Por La Libre

Por Edelmira Cerecedo Garcìa

En El Mante ya no hay duda: la crisis no es rumor, es rutina. Y lo más grave no es que exista, sino que desde el poder se empeñan en maquillarla como si fuera logro.

Porque mientras la gente lidia con la realidad ; la de la cartera flaca y el estómago que no perdona, en la oficina de la alcaldesa Patricia Chío parece que viven en otro municipio… uno donde las encuestas se compran, la aceptación se fabrica y los problemas se esconden bajo la alfombra digital.
Todo empezó mal. Muy mal. Las campañas no terminaron el 19 de abril de 2024… se adelantaron al día siguiente, cuando en Morena y su estructura ya estaban más preocupados por acomodarse en las sillas que por gobernar.

A los ocho días, la disputa interna no era por servir, sino por mandar. Y de aquellos polvos… estos lodos.
Hoy, lo que se vive es una guerra silenciosa dentro de la misma 4T: codazos, zancadillas y sonrisas falsas frente al espejo del poder. Una lucha interna que no solo desgasta, sino que exhibe la fragilidad de un proyecto que prometía transformación y terminó atrapado en sus propias ambiciones.

Y mientras tanto, al gobernador Américo Villarreal Anaya le venden una historia de fantasía. Tarjetas informativas infladas, fotografías cuidadosamente seleccionadas y una narrativa que raya en lo ridículo: que todo está bien, que la alcaldesa es “la mejor evaluada”, que el pueblo está feliz.
Pero la realidad no se mide en encuestas pagadas.

Se mide en negocios cerrando.En restaurantes vacíos.
En hoteles sin huéspedes.
En profesionistas abogados, contadores batallando para sostenerse.
En iglesias donde hasta pastores y sacerdotes hablan más de crisis que de fe.

La estrategia de “acercarse al pueblo” llegó tarde… y mal. Saturaron redes sociales como si los likes llenaran refrigeradores.

Apostaron a la famosa “memoria corta del votante”, como si la gente olvidara lo que vivió hace un año.

Gran Error.

Aquí nadie ha olvidado. Porque cuando el dinero no alcanza, la memoria se vuelve más clara que nunca.
Y mientras en la cúpula se siguen poniendo el pie entre ellos, abajo, en la calle, la desesperación abre paso a algo que no tenían contemplado: una oposición que empieza a encontrar terreno fértil en el hartazgo.
Lo más preocupante no es la crisis.
Es que no la quieren ver.
O peor aún… que prefieren mentir sobre ella….SE LOS DEJO DE TAREA.

UAT

Un respiro entre tanto ruido político: mientras en otras áreas sobra la simulación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas hay inversión que sí aterriza en resultados.

La apuesta del rector Dámaso Anaya Alvarado por tecnología veterinaria no solo suena bien en el discurso, sino que apunta a algo concreto: ciencia aplicada, formación real y apoyo directo al sector productivo. Ojalá ese mismo enfoque menos propaganda y más sustancia se replicara en otros niveles de gobierno.