CUADRANTE POLITICO———–POR FERNANDO ACUÑA PIÑEIRO——
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Formalmente al dirigente más repudiado por las bases magisteriales, Arnulfo Rodríguez Treviño, le queda menos de un año al frente de la Sección XXX en Tamaulipas, (12 de diciembre de 2026). Sin embargo, según versiones hacia el interior del sindicato, el veterano prófugo del gis está buscando que la dirigencia nacional del gremio, lo respalde para prolongarse cuando menos un año más.
En abono a este objetivo, ART había preparado este 26 de marzo, un evento apoteósico para recibir a su dirigente nacional, Alfonso Cepeda. Se sabe que echaron carretadas el dinero por la ventana. No repararon en los costos del acarreo desde las principales ciudades del estado. El gran circo arnulfista estaba listo para el momento estelar. El formidable golpe publicitario y mediático despedía sus aromas, a punto de cocinarse.
Los acólitos arnulfianos se relamían de contentos, al imaginar a su jefe, el señor del Charco municipio de Villagrán, como la fulgurante estrella, flanqueado por dos actores de primerísimo orden en el escenario nacional: el gobernador AVA y el máximo dirigente del SNTE.
Pero..oh, que decepción! El tiro les salió por la culata a los arnulfistas. Del plato a la boca, se les cayó la alegría y los millones de pesos erogados para el festín político, se fueron a la basura.
Argumentando temas de seguridad, el dirigente nacional de la educación en el país, dejó a la camarilla arnulfista vestida y alborotada. Las bases tamaulipecas del SNTE han interpretado esta ausencia como un distanciamiento del supremo liderazgo con el dinosaurio que actualmente busca aferrarse a como de lugar a la ubre sindicalista.
En este contexto, no debemos olvidar los antecedentes cronológicos del tema tamaulipeco. Me refiero a lo sucedido en el pasado proceso eleccionario, cuando desde el Comité Ejecutivo Nacional del SNTE, se observó de manera clara el apoyo para la planilla naranja encabezada por Abelardo Ibarra. Los de la planilla amarilla de ART entraron por la puerta de las marrullerías y un falso discurso de un rescate, que hoy se ha convertido en agravio a las bases. Y en franco retroceso.
Por esa causa, miles de trabajadores y trabajadoras de la educación, ya están pidiendo desde ahora, la salida de un grupo político que en el pasado proceso, se benefició de la división magisterial, para llegar como tercero en discordia. Actualmente, dada la unidad existente, difícilmente se les abrirá esa posibilidad. Los arnulfistas van en caída libre. Una prueba contundente, es que el desaire de Alfonso Cepeda para la corriente arnulfista , ha sido demoledor.
El enojo del dirigente sindical y de sus más allegados fue de tal magnitud el pasado jueves, que la tomaron contra las dos figuras sindicales más posicionadas del sindicalismo tamaulipeco, Abelardo Ibarra Villanueva y Naif Hamscho Ibarra. Los tristemente celebres grupos porriles, al mando de Ulises Ruiz buscaron impedir el ingreso al Poliforum de estos dos cuadros políticos magisteriales, mismos que han decidido aliarse, de cara al proceso interno que ya está a la vuelta de la esquina.
Si los tiempos se cumpliesen puntualmente, cerrándole el paso a demoras o marrullerías por parte de Arnulfo y su pequeño grupo de corifeos, la convocatoria tamaulipeca podría emitirse en la primera o segunda quincena de noviembre. Todo ello se alinearía también con un calendario político morenista en Tamaulipas, rumbo a la elección del 2027, un escenario donde los cuadros sindicales más allegados a Arnulfo, como Ulises Ruiz y Guadalupe Acuña, se encuentran alineados con intereses contrarios al gobernador Américo Villarreal Anaya.
Así las cosas en el magisterio de Tamaulipas. Así como en su momento, la coyuntura le favoreció al arnulfismo, hoy todos los factores juegan en su contra.
Repudiado por las bases, y despreciado por su dirigente nacional, Arnulfo se ha quedado colgado de la brocha. Solo y rodeado por una camarilla voraz que en su momento, podría ser capaz de venderlo hasta por un plato de lentejas.