia incluye también la construcción de guarniciones y banquetas mediante
administración directa, una modalidad que, según el gobierno municipal, permitirá
duplicar el alcance de las obras. “Haciéndolo el municipio alcanza casi el 50% de
ahorro”, se explicó, al comparar con esquemas tradicionales de contratación. Esta
decisión responde a una lógica de eficiencia presupuestal, pero también a la
intención de acelerar la atención en zonas con rezago urbano.
En paralelo, el Cabildo abordó proyectos complementarios como alumbrado público
con tecnología solar, infraestructura deportiva y mejoras en edificios públicos.
Aunque diversos regidores plantearon necesidades específicas en colonias y
escuelas, el alcalde reiteró que el programa es dinámico y admite ajustes conforme
surjan economías o nuevas prioridades. “Si tenemos remanentes, vamos a seguir
haciendo cordones y banquetas”, sostuvo.
La sesión también dejó ver la dimensión política del ejercicio de gobierno. Martínez
Manríquez apeló a los compromisos adquiridos durante campaña: “Que cuando
concluyamos nuestra administración salgamos a la calle y nadie nos reclame”. La
frase sintetiza la presión por cumplir metas en un contexto donde la obra pública se
convierte en indicador directo de legitimidad.
Hacia el cierre, el alcalde informó sobre gestiones ante la Comisión Federal de
Electricidad (CFE) para reducir costos de conexión eléctrica en proyectos
estratégicos, destacando que una propuesta inicial de 18.5 millones de pesos será
revisada. “No vamos a pagar esa cantidad… nos van a presentar una opción mucho
más económica”, aseguró, en lo que calificó como una negociación favorable para el
municipio.
La sesión concluyó con la aprobación unánime de todos los puntos del orden del día
y un mensaje de continuidad institucional. Más allá de los acuerdos formales, el
encuentro dejó claro que Altamira apuesta por una política de infraestructura con
acento social, donde el drenaje, el agua potable y la urbanización básica se colocan
como herramientas centrales para reducir la desigualdad.