Expediente
Azahel Jaramillo H.
Ya inició la primavera. Ya estamos a la puertas de la Semana Santa, en que muchísimas familias victorenses agarran carretera para irse a disfrutar de un par de playas cercanas, que son La Pesca en el municipio de Soto La Marina y Miramar en Ciudad Madero.
De niño y adolescente bien que recuerdo lo mucho que disfrutaba los paseos en Playa Miramar. Eran los años en que desde el centro de Tampico, abordando un tranvía podías llegar hasta Playa Miramar, que sigue siendo una playa atractiva con todo y la muy cercana ubicación, a kilometro y medio, de la Refinería Madero.
Estamos ya a horas de la Semana Mayor 2026, esperando que Miramar no se convierta en noticia nacional por la arribazón de contaminación petrolera que ha llegado ya a las playas de Tuxpan en el estado de Veracruz.
Esperemos que no, pero lo cierto es que son harto grandes las posibilidades de que la mancha negra llegue a Miramar. El problema de la mancha petrolera no radica solamente en la posibilidad de bañarse en esas aguas, sino en la gran mortandad de especies marinas que esto conlleva. ¿Viene esta contaminación de la Refinería de Dos Bocas? Veremos y diremos.
Hoy en las escolleras de Miramar hay mapaches. Dichos mapaches son hasta un atractivo para los paseantes. Pero de la playa que yo recuerdo de los años 70tas y 80tas no había absolutamente ningún mapache, como tampoco había cocodrilos en la Laguna del Carpintero, en Tampico.
Estaba yo en la Escuela Primaria «Vicente Guerrero» de Ciudad Madero. Ahí curse toda la primaria, siempre en el turno vespertino, salvo en Tercer grado en que estuve en el turno matutino. Sabrosos los calores en Ciudad Madero, pero más fabulosos se ponían para mi en las ocasiones en que mi madre Rosario me decía: «Hoy no vas a la escuela. ¡Hoy nos vamos a la playa!»
¿Quién era yo para oponerme al mandato de mi madre? ¡Y llegábamos en tranvía a la playa. Y muchas fueron las veces que nos metimos al sector cuajado de pinos, que se ubica a las orillas del Río Panuco. Jamás nos topamos con un mapache.
Indagando en Google me entero que los referidos mapaches tienen más doce años habitando las escolleras. Esto de acuerdo a declaraciones de Carolina Infante Pacheco, cronista de Ciudad Madero.
Se indica que es frecuente que los mapaches vivan en zonas boscosas, creyéndose que el crecimiento urbano ls hizo desplazarse, y que como los pescadores solían alimentarlos con los restos de pesca, pues se fueron quedado en las escolleras.
Con todo, esperemos que, contra los nefastos pronósticos, en esta Semana Santa, la marea no acarree a Miramar la dañina contaminación petrolera. NOS VEMOS.
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